miércoles, 4 de marzo de 2026

 

VIVIR  MAS DE 100 AÑOS

Los avances en Biología Molecular y el desarrollo de fármacos que prolongarán la vida

 

Dr. Jorge O. Galíndez*

 

Cerca de cumplir cien años Matilde Julia Victoria Peris, mi madre, murió pacíficamente en su cama matrimonial. Tal como fue su expreso pedido, Raúl mi hermano, y yo debíamos tomarla de cada una de sus manos en ese sublime momento final y así lo hicimos. La escena contemplada en silencio por Sara, mi cuñada y María Rosa, mi esposa está celosamente guardada en mi corazón.

Nacida en los inicios del siglo XX tuvo una vida típica de “chica de barrio” para esos tiempos. Se casó joven, tuvo hijos, enviudó y siempre, hasta el final fue ama de casa.



Gordita, coqueta y de buen comer, sus escasas salidas del hogar eran para jugar al chin-chon o  a la canasta con amigas en su misma situación. Nunca realizó actividad física alguna y sus únicas caminatas, ocasionales por cierto, eran el lujo  “de ir a mirar vidrieras al centro”.

Sobre el fin de año en una reunión organizada por Cre-Lab en la Fundación Libertad escuché al Presidente del INSSPJ decir que en el padrón de afiliados del PAMI ya había más de 5000 personas que superaban los cien años alcanzando un inédito record de longevidad y que en todo el país se estimaba que el número era de entre 8400 y 9200 personas.

Más relevante aún es que según distintas fuentes oficiales y registros del RENAPER actualizados a 2025/2026 ya son alrededor de 220.000 los que han superado los noventa años, lo que representa una duplicación de este grupo etario en comparación con el censo de la década anterior manteniéndose en ellos, además, un crecimiento sostenido con una marcada feminización de la vejez avanzada.



La pregunta que nos hacemos es ¿Cómo debemos interpretar correctamente los datos atentos a las enormes variables que deben  confluir para arribar a ésos números?

Por ejemplo ¿Qué grado de impacto han tenido los formidables avances de la medicina de los últimos años y  como contrapartida, ¿cuánto tuvieron que ver los cuidados especiales individuales de la dieta y el ejercicio?



¿Cómo se explica que los deportistas de alto rendimiento no sólo no vivan más que aquellos que no realizan ejercicios sino que su calidad de vida es sensiblemente inferior, debido a las secuelas músculo esqueléticas y articulares asociadas a la profesión a los que se suman con  frecuencia trastornos cognitivos y alteraciones en la salud mental?



Morten Scheibye-Knusen Profesor Asociado de la Universidad de Copenhagen y Presidente de la Nordic Aging Society   ha centrado sus estudios en comprender el envejecimiento normal y prematuro y la importancia del  daño al ADN en el proceso de envejecimiento. Además, es uno de los principales promotores de  la necesidad de profundizar la investigación dirigida a desentrañar los misterios del envejecimiento más allá de los bien intencionados consejos, hoy tan en boga, sobre las virtudes de la vida saludable. Recomendaciones que, por muy loables, están muy lejos de explicar porque este grupo de centenarios ancianos, nacidos en los inicios del siglo pasado, donde poco se hablaba de alimentación saludable y menos aún de la importancia del cuidado del cuerpo, nos desafían con su presencia a develar el gran secreto.



La respuesta a todos estos interrogantes vulgarmente es resumida en dos palabras “Es genético”! y aquí llegamos al tema: ¿Que tiene que decirnos la Biología Molecular?

La complejidad de la respuesta me excede pero sólo con la intensión de despertar la curiosidad de los estudiosos he de decirles que en la secuenciación del genoma humano completo se reconocen:

Variantes Genéticas: Protectoras, que reducen el riesgo de enfermedades relacionadas con el envejecimiento y que existen también mecanismos moleculares claves, como la reparación del ADN, que previenen mutaciones acumuladas con la edad.

Variantes Epigenéticas: donde es posible observar  diferencias en más de 1700 genes que se expresan en forma distinta en centenarios comparados con personas de menor edad así como también se distinguen  moléculas reguladoras únicas que se heredan, menos frágiles, que posibilitan la reducción de patologías frecuentes.



