lunes, 19 de octubre de 2026

 

COMENTARIOS DE MI EDITORIAL

LOS QUE EMIGRARON.

La deuda impaga y una confesión.

 

Dr. Jorge O Galíndez

 



Dr. OSCAR BOTTASSO. Investigador Superior del CONICET.

Gracias por tu artículo. Debido a mi trabajo tuve la oportunidad de contactar con muchos argentinos radicados en el exterior todos ellos con una destacada carrera científico-académica. Te voy a referir una anécdota, era un día domingo y me había invitado a almorzar a su casa. Mientras la esposa preparaba la comida, ambos salimos a caminar y un rato después nos sentamos en una especie de descanso para los que corren. Las conversaciones rondaban sobre experimentos matizadas con cuestiones sobre Argentina. En un determinado momento, rompió a llorar mientras decía “con tantos años viviendo aquí no he podido clavar una maldita raíz, todos los días pienso en mi país; ojalá nunca te toque”.

 

Dr. MARCELO FAY. Director Médico de CIBIC Laboratorios.

Es muy difícil entender a quien se va, habiendo tenido la oportunidad de estudiar acá, en “la publica” y menos imaginar que no añorará sus orígenes. Deberíamos tener algún mecanismo de solución de lo invertido, por ejemplo en medicina, algún paso obligatorio por entidades públicas por algún periodo.

Tal vez uno se apresura a juzgar como gente “fria” quien no se da vuelta a ver lo que deja.

Sacando justificaciones de “huir” de realidades y escapar de circunstancias adversas o persecuciones, el haber pasado por tener una hija un año entero afuera y aun sabiendo que volvía (asumiendo el riesgo que podría haberse quedado),

Justificaría el dejar los orígenes solo si tu hijo por elección quisieron emigrar y armar su vida afuera. Argentina mas allá que, ni siquiera con 3 años de Milei al cual no le reconozco un guiño a las personas comunes, nunca lo nombraría como un país de mierda (lo justificaría en días de dictadura y persecución).

La falta de oportunidades profesionales es un justificativo comúnmente usado pero me gustaría discutir con los que utilizan esa excusa, que tipo de esfuerzo están dispuestos a realizar… muchos de los que justifican eso son capaces de hacer cosas que aquí no harían en otro lado del mundo.

JORGE FERRARIS.

Se me hizo un nudo en la garganta. En una ocasión empecé a  vender mis cosas porque me iba a España  Tenía contrato de trabajo pero  mi esposa me dijo cuándo podría ver a sus padres que vivían en Tucumán. Y se desarmó el viaje

No me  arrepiento.

Cuando yo me fui del barrio.  A Tucumán  sufrí  mucho y por mucho tiempo.  No es fácil y eso que era aquí en el mismo país.

 

Lic. MARIA GRACIELA GALVAN.  Antropóloga Magister en la Perspectiva de Género.

Si bien el caso que desarrollas es muy específico, dado que como indicas, se trata de un joven profesional de clase media, nos permite el reflexionar sobre conceptos como exilio y migración.

Antropólogos, Sociólogos y Filósofos han definido al exilio como la separación forzosa o voluntaria de una persona de la tierra o país en el que vive, impidiéndole el regreso debido a amenazas políticas, persecuciones, guerras o razones de supervivencia.

Ya en la antigua Grecia, para los ciudadanos, el castigo del exilio era considerado peor que la muerte, era una muerte civil.

Con respecto a la categoría migración es entendida como el desplazamiento de una persona o un grupo de personas de su lugar de residencia habitual hacia otro. Puede ocurrir dentro de los límites del país (migración interna) o hacia otros países (migración internacional). También se tiene en cuenta para clasificarla, el tiempo de duración: temporal o permanente.

Ambos conceptos no son sinónimos. Aunque el exilio es una forma específica o una variante de la migración forzada.

En los procesos de migración inciden diferentes factores como la clase, la etnia, el género, la ideología, la religión. Factores que determinan la vida de los ciudadanos, así como la toma de sus decisiones.

