COMENTARIOS
DE MI EDITORIAL
LOS QUE
EMIGRARON.
La deuda
impaga y una confesión.
Dr.
Jorge O Galíndez
Dr.
OSCAR BOTTASSO. Investigador
Superior del CONICET.
Gracias por tu artículo. Debido
a mi trabajo tuve la oportunidad de contactar con muchos argentinos radicados
en el exterior todos ellos con una destacada carrera científico-académica. Te
voy a referir una anécdota, era un día domingo y me había invitado a almorzar a
su casa. Mientras la esposa preparaba la comida, ambos salimos a caminar y un
rato después nos sentamos en una especie de descanso para los que corren. Las
conversaciones rondaban sobre experimentos matizadas con cuestiones sobre
Argentina. En un determinado momento, rompió a llorar mientras decía “con
tantos años viviendo aquí no he podido clavar una maldita raíz, todos los días
pienso en mi país; ojalá nunca te toque”.
Dr.
MARCELO FAY. Director
Médico de CIBIC Laboratorios.
Es muy
difícil entender a quien se va, habiendo tenido la oportunidad de estudiar acá,
en “la publica” y menos imaginar que no añorará sus orígenes. Deberíamos tener
algún mecanismo de solución de lo invertido, por ejemplo en medicina, algún
paso obligatorio por entidades públicas por algún periodo.
Tal vez
uno se apresura a juzgar como gente “fria” quien no se da vuelta a ver lo que
deja.
Sacando
justificaciones de “huir” de realidades y escapar de circunstancias adversas o
persecuciones, el haber pasado por tener una hija un año entero afuera y aun
sabiendo que volvía (asumiendo el riesgo que podría haberse quedado),
Justificaría
el dejar los orígenes solo si tu hijo por elección quisieron emigrar y armar su
vida afuera. Argentina mas allá que, ni siquiera con 3 años de Milei al cual no
le reconozco un guiño a las personas comunes, nunca lo nombraría como un país
de mierda (lo justificaría en días de dictadura y persecución).
La falta
de oportunidades profesionales es un justificativo comúnmente usado pero me
gustaría discutir con los que utilizan esa excusa, que tipo de esfuerzo están
dispuestos a realizar… muchos de los que justifican eso son capaces de hacer
cosas que aquí no harían en otro lado del mundo.
JORGE
FERRARIS.
Se me hizo un nudo en la
garganta. En una ocasión empecé a vender
mis cosas porque me iba a España Tenía
contrato de trabajo pero mi esposa me
dijo cuándo podría ver a sus padres que vivían en Tucumán. Y se desarmó el
viaje
No me arrepiento.
Cuando yo me fui del
barrio. A Tucumán sufrí
mucho y por mucho tiempo. No es
fácil y eso que era aquí en el mismo país.
Lic.
MARIA GRACIELA GALVAN. Antropóloga Magister en la Perspectiva de Género.
Si bien el caso que desarrollas
es muy específico, dado que como indicas, se trata de un joven profesional de
clase media, nos permite el reflexionar sobre conceptos como exilio y
migración.
Antropólogos, Sociólogos y
Filósofos han definido al exilio como la separación forzosa o voluntaria de una
persona de la tierra o país en el que vive, impidiéndole el regreso debido a
amenazas políticas, persecuciones, guerras o razones de supervivencia.
Ya en la antigua Grecia, para
los ciudadanos, el castigo del exilio era considerado peor que la muerte, era
una muerte civil.
Con respecto a la categoría migración
es entendida como el desplazamiento de una persona o un grupo de personas de su
lugar de residencia habitual hacia otro. Puede ocurrir dentro de los límites
del país (migración interna) o hacia otros países (migración internacional).
También se tiene en cuenta para clasificarla, el tiempo de duración: temporal o
permanente.
Ambos conceptos no son
sinónimos. Aunque el exilio es una forma específica o una variante de la
migración forzada.
En los procesos de migración
inciden diferentes factores como la clase, la etnia, el género, la ideología,
la religión. Factores que determinan la vida de los ciudadanos, así como la
toma de sus decisiones.
Históricamente en diversas
sociedades y gobiernos algunas poblaciones han sido forzadas a migrar,
perseguidas por distintas razones: políticas, religiosas,
Ideológicas, económicas. Quienes
en busca de nuevas oportunidades y para sobrevivir se han radicado en otros
lugares. Requiriendo de aprendizajes y esfuerzos al adaptarse a diferentes
paisajes, costumbres e idiomas. Se agrega
el sufrimiento ocasionado por
sentimientos de soledad y los miedos ante la pérdida, muchas veces agudizados
por el destrato que reciben los “extranjeros” al instalarse en sus nuevos
domicilios.
Un ejemplo que puede ilustrar
tantas y diversas situaciones generadas por estos movimientos migratorios, es
la película titulada oficialmente “Made in Argentina” (estrenada en 1987)
dirigida por Juan José Jusid y que está basada en la famosa obra de teatro
“Made in Lanús” (1986) de Nelly Fernández Tiscornia.