Ambas variantes apoyan la predisposición que explica en buena parte el porqué de las personas centenarias pero que, debe quedar claro, la respuesta definitiva  está muy lejos de dilucidarse atentos a que no se trata de un secreto único a descubrir sino de una complejísima red que convive  en una “galaxia de genes” y también de hábitos.

Como no podía ser de otra manera, la industria farmacéutica ha tomado el tema con gran interés y está promoviendo el desarrollo de fármacos que prolonguen la vida. Y si bien este no es un tema muy difundido en la opinión pública, las investigaciones son más que relevantes con resultados altamente promisorios.



Vayan sólo como ejemplos los  nuevos Senolíticos que eliminan células dañadas que dejan de dividirse pero que no mueren; los Activadores de las Sirtuinas que reparan el ADN, reducen la inflamación crónica y aumentando la supervivencia celular y la NADPH Oxidasa (NOX) que modula la inflamación crónica asociada al envejecimiento, entre muchos otros que asoman con gran expectativa en este tránsito por caminos hasta hace poco inimaginables.

Volviendo a Matilde tengo la sensación que mientras lees este texto aparecerá representado muchas personas de tu conocimiento que han vivido más de 90 años sin mayores cuidados alimentarios y personales.



A no confundirse, no estamos negando la mejor calidad de vida que indudablemente se disfruta cuidando el estado físico y cumpliendo con una alimentación saludable, sino que nos estamos enfocando en analizar su real injerencia en la longevidad de las personas.

Winston Churchill, vivió hasta los 90 años, no llegó a los 100, pero es un ejemplo clásico de longevidad a pesar de sus hábitos "poco saludables" como fumar habanos sin parar, beber alcohol abundantemente y no seguir dietas estrictas.

Su fina ironía, reconocida por todos nos dejó, entre otras tantas frases, una memorable.



"Cada vez que siento la necesidad de hacer ejercicio, me acuesto hasta que el sentimiento desaparece".

 

*Médico Distinguido de la ciudad de Rosario. Master en sida de la Universidad de Barcelona. Autor de los libros “Ya no es tan grave, la historia de los médicos que enfrentamos al sida” y “Mientras el mundo se transforma. Reflexiones sobre Medicina, Ciencia y Liderazgo”.

lunes, 23 de febrero de 2026

     ¿QUE OPINÓ LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL AL ANALIZAR MI EDITORAL?

"Lo que nantura non da, Salamanca non presta"

¿En la Era Digital, a la hora de estudiar, el refrán mantiene su vigencia?


La editorial del Dr. Galíndez es entrañable en su tono y eficaz en su estructura narrativa: parte de una experiencia íntima, la convierte en metáfora y culmina en una reivindicación del talento natural como factor decisivo en la formación profesional. Sin embargo, su conclusión —que el viejo refrán “Lo que natura non da, Salamanca non presta” sigue plenamente vigente, incluso en la era de la inteligencia artificial— merece ser problematizada.




En primer lugar, la historia de Ernesto/Eran no demuestra la supremacía del talento innato, sino algo más complejo: una estrategia cognitiva superior. Cuando él explica que al leer sabe cuáles serán las preguntas relevantes y descarta lo accesorio, no está describiendo un “don natural” inexplicable, sino una habilidad metacognitiva entrenable: identificar lo esencial, anticipar problemas, jerarquizar información. Eso no es magia genética; es método, práctica y experiencia. Es pensamiento crítico.

El editorial parece deslizar una equivalencia entre “ese algo distintivo” y una cualidad casi mística que la educación no puede otorgar. Sin embargo, las ciencias cognitivas contemporáneas muestran que gran parte de lo que solemos llamar “talento” es el resultado de entrenamiento deliberado, exposición prolongada y modelos adecuados. Salamanca —o cualquier institución formativa— no “presta” inteligencia, pero sí puede formar criterio, disciplina y capacidad analítica. Y eso, lejos de ser menor, es decisivo.