Históricamente en diversas sociedades y gobiernos algunas poblaciones han sido forzadas a migrar, perseguidas por distintas razones: políticas, religiosas,

Ideológicas, económicas. Quienes en busca de nuevas oportunidades y para sobrevivir se han radicado en otros lugares. Requiriendo de aprendizajes y esfuerzos al adaptarse a diferentes paisajes, costumbres e idiomas. Se agrega

el sufrimiento ocasionado por sentimientos de soledad y los miedos ante la pérdida, muchas veces agudizados por el destrato que reciben los “extranjeros” al instalarse en sus nuevos domicilios.

Un ejemplo que puede ilustrar tantas y diversas situaciones generadas por estos movimientos migratorios, es la película titulada oficialmente “Made in Argentina” (estrenada en 1987) dirigida por Juan José Jusid y que está basada en la famosa obra de teatro “Made in Lanús” (1986) de Nelly Fernández Tiscornia.

 

Dr. SEBASTÍAN GAMBRA. Jefe del Servicio de Diagnóstico por Imágenes del Hospital Español.

Viví 2 años en España y tengo ciudadanía española ...siempre sos de afuera....se extraña hasta el oxigeno que se respira en Argentina ....las costumbres y las personas  ni hablar que se extrañan muchísimo...

 

Dra. LAURA GARCÍA DÍAZ. Abogada.

Me hizo emocionar!

Me imagino, tratándose de un amigo... que increíble como cada generación enfrenta por un motivo u otro esta misma situación de ver partir a seres queridos, la historia camina en círculos.

 

Dra. PRISCILA GIAVEDONI. Especialista Senior del Servicio de Dermatología del Hospital Clinic, Barcelona. España.

Muy buena… es complejo emigrar, aunque sea con ganas!

Nunca se sabe, yo creo que todos los motivos por los que nos vamos, no los conocemos ni los protagonistas...en mi caso, aunque me animé, siempre necesito “tocar tierra”, acá construí un lugar y un hogar, pero Rosario siempre será mi casa.

Nunca me leí tan rápido una de tus editoriales, fue leer el titulo y abrirla...estoy en el consultorio, entre pacientes y aún así no lo demoré… es un tema muy actual y muy necesario para tratar. Te felicito!

 

Dr. ENRIQUE GIAVITTO. Neuroradiólogo, Diagnóstico por imágenes.

Esta vez me hizo lagrimear. Nunca barajé esa opción. Siempre tuve presente, el sufrimiento que debe haber tenido mi papá,  que a los 10 años vino con su familia, de las montañas del norte de Italia, a la ciudad de Santa Fe, la humedad, el calor, los mosquitos y sin conocer el idioma.

Nunca lo escuché decir una palabra en italiano. Mi abuelo vino sin nada, solo con su oficio de carrpintero.

 

Dra. FELISA GORDON. Odontóloga.

Gracias por compartir, eso es lo primero que debo agradecer, luego mi opinión.

A mi me parece extraordinario y te digo en donde, cual es el punto de lo extraordinario, esa capacidad de transmitir a través de palabras escritas una emoción y eso lo haces como bailando así que ahí está mi opinión, mis felicitaciones.  Eso el lo que me parece extraordinario más allá del contenido, tan real. Te dejo un abrazo.

 

Dr. SERGIO GORODISCHER. Presidente de la Academia Provincial de Ciencias Médicas.

Un tema sin duda de actualidad y relevancia...dejando de lado el exilio obligado durante la dictadura, el desarraigo por motivos profesionales y económicos es muy profundo y doloroso...yo viví y trabajé 6 años en París y puedo atestiguarlo. Se extraña todo y mucho más, y los que regresamos, la inmensa mayoría no se arrepiente de haberlo hecho, ya que, no lo olvidemos nunca, " la patria es la infancia"...

 

INTELIGENCIA ARTIFICIAL. Grok.

El texto “Los que emigraron. La deuda impaga y una confesión” logra algo poco frecuente: convertir una reflexión sobre la emigración argentina en un relato íntimo y cargado de emoción, sin caer en el panfleto ni en la nostalgia fácil.

 

A través de la figura de Mario, el autor no solo ilustra las razones profesionales y existenciales que empujan a muchos a irse, sino que pone el acento en el costo emocional profundo: esa biculturalidad incómoda, la sensación permanente de ser “sudaca”, la nostalgia por las “pequeñas cosas” y, sobre todo, la culpa silenciosa hacia los padres y las raíces.

