miércoles, 3 de junio de 2026

                  “POR FAVOR NO TE QUIEBRES”

Un análisis del llanto en los hombres.
De la austeridad estoica a un acto de coraje.


 Dr. Jorge O. Galíndez*

 

 “No vayas a llorar, no te quiebres”, me susurró María Rosa, mi esposa, sentada a mi lado justo cuando me paraba tras ser convocado al estrado para recibir un Reconocimiento Profesional que consideraba trascendental en mi carrera.

 Bien sabe ella con qué facilidad me invade el llanto, muchas veces por cuestiones ínfimas, que me son tan difíciles de explicar.

 Más adelante veremos cómo siguió ese inolvidable momento.

---

 Siempre me ha  parecido injusta esa máxima no escrita por el cual al hombre no le es conveniente que se lo vea llorar. No mostrar una emoción, aún en momentos claves de la vida, parece ser el precepto que, de no ser cumplido, nos pone en serio riesgo de tener que escuchar en un lenguaje lleno de prejuicios culturales, la  sentencia de  esas dos palabras que tanto significado negativo tienen.

Se quebró!!!"


 En circunstancias en las que siento súbita felicidad, muchas veces difícil de explicar racionalmente, me comporto como un llorón incorregible y como consecuencia  siempre me ha fascinado intentar entender  este fenómeno incontrolable lo que me llevó a buscar, en primer lugar, la respuesta  en la fisiología. Allí reparé que la función reguladora del sistema nervioso parasimpático liberando neurotransmisores que luego estimulan  las glándulas lagrimales es la que provoca el incontrolable llanto emocional ante este tipo de situaciones nimias pero, felices al fin que, sin dudas, expresan nuestros sentimientos más profundos.


 Pero el tema es aún más complejo ya que el fenómeno fisiológico no alcanza para explicar el porqué de nuestras emociones que lo preceden y los secretos de nuestra experiencia inconsciente a los que deberíamos sumar, para complicar aún más la situación, los contextos sociales y culturales que nos rodean.

 

 Profundicemos, ¿Cuál es el significado implícito que conlleva expresar “se quebró”?

 Es evidente que sí algo se quiebra es frágil, no tiene la solidez necesaria, no está hecho de material suficientemente denso y como consecuencia expresa debilidad y carencia de la armadura defensiva de sentimientos que todo hombre, por mandato social, debería siempre tener.

 

 A través de los tiempos, la expectativa de que los hombres se mantengan fuertes y contengan sus emociones ha estado presente en las más diversas culturas.

Vaya como ejemplo lo que predicaban los estoicos, aquella escuela filosófica de la antigua Grecia  que tanto influyó en el imperio romano, donde el énfasis era puesto en el desarrollo del carácter y donde la regla imperativa era reaccionar con el razonamiento y  nunca dejarse llevar por las emociones a las que consideraban efímeras y muy alejadas del autocontrol por lo que debían ser reprimidas o manejadas con equilibrio austero evitando que nublen la razón.


 Diametralmente opuesto es el análisis mucho más actual de ese “quiebre” emocional que hacen aquellos que invocan hoy los defensores de la igualdad de género que lo interpretan como un acto de coraje y un desafío a las llamadas normas de género asegurando que llorar en público aleja de forma saludable a los hombres  de lo que dan en llamar  “masculinidad tóxica”, terminología que explican es históricamente, la promotora de la supresión emocional.


 Por otro lado no dudan en expresar que ese llanto emocional contribuye también al debate sobre cómo las normas sociales deben evolucionar y aceptar como naturales una gama más amplia de expresiones emocionales.

 Con sus pros y sus contras éstas dos desafortunadas palabras siguen inquietándome y me incitan a la búsqueda permanente de encontrar una frase que reemplace esa sentencia y que transmita el significado positivo de  la profundidad psicológica que expresa el llanto.

--- 

En su búsqueda leí y releí muchas frases que me impactaron e ilustraron pero ninguna me identificaba totalmente hasta que encontré aquella de Borges que, con su estilo único, lo definió en “El Aleph” como:

“El alma que se le  asomó a los ojos”




 De vuelta al atril, donde estaba disertando tranquilo, de forma coloquial y con voz segura! 

 Era la tercera vez que la ciudad reconocía mi trabajo profesional y el Recinto de Sesiones del Concejo Municipal estaba colmado de familiares, colegas, amigos, ediles y funcionarios.