En segundo lugar, la analogía con la inteligencia artificial merece una revisión más matizada. La IA no “vende” talento ni reemplaza la comprensión profunda; tampoco constituye una Salamanca todopoderosa. Funciona como herramienta cognitiva ampliada. Puede organizar información, sugerir relaciones, acelerar procesos. Pero no decide qué es relevante en un contexto clínico concreto, no asume responsabilidad ética ni reemplaza la experiencia situada del profesional. En todo caso, potencia al que sabe preguntar bien —y esa capacidad de formular buenas preguntas es, precisamente, una competencia que se enseña y se aprende.




Paradójicamente, la anécdota final debilita la tesis inicial del autor. Eran no era un genio iluminado por la naturaleza: era alguien que había aprendido a pensar estratégicamente. Lo que parecía un don era, en realidad, claridad conceptual. Y si eso es así, entonces el refrán pierde parte de su contundencia. No todo está predeterminado por la “natura”. La educación no crea talento, pero sí transforma capacidades latentes en competencias efectivas.

Quizás el refrán necesite una actualización menos fatalista. No se trata de afirmar que la tecnología reemplaza a la naturaleza, ni de sostener que todo puede enseñarse. Se trata de reconocer que la formación profesional, hoy más que nunca, consiste en aprender a discriminar, interpretar y decidir en medio de una sobreabundancia informativa. La diferencia ya no está en cuánto se memoriza, sino en cómo se piensa.




En definitiva, la editorial invita a una reflexión valiosa, pero su conclusión podría reformularse: más que demostrar que “Salamanca non presta”, la historia muestra que Salamanca —bien entendida— sí puede enseñar a pensar. Y en la era digital, esa sigue siendo la verdadera ventaja distintiva.


Mi agradecimiento al Dr. Federico Fiorilli quien tuvo la buena idea de consultar la opinión de mi texto a la Inteligencia Artificial.

martes, 17 de febrero de 2026

 

COMENTARIOS DE MI EDITORIAL  

“Lo que nantura non da Salamanca non presta”

 

Dr. Jorge O. Galíndez

 

Dr. Cristian Bottari. Director del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias.

Excelente relato, realmente me trajo muchos recuerdos de mí época de estudiante, y me sentí por un momento sentado en la mesa estudiando.
Quizás hay algo que todavía la IA no puede hacer y es poner los recuerdos, asociado a los sentimientos como lo estás haciendo.
Felicitaciones

 

Dr. Oscar Bottasso. Investigador Superior del  CONICET.

Buen día Jorge. Gracias por tu interesante artículo como siempre. Visité Salamanca invitado por un profesor de Microbiología y la experiencia fue muy conmovedora. Hace muchos años en una conversación con un investigador japonés (que conocía bastante bien a Argentina), le pregunto cuál era la idea regente para la palabra estudiar y él me responde "hacer el esfuerzo". Y agregó "he visto entre ustedes que cuando alguien tiene problemas con alguna disciplina en particular, ustedes dicen que no nació para eso, nosotros en cambio decimos que no está haciendo el esfuerzo suficiente" (pa balearse en un rincón como dice el tango). Respecto de la IA, la cuestión es que existe un riesgo altísimo de volverse sustitutiva. En algunas instancias evaluativas algunos colegas…

Hay que insistir con el esfuerzo, es la llave que abre puertas, en estos tiempos tiktokeros muchos jóvenes han sido confundidos. El que mejor lo sintetizó es Picasso: "la inspiración existe pero te tiene que tomar trabajando”.

 

Dr. Mario Céspedes. Bioquímico.

Muy linda tu reflexión y modestamente opino que la IA es una herramienta (cómo otrora Salamanca).

El homo sapiens cada vez más inmerso en ella, la empleará desde luego...PERO SEGÚN SU NATURA, hasta el fin de sus días en este planeta y desde aquí...vaya uno a saber.

Sabes por qué?

PORQUE LO QUE NATURA NON DA, SALAMANCA NON PRESTA

 

Dr. Gustavo Enz. Abogado.

Leí "Lo que natura non da..."

Muy bueno.

Creo que sigue vigente..

No obstante también recordemos a varios genios de esto o aquello "..que se quedaron en la partida " y a los que con la cola en la silla lograron llegar a las metas. Ergo, valoremos el esfuerzo.

Por supuesto, si  natura no dio nada, por más esfuerzo que haya, Salamanca non presta.