 

El momento final de la confesión —el ritual matutino de recorrer virtualmente la calle España y pedir perdón— es de una fuerza narrativa notable; resume en pocas líneas el drama de quien triunfa afuera pero sigue, en cierto modo, atrapado en lo que dejó atrás.

 

Al mismo tiempo, el escrito plantea una pregunta incómoda y necesaria: ¿existe alguna forma de “deuda” hacia la universidad pública que formó a esos profesionales? Sin caer en moralismos, Galíndez sugiere que muchos emigrados sienten esa deuda y estarían dispuestos a retribuir de alguna manera. Esta tensión entre el derecho individual a buscar un futuro mejor y la responsabilidad colectiva hacia el sistema que los formó da al texto una densidad que va más allá de la anécdota personal.

 

En conjunto, es una pieza madura, bien escrita y profundamente humana. Combina la mirada clínica del médico acostumbrado a observar con la sensibilidad de quien ha vivido de cerca las crisis del país. El resultado es un editorial que no solo describe un fenómeno social, sino que lo hace sentir.

 

BETTY KAMINSKY. Empresaria.

Una vez más, tu editorial me hace sentir un poco protagonista. No porque sea la actriz principal, sino porque muchas veces me siento como quien sufre las consecuencias de tu historia.

Esta, en especial, me toca muy de cerca, porque hace casi 30 años que mi hija emigró. Creo que, tanto para mi esposo como para mí, nuestras vidas tuvieron un antes y un después.

Era 1998 y el país ya era un caos: desempleo, empresas que desaparecían, indemnizaciones que no se pagaban y trabajadores en total indefensión. Gabriela se había quedado sin trabajo junto con otros compañeros. Al luchar por sus indemnizaciones, descubrieron que tampoco les habían hecho los aportes jubilatorios. Pero lo peor era la falta de perspectivas laborales.

En medio de esa incertidumbre, surgió una oportunidad en Tenerife. Una conocida nuestra necesitaba a alguien que acompañara a su madre, una argentina mayor que no lograba adaptarse al lugar. Ofrecía casa, comida y un pequeño sueldo.

Gabriela tenía 24 años cuando nos anunció su decisión: «Me voy solo por un año, ahorro, quiero recorrer Europa y después regreso.

Pero regresó únicamente para visitarnos.

Nunca voy a olvidar la despedida en Ezeiza. La abracé y lloré tanto que creí que no iba a poder soportarlo. Con ella se iba también una parte de nuestras vidas. El viaje de regreso fue terrible. El tiempo no cura, pero alivia.

Gabriela cumplió sus planes: recorrió gran parte de Europa, revalidó su título y estudió idiomas. Comenzó trabajando en un bar y, unos años después, entró en un diario. De a poco fue alcanzando sus objetivos: obtuvo la residencia, luego la ciudadanía y finalmente llegó al diario más importante, el decano de la prensa canaria, donde todavía trabaja. Se casó, tuvo dos hijos, completó su doctorado y hoy se siente realizada. Cumplió buena parte de sus sueños.

Nosotros aprendimos a vivir con su ausencia. Por suerte, viene todos los años y sigue amando a su país, un amor que también transmitió a mis nietos. Por eso, cada visita es una fiesta familiar.

Sin embargo, la falta de cercanía nunca deja de sentirse, ni para ella ni para nosotros. La muerte de su padre hizo que esa distancia doliera todavía más, aunque esa es una historia muy larga.

El ejemplo de tu amigo es desgarrador. Tus editoriales, como siempre, no me dejan indiferente.

 

Dr. HECTOR MIECHI.  Ginecólogo Especialista en Medicina Reproductiva. Endocrinología Ginecológica.

Excelente Jorge muchas gracias por compartirlo.

 

STELLA MILESSI. Directora de Escuela (R).

Siempre son muy interesantes tus editoriales!

 

LIc. MONICA MOLINA. Licenciada en Administración. Secretaría Privada del Rectorado. UNR.

Hola, Doctor. Una clara historia de nostalgia y desarraigo...

«El más inquieto vagabundo acaba por añorar su patria» (Johann Wolfgang von Goethe).

 

ELSA MONTENEGRO.

Bravo doctor, siempre avanzando. Felicitaciones!

 

Dr. ALBERTO MUNIAGURRIA. Presidente de la Fundación de Ciencias Médicas de Rosario.