 

Todo cambió cuando llegó el momento final, el de los agradecimientos, y fue allí cuando me atravesó como una puñalada la imagen de dos sillas vacías.

 De pronto sentí ese inexplicable pródromos que tanto conocía, el ceño se fruncía, adelantándose a lo que bien sabía iba a suceder!

 Ante lo imposible de evitar, detuve las palabras con plena conciencia que mi cara y los ojos húmedos me delataban por lo que, como me habían enseñado, volví a respirar hondo y mirar al fondo de la sala evitando cruzar miradas.

 Nada sirvió, las lágrimas aparecieron silenciosas y cristalinas y ya entre vergonzosos  sollozos recité las simples palabras que había escrito en la dedicatoria del libro y, con la mejor voz que pude dije,

“Esto es para Uds. mis queridos viejos”!

 ¡Que me voy a quebrar, 

María Rosa!

 Sólo los estaba honrando con lágrimas!


 

*  Médico Distinguido de la ciudad de Rosario. Autor de “Ya no es tan grave. La historia de los médicos que enfrentamos al sida” y “Mientras el mundo se transforma. Reflexiones sobre Medicina, Ciencia y Liderazgo”

domingo, 31 de mayo de 2026

 

“POR FAVOR NO TE QUIEBRES”

Un análisis del llanto en los hombres.
De la austeridad estoica a un acto de coraje.


 Dr. Jorge O. Galíndez*

 

 “No vayas a llorar, no te quiebres”, me susurró María Rosa, mi esposa, sentada a mi lado justo cuando me paraba tras ser convocado al estrado para recibir un Reconocimiento Profesional que consideraba trascendental en mi carrera.

 Bien sabe ella con qué facilidad me invade el llanto, muchas veces por cuestiones ínfimas, que me son tan difíciles de explicar.

 Más adelante veremos cómo siguió ese inolvidable momento.

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 Siempre me ha  parecido injusta esa máxima no escrita por el cual al hombre no le es conveniente que se lo vea llorar. No mostrar una emoción, aún en momentos claves de la vida, parece ser el precepto que, de no ser cumplido, nos pone en serio riesgo de tener que escuchar en un lenguaje lleno de prejuicios culturales, la  sentencia de  esas dos palabras que tanto significado negativo tienen.

Se quebró!!!"


 En circunstancias en las que siento súbita felicidad, muchas veces difícil de explicar racionalmente, me comporto como un llorón incorregible y como consecuencia  siempre me ha fascinado intentar entender  este fenómeno incontrolable lo que me llevó a buscar, en primer lugar, la respuesta  en la fisiología. Allí reparé que la función reguladora del sistema nervioso parasimpático liberando neurotransmisores que luego estimulan  las glándulas lagrimales es la que provoca el incontrolable llanto emocional ante este tipo de situaciones nimias pero, felices al fin que, sin dudas, expresan nuestros sentimientos más profundos.


 Pero el tema es aún más complejo ya que el fenómeno fisiológico no alcanza para explicar el porqué de nuestras emociones que lo preceden y los secretos de nuestra experiencia inconsciente a los que deberíamos sumar, para complicar aún más la situación, los contextos sociales y culturales que nos rodean.

 

 Profundicemos, ¿Cuál es el significado implícito que conlleva expresar “se quebró”?

 Es evidente que sí algo se quiebra es frágil, no tiene la solidez necesaria, no está hecho de material suficientemente denso y como consecuencia expresa debilidad y carencia de la armadura defensiva de sentimientos que todo hombre, por mandato social, debería siempre tener.

 

 A través de los tiempos, la expectativa de que los hombres se mantengan fuertes y contengan sus emociones ha estado presente en las más diversas culturas.

Vaya como ejemplo lo que predicaban los estoicos, aquella escuela filosófica de la antigua Grecia  que tanto influyó en el imperio romano, donde el énfasis era puesto en el desarrollo del carácter y donde la regla imperativa era reaccionar con el razonamiento y  nunca dejarse llevar por las emociones a las que consideraban efímeras y muy alejadas del autocontrol por lo que debían ser reprimidas o manejadas con equilibrio austero evitando que nublen la razón.


 Diametralmente opuesto es el análisis mucho más actual de ese “quiebre” emocional que hacen aquellos que invocan hoy los defensores de la igualdad de género que lo interpretan como un acto de coraje y un desafío a las llamadas normas de género asegurando que llorar en público aleja de forma saludable a los hombres  de lo que dan en llamar  “masculinidad tóxica”, terminología que explican es históricamente, la promotora de la supresión emocional.