Dr.
SEBASTÍAN GAMBRA. Jefe del
Servicio de Diagnóstico por Imágenes del Hospital Español.
Viví 2 años en España y tengo
ciudadanía española ...siempre sos de afuera....se extraña hasta el oxigeno que
se respira en Argentina ....las costumbres y las personas ni hablar que se extrañan muchísimo...
Dra. LAURA
GARCÍA DÍAZ. Abogada.
Me hizo emocionar!
Me imagino, tratándose de un
amigo... que increíble como cada generación enfrenta por un motivo u otro esta
misma situación de ver partir a seres queridos, la historia camina en círculos.
Dra. PRISCILA
GIAVEDONI. Especialista Senior del Servicio de Dermatología del
Hospital Clinic, Barcelona. España.
Muy buena… es complejo emigrar,
aunque sea con ganas!
Nunca se sabe, yo creo que todos
los motivos por los que nos vamos, no los conocemos ni los protagonistas...en
mi caso, aunque me animé, siempre necesito “tocar tierra”, acá construí un
lugar y un hogar, pero Rosario siempre será mi casa.
Nunca me leí tan rápido una de
tus editoriales, fue leer el titulo y abrirla...estoy en el consultorio, entre
pacientes y aún así no lo demoré… es un tema muy actual y muy necesario para
tratar. Te felicito!
Dr. ENRIQUE
GIAVITTO. Neuroradiólogo, Diagnóstico por
imágenes.
Esta vez me hizo lagrimear.
Nunca barajé esa opción. Siempre tuve presente, el sufrimiento que debe haber
tenido mi papá, que a los 10 años vino
con su familia, de las montañas del norte de Italia, a la ciudad de Santa Fe,
la humedad, el calor, los mosquitos y sin conocer el idioma.
Nunca lo escuché decir una
palabra en italiano. Mi abuelo vino sin nada, solo con su oficio de
carrpintero.
Dra. FELISA
GORDON. Odontóloga.
Gracias por compartir, eso es lo
primero que debo agradecer, luego mi opinión.
A mi me parece extraordinario y
te digo en donde, cual es el punto de lo extraordinario, esa capacidad de
transmitir a través de palabras escritas una
emoción y eso lo haces como bailando así que ahí está mi opinión, mis
felicitaciones. Eso el lo que me parece
extraordinario más allá del contenido, tan real. Te dejo un
abrazo.
Dr.
SERGIO GORODISCHER. Presidente
de la Academia Provincial de Ciencias Médicas.
Un tema sin duda de actualidad y
relevancia...dejando de lado el exilio obligado durante la dictadura, el
desarraigo por motivos profesionales y económicos es muy profundo y
doloroso...yo viví y trabajé 6 años en París y puedo atestiguarlo. Se extraña
todo y mucho más, y los que regresamos, la inmensa mayoría no se arrepiente de
haberlo hecho, ya que, no lo olvidemos nunca, " la patria es la
infancia"...
INTELIGENCIA
ARTIFICIAL. Grok.
El texto “Los que emigraron. La deuda
impaga y una confesión” logra algo poco frecuente: convertir una reflexión
sobre la emigración argentina en un relato íntimo y cargado de emoción, sin
caer en el panfleto ni en la nostalgia fácil.
A través de la figura de Mario, el autor
no solo ilustra las razones profesionales y existenciales que empujan a muchos
a irse, sino que pone el acento en el costo emocional profundo: esa
biculturalidad incómoda, la sensación permanente de ser “sudaca”, la nostalgia
por las “pequeñas cosas” y, sobre todo, la culpa silenciosa hacia los padres y
las raíces.
El momento final de la confesión —el
ritual matutino de recorrer virtualmente la calle España y pedir perdón— es de
una fuerza narrativa notable; resume en pocas líneas el drama de quien triunfa
afuera pero sigue, en cierto modo, atrapado en lo que dejó atrás.
Al mismo tiempo, el escrito plantea una
pregunta incómoda y necesaria: ¿existe alguna forma de “deuda” hacia la
universidad pública que formó a esos profesionales? Sin caer en moralismos,
Galíndez sugiere que muchos emigrados sienten esa deuda y estarían dispuestos a
retribuir de alguna manera. Esta tensión entre el derecho individual a buscar
un futuro mejor y la responsabilidad colectiva hacia el sistema que los formó
da al texto una densidad que va más allá de la anécdota personal.
En conjunto, es una pieza madura, bien
escrita y profundamente humana. Combina la mirada clínica del médico
acostumbrado a observar con la sensibilidad de quien ha vivido de cerca las
crisis del país. El resultado es un editorial que no solo describe un fenómeno
social, sino que lo hace sentir.
BETTY
KAMINSKY. Empresaria.
Una vez más, tu editorial me
hace sentir un poco protagonista. No porque sea la actriz principal, sino
porque muchas veces me siento como quien sufre las consecuencias de tu historia.