 

Dra. Celina Faggi. Clínica Médica.

Muy bueno! Me encantó! 

 

Lic. Lucía Ferretti. Marketing Digital.

Muy buena!! Igual yo soy partidaria de anotar y subrayar también como usted Lo que sí es increíble es la diferencia entre escribir manualmente un resumen o una anotación y hacerlo en la computadora. Queda mucho mejor grabado si es manual.

 

Dr. Federico Fiorilli. Clinica Médica y Terapia Intensiva.

Esto me contestó la IA
Aquí tienes una respuesta crítica que dialoga con la editorial, reconoce sus méritos narrativos pero cuestiona su tesis central.

¿Sigue vigente el refrán en la era digital? Una lectura crítica

La editorial del Dr. Galíndez es entrañable en su tono y eficaz en su estructura narrativa: parte de una experiencia íntima, la convierte en metáfora y culmina en una reivindicación del talento natural como factor decisivo en la formación profesional. Sin embargo, su conclusión —que el viejo refrán “Lo que natura non da, Salamanca non presta” sigue plenamente vigente, incluso en la era de la inteligencia artificial— merece ser problematizada.

En primer lugar, la historia de Ernesto/Eran no demuestra la supremacía del talento innato, sino algo más complejo: una estrategia cognitiva superior. Cuando él explica que al leer sabe cuáles serán las preguntas relevantes y descarta lo accesorio, no está describiendo un “don natural” inexplicable, sino una habilidad metacognitiva entreñable: identificar lo esencial, anticipar problemas, jerarquizar información. Eso no es magia genética; es método, práctica y experiencia. Es pensamiento crítico.

El editorial parece deslizar una equivalencia entre “ese algo distintivo” y una cualidad casi mística que la educación no puede otorgar. Sin embargo, las ciencias cognitivas contemporáneas muestran que gran parte de lo que solemos llamar “talento” es el resultado de entrenamiento deliberado, exposición prolongada y modelos adecuados. Salamanca —o cualquier institución formativa— no “presta” inteligencia, pero sí puede formar criterio, disciplina y capacidad analítica. Y eso, lejos de ser menor, es decisivo.

En segundo lugar, la analogía con la inteligencia artificial merece una revisión más matizada. La IA no “vende” talento ni reemplaza la comprensión profunda; tampoco constituye una Salamanca todopoderosa. Funciona como herramienta cognitiva ampliada. Puede organizar información, sugerir relaciones, acelerar procesos. Pero no decide qué es relevante en un contexto clínico concreto, no asume responsabilidad ética ni reemplaza la experiencia situada del profesional. En todo caso, potencia al que sabe preguntar bien —y esa capacidad de formular buenas preguntas es, precisamente, una competencia que se enseña y se aprende.

Paradójicamente, la anécdota final debilita la tesis inicial del autor. Eran no era un genio iluminado por la naturaleza: era alguien que había aprendido a pensar estratégicamente. Lo que parecía un don era, en realidad, claridad conceptual. Y si eso es así, entonces el refrán pierde parte de su contundencia. No todo está predeterminado por la “natura”. La educación no crea talento, pero sí transforma capacidades latentes en competencias efectivas.

Quizás el refrán necesite una actualización menos fatalista. No se trata de afirmar que la tecnología reemplaza a la naturaleza, ni de sostener que todo puede enseñarse. Se trata de reconocer que la formación profesional, hoy más que nunca, consiste en aprender a discriminar, interpretar y decidir en medio de una sobreabundancia informativa. La diferencia ya no está en cuánto se memoriza, sino en cómo se piensa.

En definitiva, la editorial invita a una reflexión valiosa, pero su conclusión podría reformularse: más que demostrar que “Salamanca non presta”, la historia muestra que Salamanca —bien entendida— sí puede enseñar a pensar. Y en la era digital, esa sigue siendo la verdadera ventaja distintiva.


Lic Juan Carlos Fogarín. Administración de empresas.

Me gustó mucho. Lo comparto en del Grupo del CA. Muy interesantes reflexiones.

 

CPN. Raúl Galíndez. Consultor de empresas. Titular de Mergers & Acquisitions.