 Por otro lado no dudan en expresar que ese llanto emocional contribuye también al debate sobre cómo las normas sociales deben evolucionar y aceptar como naturales una gama más amplia de expresiones emocionales.

 Con sus pros y sus contras éstas dos desafortunadas palabras siguen inquietándome y me incitan a la búsqueda permanente de encontrar una frase que reemplace esa sentencia y que transmita el significado positivo de  la profundidad psicológica que expresa el llanto.

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En su búsqueda leí y releí muchas frases que me impactaron e ilustraron pero ninguna me identificaba totalmente hasta que encontré aquella de Borges que, con su estilo único, lo definió en “El Aleph” como:

“El alma que se le  asomó a los ojos”




 De vuelta al atril, donde estaba disertando tranquilo, de forma coloquial y con voz segura! 

 Era la tercera vez que la ciudad reconocía mi trabajo profesional y el Recinto de Sesiones del Concejo Municipal estaba colmado de familiares, colegas, amigos, ediles y funcionarios.


 

Todo cambió cuando llegó el momento final, el de los agradecimientos, y fue allí cuando me atravesó como una puñalada la imagen de dos sillas vacías.

 De pronto sentí ese inexplicable pródromos que tanto conocía, el ceño se fruncía, adelantándose a lo que bien sabía iba a suceder!

 Ante lo imposible de evitar, detuve las palabras con plena conciencia que mi cara y los ojos húmedos me delataban por lo que, como me habían enseñado, volví a respirar hondo y mirar al fondo de la sala evitando cruzar miradas.

 Nada sirvió, las lágrimas aparecieron silenciosas y cristalinas y ya entre vergonzosos  sollozos recité las simples palabras que había escrito en la dedicatoria del libro y, con la mejor voz que pude dije,

“Esto es para Uds. mis queridos viejos”!

 ¡Que me voy a quebrar, 

María Rosa!

 Sólo los estaba honrando con lágrimas!


 

Médico Distinguido de la ciudad de Rosario. Autor de “Ya no es tan grave. La historia de los médicos que enfrentamos al sida” y “Mientras el mundo se transforma. Reflexiones sobre Medicina, Ciencia y Liderazgo”

domingo, 17 de mayo de 2026

 

   COMENTARIOS DE MI EDITORIAL

     MAESTROS Y DISCIPULOS (II)

Relaciones transitorias  que perpetuadas desvirtúan el noble propósito inicial.

 

Dr. Jorge O. Galíndez

 

  

 

Dr. OSCAR BOTTASSO. Investigador Superior del CONICET.

Gracias Jorge, si bien el maestro intenta significar a aquel que sabe más como bien dices no debería ir mucho más allá de eso. El yerro está a la vuelta de la esquina, con lo cual es necesaria una razonable cuota de humildad (humilitas la tierra) para así esquivar los pedestales.

Humus quería significar. En investigación hay un aforismo que cuanto antes se lo entiende mucho mejor "en condiciones perfectamente controladas un experimento puede dar cualquier cosa". Agregó yo no obstante que la hipótesis era una preciosura. Gracias por compartir el artículo, interesante como siempre!

 

Dr. GUILLERMO CARROLI. Director del CREP (Centro Rosarino de Estudios Perinatales).

Muchas gracias querido Jorge. Bien puesto el punto del maestro y el discípulo. Felicitaciones.

 

SOLEDAD COTOLESSA. Secretaria Administrativa.

Es muy importante en la vida tener a alguien a quién admirar. Acá tenés otra fan tuya.

 

Dr. OSCAR FAY. Presidente del Claustro Académico de la Academia Provincial de Ciencias Médicas.

Lindo tema, bien tratado en un momento oportuno, donde " pareciera," que la interfase profesor/alumno, será cambiada en el futuro por una frase " robot/alumno"........ja, ja

 

Dra. LAURA GARCÍA DÍAZ. Abogada.

Me encantan tus reflexiones, Jorge. Es reconfortante saber que existen profesionales de la salud que dedican la vida a aprender, investigar y enseñar (teniendo en cuenta la proclividad de nuestra especie a transformar todo en un mero negocio a la par de alimentar egos) pero lo que más me gusta y admira siempre de tu mirada es la dimensión humana, emotiva y sensorial. Gracias por compartir.


