“A LOS MEDICOS
LO UNICO QUE LES IMPORTA ES LA PLATA”
La ambivalencia social respecto al trabajo medico
Dr. Jorge Galíndez*
“No me vas a
negar que hay muchos médicos que son unos comerciantes y que cobran lo que
quieren”
La frase dicha con cierta indignación
provino de una elegante señora de
mediana edad que compartía casualmente nuestra mesa en un evento social durante
una distendida conversación que giraba
sobre temas varios, entre ellos, las infaltables alusiones, cuando hay un médico
presente, a historias y experiencias
sobre enfermedades padecidas y las infaltables consultas gratuitas.
Mientras observaba con curiosidad su
elegante vestido pensé en contestar, pero preferí no hacerlo para no cambiar
el grato ambiente que estábamos disfrutando.
Por otra parte no valía la pena perder el tiempo ya que es una frase que suele
ser dicha por quienes la sostienen como una verdad indiscutida y no muestran
demasiado interés en analizar el tema a fondo como sí lo vamos a hacer ahora.
Veamos,
¿Está bien o está mal ganar dinero
con la profesión? ¿Es eso lo único que nos importa?
Quienes conocen en profundidad a
los médicos saben que para la mayoría de nosotros la verdadera meta no es el éxito económico sino lograr, cosa
nada sencilla, el reconocimiento de nuestros pares. Sin esta premisa todo logro
económico por más importante que sea es insuficiente y nunca alcanzará para cubrir esa tremenda insatisfacción
de no haber logrado el respeto de
nuestros colegas.
Por supuesto también tenemos
otras aspiraciones más tangibles. Una buena educación para nuestros hijos, lograr la ansiada movilidad social ascendente, tener una casa propia, un lindo auto, unas
buenas vacaciones y sí se puede, generar algunos ahorros para los tiempos por
venir.
El riesgo permanente a lo que
estamos sometidos es la frecuente comparación con figuras icónicas como la del Dr. Favaloro, que impone
una vara demasiado alta para la mayoría de nosotros remitiéndonos a ser
custodios de los valores éticos, de un
legado de altruismo, vocación y desinteresada dedicación.
A esta apreciación se suma
el antecedente de que la salud
es un derecho universal garantizado por la Constitución y que custodiarla en un
deber indelegable del estado. Como consecuencia pagar por ella genera una
sensación de no correspondencia especialmente en un contexto donde aquel que es
atendido en el sector público la recibe
gratuitamente.
¿Y,
porque no decirlo? Existe una creciente subvaloración del trabajo médico
atento a que brinda un servicio que en la mayoría de las veces se torna intangible.
Pero, hay más, no solo son los estereotipos
y el sesgo cultural sino que claramente se suman visiones políticas respecto a cuánto
ganan los médicos.
Para aquellos de
tradiciones más de tipo socialista, un médico que gana mucho dinero es
percibido con escepticismo, crítica, asociado a priorizar el lucro sobre el
bienestar de sus pacientes y que se beneficia de “las desigualdades del sistema”.
Como
consecuencia de todo lo expresado, se puede entender porque a muchos les
molesta y duele pagar por nuestros servicios.
Por el contrario, un pensamiento más liberal valora el éxito
económico y sí un médico gana mucho dinero se lo ve como un profesional
exitoso, dedicado y competente.
¿Quién no conoce a colegas que emigraron, ganaron fama,
cumplieron el “American Dream” y son
valorados y recibidos con honores cuando nos visitan?
A mi manera de ver en nuestro país los médicos que ganan mucho dinero, son vistos de forma claramente ambivalente.
Por un lado, sí
lograron combinar éxito económico con prestigio profesional, justifica que tengan buenos ingresos ya
que se les reconoce que enfrentaron años
de formación, sacrificio y alta responsabilidad, pero en otros casos, generan recelo y desconfianza
sobre todo si, por ejemplo, se percibe que solo atienden a pacientes que pueden
pagarles costosos honorarios.
Volviendo a la grata cena, en la
misma mesa unos minutos después otra elegante señora muy animada contaba a los ocasionales
escuchas, “Inés, mi amiga, tiene un hijo
que hace cinco años que se recibió de médico y vive haciendo guardias arriba de
una ambulancia, alquila un departamentito y sí no fuera por la ayuda de padres no
llega ni a fin de mes” y agregó, “yo
le dije a Inés, decile a tu hijo que se dedique a la cirugía estética que así se va a llenar de plata!”
¿En qué quedamos?
*Médico. Escribe hace ocho años textos que publica regularmente en su
jorgeogalindez.blogspot.com . Autor de
libros, “Ya no es tan grave”, la historia de los médicos que enfrentamos
al sida y “Mientras el mundo se transforma” Reflexiones sobre Medicina, Ciencia
y Liderazgo. Es médico distinguido de la ciudad de Rosario, Argentina.