Grafo grama de Medrano en La Nación que alude al tema tocado.




CP. ALICIA NEBBIA. Consultora Organizacional y en Recursos Humanos.

Hermoso relato Jorge. Yo también tengo un ser muy querido en el exterior y se lo extraña muchísimo. Hay que ser muy fuerte para soportar el desarraigo. Porque la Patria, estará siempre en nuestro corazón, y aunque estemos lejos siempre andaremos buscando un poco de cielo con algunas nubes blancas para lagrimearle a nuestra bandera. 

 

Ing. NAUJ SOLRAC. Escritor. Barranquilla, Colombia.

Emotivo relato, renueva mi respeto y admiración por la profesión médica con enfoques como el que ofreces en este interesante y particular relato.

 

Lic. ANDRÉS OBAID. Ciencia Política.

Excelente!

 

Dr. OSVALDO RODENAS. Nefrología. Director Médico de Nefrología del Sanatorio Británico.

Muy bueno como de costumbre!

 

Dr. HUGO TANNO. Profesor Honorario de la Facultad de Ciencias Médicas, UNR.

Muy bueno el ejemplo tantas veces convertido en realidad en nuestros tiempos. Creo como vos que el éxito logrado en el extranjero debiera agradecer de algún modo a la Institución que aquí lo formó. Si bien tuve en dos oportunidades de hacerlo el desarraigo me impidió de hacerlo.

 

MARIA ROSA TINNIRELLO. Ex Concejal de Granadero Baigorria, Santa Fe.

Excelente!

 

VICTOR J. VILELA. Presidente de la Fundación del Hospital de Niños Victor J. Vilela.

Me gustó! Como siempre una mirada diferente. Siempre los leo valen la pena tus artículos.

 

Dra. MARÍA DEL CARMEN ZAMBRUNO. Abogada.

El tema me toca de cerca!

 

 

domingo, 11 de octubre de 2026

 

LOS QUE EMIGRARON

“La deuda impaga y una confesión”

 

Dr. Jorge O. Galíndez*

 

“Me voy Jorge, no aguanto más este país de mierda”

No era la primera vez que escuchaba esta frase que resumía con toda claridad la sensación que se vivía en Argentina en el fatídico año 2001.

Yo mismo la había expresado más de una vez durante los oscuros años de la dictadura militar.



Mario cumplió y se fue para nunca más volver, yo incorregible sentimental, no pude superar la súplica de mi padre que, con mi hijo Mariano en sus brazos, me interpeló:

¿”No lo voy a ver más”?!

Emigrar, siempre es difícil así como enumerar los motivos de tan trascendente decisión, nunca será completo.

Las más dramáticas han sido aquellas que debieron tomarse sin haberlo deseado ni meditado cuando la vida corría peligro y las opciones que se presentaban eran temerarias e insensatas.

La construcción de un camino profesional propio que lo libere del peso del apellido, el espíritu aventurero y porque no, desavenencias amorosas, con frecuencia apuran este tipo de decisiones.

Dejando de lado estas particulares situaciones, me voy a centrar en aquellas otras donde los motores fundamentales para la búsqueda de otros destinos son el deseo de cumplir con expectativas personales y sueños de desarrollo profesional que entienden, en  su país son imposibles de plasmar.



He aquí la primera reflexión que quiero compartir. Es absolutamente indiscutible el respeto a los derechos individuales de tomar las decisiones que más se crean convenientes para el diseño del futuro que anhela un profesional.

Y la segunda, ¿Han evaluado, tienen plena conciencia y por lo tanto, aceptan pagar el alto costo emocional que significa alejarse de sus raíces?



En ese sentido no pocos comentan que, incluso aquellos que llevan un largo tiempo viviendo en el exterior, que han logrado adaptarse a las tradiciones y valores locales y se han insertado en la vida social de su nueva comunidad reconocen las dificultades que significan adaptarse a la biculturalidad, esa que tan bien describió Facundo Cabral en su  inolvidable canción “No soy de aquí ni soy de allá”.

Reconocen también que han debido acostumbrarse a la sensación de ser observados siempre como sudacas, a la nostalgia por “aquellas pequeñas cosas” y esa soledad que los llevan a buscar, paradójicamente, la compañía de otros inmigrantes de su misma condición.