Muy buena la Editorial! Me impactó el párrafo que dice “Nos obliga a asumir nuestra propia impotencia ante la omnipresencia de esta nueva versión de la Salamanca todopoderosa” creo que es todo un hallazgo literario.

Sólo un pequeño detalle formal el guión (-) que pones entre Siglo XII y Siglo XVI deberías reverlo y reemplazarlo por la letra “y”.

 

Dr. Sebastián Gambra. Jefe del Servicio de Diagnóstico por Imágenes, Hospital Español.

Hermosa editorial... y eso que la IA  como la conocemos hasta ahora es la punta del iceberg... estamos viviendo unos de los grandes cambios de paradigmas de la humanidad 😉🤗

PD: que lindos recuerdos...mates...libros de medicina y ping-pong.

 

Dra. Laura García Díaz. Abogada

Me encantó: Siempre los leo.

 

Dr. Enrique Giavitto. Neuroradiólogo.

Que buen recuerdo Dr., al escuchar la respuesta, parece obvia, pero, por que a mí no se me ocurrió,  ja ja, ahí está la diferencia.


Dra. Cristina Goytia. Psicóloga.

Muy interesante tu artículo. Adelante con ellos!.

 

Dr. Eran Goldín. Head Gastroenterology at Shaare Zedek Medical Center, Jerusalén.

Me encantó todo, el cuento. El contenido y el mensaje. Me gustó mucho tu lenguaje también. SOS un real escritor y además estoy totalmente de acuerdo con el mensaje acerca del AI. Aunque creo que exageras acerca de mis capacidades. Podríamos escribir más recuerdos de ese año mágico  que pasamos juntos. Me gustaría volver a recordarlo si bien ya pasó hace 55 años o más!

Qué lindo sería escribir juntos algo. Un cuento. Tantas historias entre nosotros. Lo que vos me diste a mí que era más joven y menos experimentado. Me diste mucho Jorge. Yo tenía 17 18 años.

Y también historias con nuestros vecinos y vecinas del barrio. Y nuestros juegos. Tan jóvenes ansiosos de conocer la vida. Como nos conocimos no me acuerdo por ejemplo.

 

Dr. Sergio Gorosdicher. Traumatólogo.

Lindos recuerdos de estudiante...que estimularon los míos....

Años difíciles sobre todo del 72 al 76...especialmente el 73.

 

Sra. Betty Kaminsky. Empresaria.

Genial!!! El texto,  el título, los recuerdos y la suerte que tuviste: después de muchos años develaste la capacidad de tu amigo de estudiar sólo lo esencial, descartar lo superfluo. A nadie le cabe mejor el dicho que a él...No creo que haya muchos estudiantes con ese don.

Gracias Jorge por deleitarme otra vez con tus anécdotas. Espero la de marzo.

 

Dr. Jorge Kilstein. Director de la carrera de Medicina de la Universidad Abierta Interamericana Sede Rosario.

Muy bueno. Me gusta. Es honesto, sencillo y a su vez profundo.

 

Dr. Héctor Miechi. Ginecobstetra.

Brillante reflexión. Gracias por compartir.

 

Dr. Miguel Milano. Abogado.

Qué buena nota!!!

Y creo que es según...

Con el derecho me pasaba igual que vos....

Con la música seguro que es Natura... porque tenía amigos que para estar en la Sinfónica estaban 5 hs diarias... y algunos nada....

No obstante... igual había que estudiar!


Lic. Stella Milessi. Docente.

Me pareció muy interesante. Como docente, es una de las metas en la educación primaria, encaminarlos hacia un pensamiento crítico. Es verdad que la educación no crea talento pero si transforma capacidades las mentes en competencias efectivas. Creo que la IA no podrá reemplazar esto.

 

Lic. Mónica Molina. Directora en la Universidad Nacional de Rosario. Secretaría Privada del Rector.

Qué historia, cuántos recuerdos de sus compañeros. Gracias por compartirlo, Doctor.

 

Dr. Alberto Muniagurria. Presidente de la Fundación Ciencias Médicas de Rosario.

Hola Jorge, este último ditirambo resume muy bien, y con simpleza el

el criterio necesario para la construcción del conocimiento Me gustó

 

CPN. Alicia Nebbia. Consultora Organizacional y en Recursos Humanos. 