Dra. ALBERTINA GHELFI. Jefa de la Unidad de Riesgo CardioVascular del Hospital Escuela Eva Perón.

Leer esto me emociona profundamente Doc.

Detrás de los congresos, los viajes o los certificados, que son lindos para mostrar en la foto de las redes, están las bases reales que hacen a nuestras trayectorias profesionales: el esfuerzo, el trabajo, los sacrificios… y otras cosas menos visibles, como la suerte de que alguien escuche la voz de uno, la posibilidad de tener espacio para pensar afuera de la caja y la gracia de tener una oportunidad.

Yo también siempre cuento esta misma anécdota, pero desde la visión de lo que fue esa residente. Y sinceramente creo que mi vida hubiera sido otra si no hubiera discutido aquel ateneo.

Siempre admiré su capacidad para adelantarse al tiempo, para empujar, para exigir más y contagiar esa necesidad permanente de crecer y pensar más allá de lo establecido.

Pero también su generosidad para compartir la mesa, para escuchar propuestas, acompañar y apoyar proyectos. 

Nadie podrá negar nunca su visión, su pasión ni su enorme capacidad de potenciar espacios y personas.Pero por sobre todo, esa enorme virtud de ser alguien que está. De estar presente. 

Desde ayudar a revisar un texto hasta pulir una traducción al inglés.

Que hoy me nombre de esa manera me honra muchísimo... Más todavía viniendo de alguien a quien quiero profundamente y siento parte fundamental de mi historia.

Gracias por abrirme aquella puerta inesperada. 

Pero gracias, sobre todo, por seguir estando.

Citándolo: "Cómo no ser agradecida, Jorge?"

Y agrego: la editorial leída, un mil.

Mucho más amena, con los acentos y las inflexiones del autor. Un lujo.

 

Dr. ENRIQUE GIAVITTO. Neuroradiología.

Muy buena Dr, como siempre estimulando recuerdos!.

 

Dr. SERGIO GOROSDICHER. Presidente de la Academia Provincial de Ciencias Médicas.

Excelente, como siempre...!

 

RICARDO GRILLO. Representante de ventas médicas. LEPETIT PHARMA S.A

Hoy concurrí al Servicio de Clínica del EVA PERON, con sándwiches, gaseosas y masas finas, para festejar tu cumpleaños. Sabía que un día como hoy, los cielos se abrieron y desde allí, vino al mundo Albertina. No pudo ser, pero queda grabado en mí todas las atenciones vuestras en estos años. Felicidades!!!

Que maravillosa noticia me dieron los chicos hoy, Albertina.... Bienvenido al mundo Augusto...!!!

Un 28 de marzo de 2018, escribí en mi diario personal estas palabras. Las mismas surgieron del conocimiento de una persona especial que conocí en el servicio de CLM del Hospital Baigorria, algunos meses antes. Fue un flechazo al intelecto de una profesional que transmitió humanidad. Desde el primer encuentro encendió la llama del deseo de progresar en la relación médico/Apm. Largas jornadas de trabajo compartiendo experiencias humanas, conocimiento y anécdotas de vida. Admiro su ojo clínico para reconocer a primera vista a una persona excepcional, una alumna dedicada y una gran profesional. Gracias Dr. Galíndez por descubrir a Albertina. RG

 

BETTY KAMINSKY. Empresaria.

¡¡¡ Me encantó!!! Primero tu capacidad para expresar la relación entre un Maestro (que no sólo enseña, sino que además suele ser guía) y Alumno. En muchas áreas y muchas profesiones se da esa relación. El deporte también tiene esos protagonistas y muchas profesiones, no solo la Medicina, también la Abogacía, el Periodismo se retroalimentan con esa relación Maestro- Alumno. Ambos ganan porque no es una cuestión de competencia, al contrario, para el Maestro es la continuación de su obra, su investigación, su estudio, sus horas dedicada a lo que tanto le gusta, no termina

Continúa con el Alumno. Y para éste se le abren caminos al conocimiento que quizá,solo también lo logre pero en mucho más tiempo, aquí el Maestro, es guía. Es admirado, querido, respetado. Y aquí está la importancia de la formación que tenga el Maestro. La personalidad y la ética que demuestre en la profesión  harán que  esa persona pueda formar discípulos honrosos y honorables.

Y me gustó tu agradecimiento hacia los que fueron tus Maestros. Ese gesto de  gratitud habla tan bien de tu persona que me dio una gran alegría tenerte como amigo.