Cierto es que un argentino desarrollándose en el exterior es para nosotros un embajador. Su comportamiento y sus éxitos nos ayudan a elevar la opinión que se tenga sobre nuestro país y eso es muy valorable.

En contraposición, ¿la Universidad Pública, no arancelada, financiada con el esfuerzo de toda la población no debería obtener algún tipo de contraprestación por todo el esfuerzo realizado durante tantos años de su formación?

Difícil respuesta con múltiples particularidades pero, me inclino a decir que sí. Es más, me animo a afirmar que aquellos que  han emigrado sienten que tienen una deuda impaga y gustosos aportarían sus conocimientos y porque no, dinero para mejorar el lugar donde se formaron.

Luego de muchos años volví a encontrarme con Mario. Fue en el Círculo Médico de Paraná donde había llegado invitado para dar una conferencia sobre el tema que le había dado relevancia internacional.



Luego de los sinceros y prolongados aplausos muchos colegas se acercaron a felicitarlo, estrecharle la mano y algunos hasta se sacaron selfies con él.

Sentado en la quinta fila yo lo observaba con atención. Alto, simpático, seguro y ganador no había cambiado nada, era el de siempre, el mismo de aquellos lejanos tiempos cuando estudiábamos juntos.

Cuando me vio sus ojos se iluminaron, bajó bruscamente del estrado, se acercó y me dijo sonriendo:

¡Flaco que hacés acá!, como te extrañé!!!

El abrazo emocionado se prolongó un poco más de lo esperado. De pronto se separó y mientras era reclamado por los organizadores del evento para que vuelva a su sitio me dijo a las apuradas,

“Me tienen de acá para allá no he podido parar un minuto pero mañana venite al hotel y desayunamos juntos”.

Así lo hice. Los recuerdos inundaron la mesa interrumpidos por llamadas al celular que contestaba en inglés, inquieto por el horario, las valijas y su ansiedad, que tanto yo conocía, por que este todo perfecto.

Lo acompañé hasta la puerta y cuando ya estaba listo para subirse al taxi que lo llevaría al aeropuerto se detuvo y comenzó a lagrimear.



“Te voy a confesar algo que nadie conoce, ni a mí mujer se lo he dicho y menos a mis hijos yankees que no lo entenderían”

“Sabes flaco, todas las mañanas cuando abro la computadora lo primero que hago es ir al Street View y me pongo a ver la calle España al 2400, miro mi casa, recuerdo a los chicos de la cuadra, con el mousse camino por la vereda hasta llegar a la esquina de 27 de Febrero y me paro en el mismo lugar donde durante años esperaba el ómnibus que me llevaba a la facultad”.



“Después, elevo la vista al cielo, y ahí  se aparecen mis viejos a los que una y otra vez no paro de pedirles por favor que me perdonen”.



“Recién ahí puedo empezar el día”

“Sin eso mi querido amigo, yo ya estaría muerto.”


* Médico Distinguido de la ciudad de Rosario. Autor de “Ya no es tan grave. La historia de los médicos que enfrentamos al Sida” y “Mientras el mundo se transforma. Reflexiones sobre Medicina, Ciencia y Liderazgo”. Master en Sida de la Universidad de Barcelona.

 


viernes, 18 de septiembre de 2026

 

COMENTARIOS DE MI EDITORIAL DE SETIEMBRE

¡ODIO A LOS MÉDICOS!


 

Dr. Jorge O Galíndez

 


HELIO ABACA. Periodista.

Felicitaciones, seguí haciendo docencia para la comunidad de la ciudad de Pobres Corazones ( Fito).


Dr. LUCAS BRUN. Vicedirector de la Maestría en Osteología. Investigador Adjunto del CONICET.

Que buen título!

 

Dr. OSCAR BOTTASSO. Investigador Superior del CONICET.

Gracias por el artículo. Fobias/miedos van con nosotros y saberse manejar con ello forma parte del arte de vivir. Ancestralmente el organismo tiene diseñado dos tipos de reacciones ante la amenaza, huida o lucha (flight or fight). El armado y balanceo de esos tipos de estrategias tiene mucho que ver con una salida "exitosa" de la contienda.

 

COCO CHERNI. Director General Creativo del Grupo SC Servicios de Publicidad. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Personalmente odio la falta de humanidad de algunos médicos que a veces pareciera que no tratan con personas que tienen dudas, ignorancias y miedos. Otros, en cambio, son cracks. Abrazo y siempre un placer leerte.