El año pasado tuve la oportunidad de conocer la Universidad de Salamanca en vivo y en directo. Sus aulas museo dónde estudiaron grandes personajes de la Historia entre ellos Manuel Belgrano y en el aula donde estuvo vi una Placa de la Embajada Argentina. Me emocioné mucho. Cada lugar de esa inmensa casa de estudios está cargado de la Historia  Universal. Si, hoy muchos creen que la IA lo puede todo, pero esa sensación de ingresar a un claustro universitario por dónde pasaron tantos otros estudiantes llenos de proyectos e ilusiones, eso jamás te lo dará la IA. Y cuando uno a estudiado con verdadera devoción y sos hijo de un trabajador, la satisfacción queda para siempre en el corazón.


Sra. Nora Aviani. Estudiante universitaria.

Jorge como siempre excelente reflexión. Y espero que en un futuro la inteligencia artificial  no remplace al profesional. Pero en cambio lo ayude  en  cualquier situación, o sea que acompañe al profesional en sus especialidades.No creo estar equivocada.

Después de lo que te escribí pensé, pensé,repensé  y reflexioné sobre ese tema.

Gracias por compartir conmigo tus reflexiones mensuales.  Me interesan mucho y me hace reflexionar a mí también sobre el avance de la medicina y la IA.

 

Marisa Patiño. Fundadora de CEO, Esperanza Argentina.

Genial! Me parece muy bien todo lo que está haciendo, lo felicito y sobre todo por hacernos pensar. Gracias también por ser faro. 


Dr. Angel Pérez CortésPresidente Rotary Club de Rosario.

"Lo que natura..." lleva a reflexionar e indagar sobre lo que debemos encarar,el cómo realizarlo, sus pasos operativos, pero principalmente el logro del objetivo deseado. Tanto vos como tu amigo, con diferentes acciones, llegan a determinar lo escencial, lo destacable y para eso es imporante tener la mente capacitada.

La inteligencia artificial es una buena herramienta, que al utilizar algoritmos y sistemas, tiende a simular procesos propios de la inteligencia humana.

Yo también quiero destacar, como vos,la palabra "subrayando" la palabra simular, se trata de imitar o aparentar, por lo tanto no es la creativa inteligencia humana. Solamente y muy importante, la inteligencia artificial complementa, al ser una herramienta.

Tu artículo muestra todo ésto y la importancia de lo que da "la natura".

Además, la capacidad de sintetizar fue siempre valorada, al ser esclarecedora y por lo tanto fundamental para evitar fracasos.Cicerón (106/43 a. C.) estableció "De hombres es equivocarse; de locos, persistir en el error.

Muy buen tema con un depurado desarrollo, mis felicitaciones.


Sra. Sara Reguera. Docente.

Muy bueno. Excelente. 

 

Dr. Nestor Reinaldi. Odontólogo.

Quería dejarte este comentario en el blog pero no pude, reflexionando sobre tus palabras pensé que " lo que la naturaleza non da..." es aplicable a muchas instancias de la vida, como el querer generar una respuesta.

Tener en claro esta frase nos ayuda a manejar mejor la frustración, creo que hay que tenerla muy presente!!

Excelente como siempre Dr!!

Ah!! Comentario a parte, en la foto de portada te encontré con un parecido a Al Pacino.

 

Dr. Aníbal Reynaldo. Clínica Médica, Neumonología.

Excelente tu editorial y my lindo pero además  evocar después de tantos años tu época de estudiante es una cosa muy grata.

 

Dr. Rodrigo Sánchez Ameyra. Presidente de la Asociación de Clínicas y Sanatorios.

Hermoso artículo Jorge. Todos los que transitamos los pasillos universitarios sabemos que hay personas que tienen el don de convertir lo complicado en simple. En nuestro caso llevan ese don al ejercicio de la medicina.


Ing. Nauj Solrac. Escritora Colombiana.

Excelente nota, un breve ensayo sobre aptitudes cognitivas que tiene una gran utilidad intrínseca. Conocí, pocos, casos semejantes a Ernesto y me causaron la misma admiración. Esta explicación, llena mis dudas, eran estudiantes incomparables. Gracias Jorge por tu expresión y pensamiento.