Mis felicitaciones (has demostrado ser un gran escritor y creo que puedo saber quien fue tu guía en esto). Me quedo esperando la de junio.


STELLA MILESSI. Directora de Escuela.

Hola Jorge! Fui a la fuente: El capitulo del libro Ya no es tan grave. Es muy interesante lo que planteas. Creo que encontrar un alumno que preserve intacta su gratitud hacia el maestro  traves del tiempo será lo mas valioso.

 

CP. ALICIA NEBBIA. Consultora Organizacional y en Recursos Humanos. 

LA BUENA SALUD DE LOS VÍNCULOS, entre ellos el de FORMADORES Y DISCÍPULOS depende en gran medida de los VALORES en que se originan y se sostienen en la VIDA: amor por lo que se enseña y lo que se aprende, respeto recíproco, admiración y reconocimiento, lealtad y agradecimiento. Pero cuando los EGOS se instalan en ese vínculo, los valores se debilitan y desaparecen. De la buena voluntad y del cariño recíproco dependen que duren toda la vida.

Esto también es parte del trabajo cotidiano.

 

NORA AVIANI. Estudiante Universitaria.

Excelente tu podscat!!! Sos un maestro!!!!

 

Dr. ÁNGEL PÉREZ CORTÉS. Profesor Honorario UNR - Presidente Rotary Club de Rosario.

Al leer el editorial “Maestros y Discípulos (II)” me hizo sumergir en mi propia experiencia, para ir comparando y captar en todo lo escrito. Si esto resultó de la lectura hay una sola conclusión, el artículo es atrapante y demostrativo de la propia vida profesional, pero también nos lleva a pensar en un enmarque más general, la búsqueda de un líder,” alguien que nos despierte” como se expresa en el escrito. “Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar” nos dice el poeta español Antonio Machado.  Ese despertar siempre lleva pasos de una gustosa predisposición a superarse, no solo en conocimientos, ya que el artículo bien lo menciona “búsqueda de un maestro, alguien que nos despierte admiración”. O sea el surgimiento del reconocimiento, la valoración, en síntesis, sentimientos positivos.

También leí “achicar las distancias académicas”, el buen maestro debe tender siempre al crecimiento  del discípulo, que por otra parte es un eco del crecimiento del maestro como tal. De esta manera, creo firmemente en lo redactado “es posible que surjan grandes equipos” que con un trabajo fecundo serán todos verdaderos gigantes, cosa que el mundo realmente necesita. Cómo se indica en el editorial, todo esto sucederá si el maestro es un buen administrador del trabajo en equipo, aplicando sabiamente una matriz social de resolución de conflictos que posiblemente surjan.

El resultado es un escrito entusiasta que incide en el lector, y esto es un gran logro y quiero reafirmarlo con una apropiada frase de Alejandro Magno “Estoy en deuda con mi padre por vivir, pero con mi maestro por vivir bien”

Mis felicitaciones.


MARISA PATIÑO. Periodista.

Excelente! El verdadero líder informa y forma con sus acciones coherentes. Ya sea desde una cátedra, un padre/madre, docente  en general y lo saludable es que los líderes reales formen líderes libres  creativos y agradecidos. Los demás forman seguidores sumisos que no crecen nunca. Por eso dijo Sarmiento "La mejor biografía de un docente son sus alumnos”.

Doy gracias por el liderazgo sano de mi padre, del Dr. Picena y Dr. Deepak Chopra referentes. Gracias a Ud. por SER FARO de esta actualidad.

 

MARIA LUISA POËT. Casa Suiza.

Gracias!!! ya sabes que estas especiales lecturas las guardo para la tranquilidad de la noche.

 

CP. DANIEL PONCE. Consultor de Empresas.

Leído con admiración y placer. Gran descripción de la difícil e importante relación maestro - discípulo.

 

SARA REGUERA. Docente.

Muy bueno!!! Felicitaciones!!!

 

Dr. HUGO TANNO. Profesor Honorario Facultad de Ciencias Médicas. UNR.

Me gustó  Jorge. Creo que la docencia es el placer de compartir.  Cuando la docencia es un arte aprender es un placer. El verdadero maestro debiera formar a ciertos alumnos que puedan llegar a superarlo. Coincido contigo tanto que si existiera un ranking para evaluar al maestro podría estar dado por la cantidad de alumnos que llegan a superarlo. Muy bueno Jorge.