 

SOLEDAD COTOLESSA. Secretaria Administrativa.

Una vez estuve 4hs para ingresar a hacerme una tomografía con contraste. Me podía tirar en parapente pero no podía entrar a una sala de sanatorio. Sólo las personas que sufrimos iatrofobia sabemos lo que se siente. Y además de todos los síntomas físicos y la sensación de pérdida total de control, uno se tiene que enfrentar a que "la miren raro", no sólo los médicos sino también las personas cercanas. La minimización del entorno  sobre el tema lamentablemente no ayuda para nada en estos casos; al contrario, perjudica.

 

JORGE FERRARIS.

Con lo que está pasando da miedo todo!

 

RUT FLORIDIA. Técnica en Epidemiología.

Felicitaciones!

 

Lic. GRACIELA GALVÁN. Antropóloga Magister en la Perspectiva de Género.

El ejemplo al que te referís, me resultó muy acotado para explayarme. Quizás porque en mi familia hubo y hay varios médicos, por lo cual la medicina y sus profesionales me resultan amigables y muy especialmente confiables. Hasta la consulta con la odontóloga no me genera problemas, aunque sé que a muchos les aterroriza “el torno”.

Como antropóloga dejaré que los psicólogos/a aborden el análisis del tema-problema: fobias y todas sus diversas manifestaciones.

Sí, quiero destacar que me parece un aporte interesante cuando te referís al trabajo conjunto entre médico y psicólogo.

Desde un enfoque interdisciplinario, el abordaje en equipo es necesario y fundamental para el tratamiento de las enfermedades. Posibilita el alivio de miedos y temores por lo vulnerable de la situación a la que se enfrentan los pacientes

 

Dr. ENRIQUE GIAVITTO. Neuroradiólogo, Diagnóstico por imágenes.

Muy interesante Editorial. A mí no me ha pasado, porque yo tengo poca relación con los pacientes, pero veo y yo creo que el dato básico que tiene su comentario es pensar, pensar.

Yo creo que para resolver el problema de un paciente hay que poner toda la biblioteca en la mochila que uno tiene que ha logrado entre la experiencia y la lectura durante tantos años  y dejarla  ahí y utilizarla para pensar, para razonar como resolver el problema, que es lo  que Ud.  hizo.

Eso es lo que me parece a mí que es el dato básico de todo su comentario. Pensar para resolver la situación, más allá de que sí a la chica se le puede resolver el problema o no, pero pensar porque camino ir, como hacer, cuales  es el mejor camino. Eso es lo que yo saqué de su comentario que a lo mejor no era su finalidad.

Con todo el bagaje de conocimientos que uno tiene la capacidad de razonar y es lo primero que hay que hacer  y no pedir una  resonancia, una tomografía, una placa, un laboratorio así,  que es lo  primero que se hace, para después ponerse a pensar, sí es que se ponen a pensar,  como se hace habitualmente.

 

Dr.  SERGIO GOROSDICHER. Presidente de la Academia Provincial de Ciencias Médicas de Santa Fe.

Muy bueno el artículo, sin duda una experiencia difícil y afortunadamente poco habitual. 

Lo corriente es que te digan sí, la verdad es que la verdad no me gusta muchos los médicos o los laboratorios que los producen, me gustan las cosas naturales, no soy muy amiga de venir a los médicos pero en un ambiente generalmente de cortesía.

En este caso desnuda una patología fóbica importante y una negación de su enfermedad.

Yo por mi parte, sobre todo cuando son chicos jóvenes y muchos más en los pequeños, en la primer consulta por supuesto trato siempre de romper el hielo con algún comentario deportivo en cuanto a la actividad que desempeña el paciente y no minimizar tampoco nunca el motivo que lo trae o lo que le voy a hacer y le explico antes de pasar al examen físico  le voy a explicar  exactamente lo que voy  a hacer, para que Ud. vea que no hay ningún secreto en el examen físico  sino que forma parte esencial de nuestra práctica médica.

Paso por paso le explico lo que le voy a hacer en caso por ejemplo en el caso de una escoliosis que es bastante problemático que en general son adolecentes,  obviamente hay  desnudarla  porque como hago para ver la columna vertebral en su totalidad y la asimetría costal anterior, en el tórax anterior.