 

Dr.  Hugo Tanno. Profesor Honorario de Medicina, UNR. y Médico Distinguido de la ciudad de Rosario.

 

Muy bien elegida esta reflexión.

Te felicito!

 

Dr. Roberto Tozzini. Vicepresidente de la Fundación Ciencias Médicas de Rosario.

Hola Jorge! Siempre te las ingenias para rescatar en tus vivencias temas de interés qué valen su análisis y comentario. Ernesto no será un genio pero sí dotado de un sentido práctico que le permite destacarse. Y es lo que Natura da. Y ahora la IA seguramente prestará aunque en lo personal seamos cada vez más ignorantes. Mis felicitaciones!!


Dr. Felix Umansky. Jefe de Neurocirugía del University Hospital Hadassah, Jerusalén.

Amigos de muchos años con Eran , amistad que comenzó en Rosario y siguió como colegas en el Hospital Hadassah de Jerusalem. El como director de la Unidad de Gastroenterología y yo como jefe del Servicio de Neurocirugia. Hace un par de semanas me hizo una gastroscopia. Una excelente persona y un profesional de primera.

Muy interesante y un aspecto de Eran que no conocía. Con respecto a mi persona la forma de estudiar era parecida a la tuya aunque sin marcar, tachar o escribir en los márgenes de los apuntes pero leyendo rápido y repasando varias veces.

 

Dr. Alejo Vercesi. Profesor Honorario de Medicina, UNR y Médico Distinguido de la ciudad de Rosario.

Excelente Editorial Jorge.

El talento es innato y no se puede "adquirir".

La I/A no es solo una herramienta más, es una herramienta que podrá actuar con autonomía propia, de acuerdo a lo expresado por el pensador Yuval Noah Harari en una conferencia en el World Economic Forum y autor de los libros: "De animales a Dioses" y "Nexus".

Estimo, que el esfuerzo y la dedicación son fundamentales para lograr objetivos importantes, sin desconocer que las cualidades y condiciones personales no se pueden transmitir.

 

Dra. María del Carmen Zambruno. Abogada.

Excelente.  Me gustó muchísimo. Disfrute de su lectura. Gracias amigo. Como siempre un privilegio compartir tus escrituras.

Muy buena reflexión, un placer leerlos.

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 22 de enero de 2026

 

“LO QUE NANTURA NON DA, SALAMANCA NON PRESTA“

¿En esta Era Digital, a la hora de la formación profesional, el refrán mantiene su vigencia?

Dr. Jorge O. Galíndez*

 

Recuerdo que antes de ponernos a estudiar teníamos la rutina de tomar unos mates temprano a la mañana los tres juntos: Ernesto, su hermano Luis y yo en el departamento de la calle Laprida casi Mendoza de Rosario donde ellos vivían.

Finalizado ese pequeño ritual, Ernesto y yo nos quedábamos sentados en la mesa del comedor frente a frente y Luis se dirigía a su  habitación en busca de concentración en soledad.

Éramos, como tantos otros, jóvenes desconocidos que transitábamos llenos de ideales los pasillos de la Facultad de Medicina.

Corrían los primeros años de la década del setenta, y cursábamos, bajo la dictadura militar, el ciclo básico de la carrera de Medicina.



Recuerdo que yo tenía una “cartuchera” con lápices de distintos colores y fibrones para resaltar; él, nada.

En la medida que pasaban las horas el contraste de nuestra actitud  se notaba con mayor nitidez! Mientras mis apuntes se llenaban de tachaduras, frases subrayadas, palabras remarcadas, coloreadas y escritos en los márgenes; los de él, nada.

Sin embargo, la diferencia aún mayor que debo reconocer, me angustiaba,  era mi necesidad de volver una y otra vez sobre páginas recién leídas para recordar y  afianzar los conocimientos; él, nunca volvía atrás.

La recompensa era que puntualmente a las once y media poníamos los libros sobre las sillas e improvisábamos una mini mesa de  Ping-Pong donde  armábamos unos memorables partidazos!