Dr. Roberto Tozzini. Vicepresidente de la Fundación de Ciencias Médicas.

Excelente analisis Jorge y muy bien escrito. Resulta muy agradablé leer tus reflecciones!! 

 

Dr. OSVALDO TEGLIA. Infectólogo.

Muy bueno Jorge. Lo felicito... Tal vez, quienes tuvimos y reconocemos a nuestros " maestros" podamos disfrutar más de su editorial. Hoy,  el dr Google ha ocupado mucho ese espacio. 


Dr. FELIX UMANSKY. Profesor de Neurocirugía del Centro Médico Hadassah, Jerusalén.


Muy buenos los comentarios. Sería bueno recibir tus Editoriales.

 

Dra. SILVINA VÁZQUEZ. Psicóloga.

Hola buen día !!! Buenísimo   poder escucharla en podcast !!!!

Me acuerdo de Priscila también estaba antes de Albertina.

 

Dra. NATALIA VILLAFAÑE. Medicina Laboral.

Qué lindo doc! Hoy me toca estar del lado del maestro, que gran privilegió y cuanta responsabilidad, aunque jamás dejare de ser discípula siempre y cuando sigan existiendo grandes maestros como usted. "Uno intenta ser ese maestro que no tuvo". 


Dra.MARIA DEL CARMEN ZAMBRUNO. Abogada.

Es muy importante recordar a nuestros formadores profesionales, nuestros maestros que tanto nos han legado; y, a pesar del transcurso del tiempo, continuar respetándolos y reconocer que, por lo general, van acumulando una gran experiencia de la que siempre tenemos algo que aprender, pese a haber logrado la paridad académica.

Excelente tu editorial.




 

 

lunes, 4 de mayo de 2026

 

MAESTROS Y DISCIPULOS (II)

Relaciones transitorias  que perpetuadas desvirtúan el noble propósito inicial.

 

Dr. Jorge O Galíndez *

 

Era una fría noche de invierno y la Sala Pineda del primer piso del Círculo Médico estaba colmada de jóvenes residentes de Clínica Médica, sus instructores y nosotros los jefes de los distintos hospitales de la ciudad que participábamos de una de las habituales  reuniones de la Asociación de Medicina Interna (AMIR).

En esa oportunidad nuestro Servicio presentaba un caso problema y “el Provincial” lo discutía!


Allí me impactó una joven que parada frente al atril defendía su postura con una seguridad y prestancia  nada habitual para su edad. En ese momento resonó en mi mente  la canción de Fito Paéz “yo no buscaba a nadie y te vi”.

Terminada la reunión me acerqué, la felicité y le pregunté sí me conocía.

“No”. Dijo entre desafiante e incómoda.

“Ok. Ya vas a saber de mí”, contesté de igual modo!

Sobre el final volveremos a ese encuentro inesperado.

   Entre los profesionales jóvenes es frecuente la búsqueda de un “maestro”, alguien que nos despierte admiración. Por lo general, elegimos  un médico ya consolidado en su carrera, que en el trabajo diario nos simplifica con su ejemplo la complejidad del conocimiento y que, además, tiene una actitud generosa de apertura, de acercamiento que  nos hace más fácil achicar las distancias académicas que nos separan.

En muchos casos, ese maestro es alguien que nos deslumbra con su capacidad de imaginar escenarios futuros, que marca el camino y que con generosidad puede guiarnos, también, en la difícil inserción en la práctica privada.

                      Dr.Oscar Fay siempre atento a los escenarios futuros.

En estos tiempos en que el conocimiento circula con una velocidad inusitada y suele nivelar el acceso a la información de alumnos y docentes, el concepto de autoridad, a mi entender, se refleja no solo por los conocimientos académicos, sino por la imagen que proyecta en sus pares, la certeza de sus decisiones, la trayectoria, la distancia recorrida y el punto al cual llegó.

Ahora, para ser reconocido como maestro debe haber una voluntad de serlo, una vocación por la docencia que trasciende los compromisos formales de un cargo académico y que, justamente, se expresa en el afán por enseñar siempre y aportar todo un background –valga el anglicismo- que solo lo da la experiencia de vida. Esto refuerza su perfil humano, aciertos y equivocaciones, lo que lleva a contrarrestar cualquier pretensión errónea de idealizarlos. Es que el maestro no debe tener miedo de enseñar ni siquiera a partir  de sus propios errores, de los cuales nadie está exento.