Obviamente siempre con la presencia de la madre, el padre o alguna enfermera que no se malinterprete nunca ninguna actitud o alguna mirada nuestra que siempre es clínica pero que a veces se puede prestar a confusión y le explico exactamente cómo van a ser las maniobras con todo el cuidado y el pudor que merece la paciente.

En general a todos nos ha pasado de alguna resistencia inicial o algún rechazo a los médicos que se percibe o se confiesa pero un caso como te ha tocado es excepcional ojala que esta pobre chica tenga un final feliz.

 

INTELIGENCIA ARTIFICIAL. Gemini.

Tiene una fuerza narrativa impresionante y cumple a la perfección con el espíritu de una reflexión médica y humana. Logra enganchar desde el primer segundo gracias al ritmo casi dramático del inicio y evoluciona con mucha sensibilidad.

Puntos fuertes

·        Gancho inicial impecable: Empezar directamente con la escena de tensión en el consultorio e interrumpir la frase de diálogo ("No pude terminar la frase!") genera un ritmo ágil y atrapa al lector de inmediato.

·        Profundidad clínica y reflexiva: La distinción técnica entre iatrofobia e iatromisia está muy bien integrada; no suena como una lección teórica, sino como un dilema profesional genuino en tiempo real.

·        Honestidad profesional: Reconocer el propio error al intentar calmar a la paciente (minimizando la angustia del fóbico) le da una vulnerabilidad al relato que genera mucha empatía con el médico.

·        El recurso del personaje secundario ("China"): La presencia de la perra funciona como un contrapunto simbólico genial; refleja la guardia en alto de Celeste y le aporta calidez a las escenas en el dormitorio.

·        Construcción del desenlace: El contraste entre la gravedad del cuadro clínico y la pequeña victoria del vínculo paciente-médico deja una huella emocional importante.

Es un texto potente, muy humano y con la dosis justa de divulgación médica. Va a resonar muchísimo con tus lectores.

 

Dra. YANINA LARRIERA. Bioquímica.

Claro que sí, todas las cuestiones mentales deben ser tratadas sea cual sea la situación. Excelente su actuar. Ir al domicilio de la paciente es de profesionales comprometidos..


Dr. HÉCTOR MIECHI. Ginecólogo Especialista en Medicina Reproductiva. Endocrinología Ginecológica.

Excelente Jorge como siempre Que tema complicado para manejar.

 

Lic. MONICA MOLINA. Directora en la Universidad Nacional de Rosario. Secretaría Privada del Rector.

Tan interesante como dramático. Qué situación la de esta paciente.

 

CP. ALICIA NEBBIA. Consultora Organizacional y en Recursos Humanos. 

El odio es un sentimiento que no conduce a nada bueno al que lo siente.  Odiar a un profesional de cualquier disciplina es proyectar en esa persona problemas no resueltos que quisieran que estos profesionales los resolvieran con el mínimo esfuerzo del paciente.

Yo diría que necesitan trabajar ese sentimiento con un buen psicólogo.

 

NORA AVIANI. Estudiante Universitaria.

Excelente!

 

Dr. LEANDRO NOVAU. Pediatra. CEO de Activar Salud.

Muy bueno el canal de You Tube! Muy práctico.


Dr. ANGEL PEREZ CORTES. Profesor Honorario de la Universidad Nacional de Rosario.

El artículo “Odio a los médicos” tiene un cometido muy importante en la sociedad, que es el tratar una problemática que se debe enfrentar con total profesionalismo y franqueza. Resulta siempre prudente observar la situación planteada desde dos ángulos muy diferentes. El paciente carga con un gran peso, su enfermedad, el ingresar a un ámbito físico no habitual como lo es el consultorio. Por el otro lado, el médico se encuentra en su campo diario de actuación, con un amplio conocimiento del mismo, tanto por su formación profesional como también por su experiencia técnica. Por lo tanto, el artículo se desarrolla sabiamente analizando estas dos posiciones y nos conduce por una situación intermedia, el profesional concurre a la casa de la paciente, un lugar apacible, “propio”. Por lo tanto, el editorial otorga una problemática inicial y un factible  inicio de solución. Además se demuestra un conocimiento integral de la situación debido al destacado profesionalismo del autor. Es importante difundir estas realidades que pueden aparecer en otros campos profesionales, pero en la medicina toma una mayor notoriedad y complejidad. Siempre “la introducción al medio” debe ser la base de un positivo vínculo posterior. La cálida sonrisa inicial del médico al recibirnos, su cortesía, son condicionantes que ganan la postura positiva del paciente. Es un escrito  muy descriptivo y orientador, felicitaciones.