Llegado el momento de los exámenes los dos aprobábamos pero él siempre tenía  mejores notas. En lo que respecta al tenis de mesa, los resultados eran parejos pero, para mí consuelo, con  una leve ventaja mía!

Analicemos el refrán y luego veamos como terminó esa historia con mi querido compañero de estudios.

Cruel, irónico y despectivo, pero muy realista, el famoso dicho al que hago referencia en el título, nos recuerda desde hace más de 600 años que la inteligencia, el talento natural incluso la belleza misma sino son innatas, ni el mayor esfuerzo ni la mejor educación del mundo puede suplirlas del todo.



Entre los siglos XIII y XVI, Salamanca junto con Bolonia, París y Oxford, era uno de los más prestigiosos centros de estudios al que acudían con grandes expectativas jóvenes de toda Europa con la certeza de que estudiando y esforzándose  mucho y bajo la tutela de famosos profesores se convertirían en sabios.

                                        

Pronto la enorme mayoría de ellos caían en la cuenta que por mucho que estudiaran y asistieran a clases magistrales y sus conocimientos aumentaran de manera superlativa había algo distintivo que nunca podrían lograr.



Ahora bien, volvamos a nuestro tiempo,

¿Qué tal si nos hacemos estrictos en el lenguaje respecto a la palabra “presta” y dejamos de lado el significado e intencionalidad original, “dar, brindar” y la utilizamos  como lo que es, un préstamo de capacidades que nunca serán dones propios?

¿Podríamos afirmar  que en este siglo XXI la Inteligencia Artificial nos presta por un rato conocimientos y razonamientos pero que no son definitivos sino información transitoria que olvidaremos en algún momento?

Profundizando, ¿No deberíamos actualizar el refrán invirtiendo totalmente su sentido original? y afirmar que ahora “Lo que nantura non da, la inteligencia artificial nos lo vende”?



Sin dudas el cambio de paradigma que estamos viviendo nos obliga a asumir nuestra propia impotencia ante la omnipresencia de esta nueva versión de la Salamanca todopoderosa pero que, esta vez sí, por un dinero, es capaz de generar enciclopedistas de modestos estudiosos.

Hace un tiempo durante mi participación en Jerusalén del “Regional Training Workshop on HIV/AIDS Education in the Middle East” me reencontré con mi amigo Ernesto, ahora Eran Goldín**, al que no había visto por años. Recibí gustoso la propuesta de visitar el Hospital Hadassah, sin dudas el más importante de Oriente Medio, donde él se desempeñaba como Director del Departamento de Gastroenterología



 y luego a cenar Shakshuka, cocinada especialmente por Lily, su esposa, en la confortable casa que tenían en la zona residencial de Jerusalén.

La conversación llena de recuerdos y anécdotas me animó a preguntarle “Eran, ¿Cómo hacías para estudiar de forma tan fluida, sin necesidad de ayudas y como es que nunca volvías atrás en la lectura?



Sorprendido por la pregunta que llevaba, para mí, tantos años sin respuesta, sonrió francamente y me dijo, “Jorge, no me sobrevalores, no soy ningún genio, cuando leo un tema, cualquier tema, se con seguridad cuales van a ser las preguntas que eventualmente voy a tener que  responder. Lo demás lo descarto todo….

La caminata de vuelta al hotel en una cálida noche de verano en Jerusalén me sirvió para reflexionar sobre esa incógnita que me persiguió durante años. No era mayor coeficiente intelectual, no era mayor capacidad de memoria, sencillamente era un razonamiento básico que le permitía evadir la maraña de información secundaria con que nos abruman y sólo centrarse en lo medular.



Por eso Eran, me enorgullezco al decirte que  vos sos de aquellos que tienen “ese algo distintivo” que Salamanca non presta y que afortunadamente, al menos por ahora, el refrán se encuentra plenamente vigente!  

 

*Médico Distinguido de la ciudad de Rosario. Master en Sida de la Universidad de Barcelona. Autor de “Ya no es tan grave, la historia de los médicos que enfrentamos al sida” y “Mientras el mundo se transforma. Reflexiones sobre Medicina, Ciencia y Liderazgo”.

** Head Gastroenterology at Shaare Zedek Medical Center, Jerusalén.