Esta, en especial, me toca muy
de cerca, porque hace casi 30 años que mi hija emigró. Creo que, tanto para mi
esposo como para mí, nuestras vidas tuvieron un antes y un después.
Era 1998 y el país ya era un
caos: desempleo, empresas que desaparecían, indemnizaciones que no se pagaban y
trabajadores en total indefensión. Gabriela se había quedado sin trabajo junto
con otros compañeros. Al luchar por sus indemnizaciones, descubrieron que
tampoco les habían hecho los aportes jubilatorios. Pero lo peor era la falta de
perspectivas laborales.
En medio de esa incertidumbre,
surgió una oportunidad en Tenerife. Una conocida nuestra necesitaba a alguien
que acompañara a su madre, una argentina mayor que no lograba adaptarse al
lugar. Ofrecía casa, comida y un pequeño sueldo.
Gabriela tenía 24 años cuando
nos anunció su decisión: «Me voy solo por un año, ahorro, quiero recorrer
Europa y después regreso.
Pero regresó únicamente para
visitarnos.
Nunca voy a olvidar la despedida
en Ezeiza. La abracé y lloré tanto que creí que no iba a poder soportarlo. Con
ella se iba también una parte de nuestras vidas. El viaje de regreso fue
terrible. El tiempo no cura, pero alivia.
Gabriela cumplió sus planes:
recorrió gran parte de Europa, revalidó su título y estudió idiomas. Comenzó
trabajando en un bar y, unos años después, entró en un diario. De a poco fue
alcanzando sus objetivos: obtuvo la residencia, luego la ciudadanía y
finalmente llegó al diario más importante, el decano de la prensa canaria,
donde todavía trabaja. Se casó, tuvo dos hijos, completó su doctorado y hoy se
siente realizada. Cumplió buena parte de sus sueños.
Nosotros aprendimos a vivir con
su ausencia. Por suerte, viene todos los años y sigue amando a su país, un amor
que también transmitió a mis nietos. Por eso, cada visita es una fiesta
familiar.
Sin embargo, la falta de
cercanía nunca deja de sentirse, ni para ella ni para nosotros. La muerte de su
padre hizo que esa distancia doliera todavía más, aunque esa es una historia
muy larga.
El ejemplo de tu amigo es
desgarrador. Tus editoriales, como siempre, no me dejan indiferente.
Dr. HECTOR
MIECHI. Ginecólogo
Especialista en Medicina Reproductiva. Endocrinología Ginecológica.
Excelente Jorge muchas gracias por compartirlo.
STELLA
MILESSI. Directora de Escuela (R).
Siempre son muy interesantes tus editoriales!
LIc. MONICA
MOLINA. Licenciada en Administración.
Secretaría Privada del Rectorado. UNR.
Hola, Doctor. Una clara historia
de nostalgia y desarraigo...
«El más inquieto vagabundo acaba
por añorar su patria» (Johann Wolfgang von Goethe).
ELSA
MONTENEGRO.
Bravo doctor, siempre avanzando. Felicitaciones!
Dr.
ALBERTO MUNIAGURRIA. Presidente
de la Fundación de Ciencias Médicas de Rosario.
Grafo grama de Medrano en La
Nación que alude al tema tocado.
CP.
ALICIA NEBBIA. Consultora Organizacional y en Recursos Humanos.
Hermoso relato
Jorge. Yo también tengo un ser muy querido en el exterior y se lo extraña
muchísimo. Hay que ser muy fuerte para soportar el desarraigo. Porque la
Patria, estará siempre en nuestro corazón, y aunque estemos lejos siempre
andaremos buscando un poco de cielo con algunas nubes blancas para lagrimearle
a nuestra bandera.
Ing. NAUJ
SOLRAC. Escritor.
Barranquilla, Colombia.
Emotivo relato, renueva mi respeto y admiración
por la profesión médica con enfoques como el que ofreces en este interesante y
particular relato.
Lic. ANDRÉS
OBAID. Ciencia Política.
Excelente!
Dr.
OSVALDO RODENAS. Nefrología.
Director Médico de Nefrología del Sanatorio Británico.
Muy bueno como de costumbre!
Dr.
HUGO TANNO. Profesor
Honorario de la Facultad de Ciencias Médicas, UNR.
Muy bueno el ejemplo tantas
veces convertido en realidad en nuestros tiempos. Creo como vos que el éxito
logrado en el extranjero debiera agradecer de algún modo a la Institución que
aquí lo formó. Si bien tuve en dos oportunidades de hacerlo el desarraigo me
impidió de hacerlo.
MARIA
ROSA TINNIRELLO. Ex
Concejal de Granadero Baigorria, Santa Fe.
Excelente!
VICTOR
J. VILELA. Presidente
de la Fundación del Hospital de Niños Victor J. Vilela.
Me gustó! Como siempre una
mirada diferente. Siempre los leo valen la pena tus artículos.
Dra.
MARÍA DEL CARMEN ZAMBRUNO. Abogada.
El tema me toca de cerca!