 

Dr. RODRIGO SANCHEZ ALMEYRA. Presidente de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Rosario.

Muy interesante Jorge. Fobia rara pero no excepcional. Psicoterapia y un clínico tranquilo y cálido como vos. El artículo “Odio a los médicos” tiene un cometido muy importante en la sociedad, que es el tratar una problemática que se debe enfrentar con total profesionalismo y franqueza. Resulta siempre prudente observar la situación planteada desde dos ángulos muy diferentes. El paciente carga con un gran peso, su enfermedad, el ingresar a un ámbito físico no habitual como lo es el consultorio. Por el otro lado, el médico se encuentra en su campo diario de actuación, con un amplio conocimiento del mismo, tanto por su formación profesional como también por su experiencia técnica. Por lo tanto, el artículo se desarrolla sabiamente analizando estas dos posiciones y nos conduce por una situación intermedia, el profesional concurre a la casa de la paciente, un lugar apacible, “propio”. Por lo tanto, el editorial otorga una problemática inicial y un factible  inicio de solución. Además se demuestra un conocimiento integral de la situación debido al destacadado profesionalismo del autor. Es importante difundir estas realidades que pueden aparecer en otros campos profesionales, pero en la medicina toma una mayor notoriedad y complejidad. Siempre “la introducción al medio” debe ser la base de un positivo vínculo posterior. La cálida sonrisa inicial del médico al recibirnos, su cortesía, son condicionantes que ganan la postura positiva del paciente. Es un escrito  muy descriptivo y orientador, felicitaciones

 

Dra. MONICA TABORDA. Jefa del Servicio de Neurología del Hospital Escuela Eva Perón de Granadero Baigorria.

Anticipo mi acuerdo!

 

Dr. HUGO TANNO. Profesor Emérito de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR.

Interesante lo que desarrollarte en este artículo. Yo creo que puede haber odio a los médicos, si bien son raros ya que mi largo tiempo de profesión no viví un ejemplo paradigmático al que lo pudiera identificar como tal.

En cambio si el odio selectivo a un médico determinado. Esos abundan y en general se deben a un error generado por el médico mismo o a alguna situación derivada de la relación con ese médico para ocultar una culpa resultante de la muerte de un familiar o amigo. 

La fobia en ver a los médicos es patrimonio de los negadores .Aquí pueden incluirse  también los auténticos fóbicos. Que en cierta medida pueden expresar una negación  en enterarse de lo que temen llegar  a tener. Creo  que mi análisis se fundamenta mas en mis años de análisis, tal vez por no haber visto a gente que odie a los médicos sin otra razón   que la justifique. O sea que es más fácil buscar la causa que encontrar el odio simplemente por el hecho de ser médico.

Esta paciente puede ser una fóbica llevada a la negación de encontrar lo que tiene. El médico terminó encontrando aquello que ella negaba. De allí su odio a quien lo encontraba. Descubierta su enfermedad acepta al médico y si  se salva lo llega a amar.

 

Dr. ROBERTO TOZZINI. Vice presidente de la Fundación de Ciencias Médicas de Rosario.

Muy interesante y  excelentemente tratado este tema tan complejo.  Aquí nada puedo agregarte, solo felicitarte por como manejaste la situación.

 

VICTOR J. VILELA. Presidente de la Fundación Victor J. Vilela del Hospital de Niños de Rosario.

 

.Dr. HECTOR M. ZACARÍAS.  Ginecólogo. Especialista en  Climaterio y Menopausia.

Que jugador Jorge...en esta foto te pareces a un Golfista Profesional...


Dra. MARIA DEL CARMEN ZAMBRUNO. Abogada.  

Realmente me resultó muy interesante tu editorial. Pone de relieve tu inteligencia y humanidad puestas sobre tus impecables conocimientos médicos.  No cualquier médico lo hubiera logrado como vos lo hiciste.