Cuando discípulo y maestro se reconocen mutuamente y comprenden que la relación no va a ser eterna, es probable que surjan grandes equipos en los cuales ambos se van a beneficiar.Sí se logra que el primero crezca como profesional y  el segundo sienta la  satisfacción de ver la continuidad de su manera de entender la Medicina se marcará una línea, se  hará “escuela”.

Hemos hablado del “discípulo” pero, es cierto que en muchas oportunidades el maestro aglutina a más de uno. En este caso, debe esforzarse por mantener el equilibrio y establecer como prioridad el aprendizaje y la sana competencia, es decir, el esfuerzo por ser cada día mejor.



Asimismo, en su condición de líder de ese grupo, debe saber reconocer rápidamente cuando existen personalidades encontradas, para que las diferencias se transformen en algo productivo y no en motivo de conflicto.

Ahora, es imprescindible darse cuenta de que tanto la condición de discípulo como la de maestro son transitorias y que perpetuarlas desvirtúa el noble propósito inicial de una relación que suele comenzar, en un pasillo de hospital con un pedido informal: “Podría trabajar con Ud?” o una invitación “Te gustaría sumarte a mi equipo?”.

Por cierto, tiene que haber un acuerdo tácito respecto de que la relación maestro-discípulo no es eterna y que se sostiene con el compromiso y la mutua lealtad cotidiana. En esa sentido, confieso que he visto casos de jóvenes con ambiciones desmedidas y, porque no decirlo, también maestros que nunca entendieron las limitaciones de su rol.

De todos modos, seamos claros, la responsabilidad recae en el maestro; ya que, si bien el alumno debe dar cuenta cuando ha aprendido “todo”, es el docente quien tiene la obligación de reconocer que existe paridad en el conocimiento –o que ha sido superado- y empezar a entender que ahora, está ante un par.

Eso evita rupturas tempranas o relaciones que, por prolongadas, resultan desgastantes.

Más allá de lo dicho, lo valioso es cuando pasado el tiempo el discípulo preserva intacta la gratitud al maestro, independientemente de lo alto que pueda haber llegado uno y otro en su carrera.



“Heti” Biancardi, mi maestro de Clínica, el tiempo ha pasado, pero mi reconocimiento hacia vos perdura.

En mi caso, Héctor Biancardi fue quien me guió en los primeros pasos en la profesión, pero la irrupción del VIH/sida y mi decisión de volcarme a este campo inexplorado me pusieron en una situación inédita. No reconocía a maestros locales y había mucho para aprender. De ahí mi decisión de capacitarme en Europa, donde tuve la suerte de encontrar un nuevo maestro.

Durante mi entrenamiento en Madrid, en el marco del Master en Sida, el muy joven  Dr. Viçent Soriano, despertó en mí, que ya tenía más de 40 años, la incomparable sensación de volver a ser discípulo.

                                     Dr. Viçent Soriano

 Desde aquel Master, nos hemos visto en Ginebra, Atenas, Buenos Aires, París, Santo Domingo  y Bangkok; cada vez que nos encontramos, renuevo mi admiración y agradecimiento, pero más que nada la actitud generosa de seguir motivándome a buscar nuevas metas.

“Siempre tan agradecido tú” dice él con tono circunspecto.

Como para no serlo, Viçent.

Volvamos a ese encuentro inesperado del inicio!

Dos meses después y luego de varias reuniones más formales, tuve el gusto de presentar a todos los integrantes del Servicio a Albertina, para ellos una desconocida recién llegada, que a partir de ese momento sería nuestra nueva Jefa de Residentes!

                                    Dra. Albertina Ghelfi

A partir de allí su crecimiento fue notable siendo hoy reconocida como una de los mejores exponentes nacionales y  con proyección internacional de la nueva visión que tenemos del estudio y tratamiento de la hipertensión arterial.

La parábola se cerró perfectamente, no sólo es admiración y mutuo  cariño, sino, desde mi posición, todo lo que un maestro puede aspirar.

 

Esta Editorial es una actualización de un capítulo de mi libro “Ya no es tan grave. La historia de los médicos que enfrentamos al sida” en sus dos ediciones de los años  2005 y 2019.

* Médico Distinguido de la ciudad de Rosario. Autor de dos libros. “Ya no es tan grave, la historia de los médicos que enfrentamos al sida” y Mientras el Mundo se transforma, Reflexiones sobre Medicina, Ciencia y Liderazgo”.