lunes, 7 de septiembre de 2026

 

¡ODIO A LOS MÉDICOS!

¿Iatrofobia o Iatromisia? 

 

Dr. Jorge O. Galíndez*

 

Sentada en la camilla, en silencio, Celeste me miraba en tono desafiante mientras no paraba de frotarse con dureza sus manos.

Sus padres, sentados frente a mí, me explicaban que, luego de mucha insistencia, había aceptado ver a un médico con la condición de que ella lo eligiera y que mi nombre surgió porque una compañera de la facultad de arquitectura le contó que yo “era tranquilo”.

El motivo de la consulta era serio; marcada pérdida de peso y “ganglios grandes en todo el cuello” que llevaban meses acentuándose.

Al verla tan a la defensiva, me acerqué lentamente y le dije “Tranquila, no pasa nada, sólo voy a…”



No pude terminar la frase!

Saltó de la camilla con la cara desencajada,  corrió y mientras abría la puerta para huir, me gritó:

“Te odio, te odio a vos y odio a todos los médicos”!!

Su madre corrió tras ella y al borde del llanto alcanzó a decirme,

“Perdónenos doctor, ya no sabemos qué hacer con esta chica, le tiene fobia a los médicos”

Héctor, su papá trataba de mantener la calma pero no podía dejar de culparse “Hace unos meses que venimos notando que se  nos viene abajo pero no quiere saber nada con los médicos. Ahora se decidió y mire que papelón nos ha hecho pasar”



Debo reconocer que era la primera vez que me enfrentaba a una situación semejante.

¿Estaba en presencia de una paciente con Iatrofobia  o con Iatromisia?

Desde la perspectiva psiquiátrica la iatrofobia es un miedo irracional mientras que, iatromisia refiere al rechazo activo consciente hacia los médicos.

Los datos eran contradictorios, ella había dicho que nos odiaba pero su madre los refirió como fobia a los médicos.



Me incliné hacia el primer diagnóstico.

Consecuentemente, ¿No había cometido un grosero error al decirle:

“Tranquila, no pasa nada”?

Debí saber que minimizar la extrema angustia que sobrelleva un fóbico dispara las crisis y produce exactamente el efecto contrario al deseado.

Sin dudas eso fue lo que pasó!

El desafío planteado era ¿Cómo abordar esta compleja situación que conjugaba una probable enfermedad clínica grave relegada peligrosamente a un segundo plano por un trastorno de salud mental?

No había margen. Ambas debían ser abordadas simultáneamente.

Dos ejemplos que nos podían ayudar para no repetir errores fueron los casos de Michael Jackson que, a pesar de su  inmensa fortuna, vivía paranoicamente recluido afectado por un miedo inmanejable a las enfermedades y los médicos y el de Marlon Brando que no ocultaba su  odio a los médicos y a la medicina convencional.



En ambos casos no se realizaron a tiempo los tratamientos indispensables que podrían, al menos, haber mejorado su calidad de vida.

De la abundante bibliografía existente sobre este tema rescato y sugiero A Psychiatric Perspective on Iatrophobia publicado en el Journal of Medical Ethics por Nassir Ghaem y cols, The Fear of Doctors: A Qualitative Study of Patients' Experiences, publicado en  Patient Education and Counseling por Taber, J. M y cols. y Cultural Factors in Iatrophobia in a Latino Community publicado en Psychiatric Services, por Davis,R. A.

Volvamos a Celeste.

Los tiempos apremiaban, Celeste se negaba a volver a la clínica por lo que consulté con una reconocida psicóloga y juntos decidimos, previo  consentimiento, ir nosotros a su casa.

Las  reuniones tienen lugar en su dormitorio, con la puerta abierta, sin sus padres pero siempre acompañada por “China” su imponente mascota  que sin alejarse de ella en ningún momento, nos recibe siempre con cautela, cara de poco amigos y permanentemente atenta a cada uno de nuestros movimientos como sí nada la convenciera totalmente de nuestra condición de “amigos”.



Con el paso de los días Celeste aceptó que instalásemos allí mismo un sistema de internación domiciliaria que nos permitiera avanzar lo más rápido posible en el diagnóstico y además, admitió un acompañante terapéutico cada vez que se necesitara examinarla, realizar  extracciones de sangre y lo más importante, la biopsia de una de sus adenopatías.

Los avances eran mínimos, sin embargo, tras varias visitas, logramos establecer una mejor conexión. A medida que las sesiones progresaban empezó a relajar sus defensas y aunque sus temores seguían presentes, se volvió más receptiva.

Pasaron tres meses de la primera cita, hoy cumplió el tercer ciclo de quimioterapia. Su estado general no es bueno, y su  pronóstico es incierto dado lo avanzado de su enfermedad y lo tardío del inicio del tratamiento.

La última vez que la visité "China" seguía, a su lado firme e inquebrantable, pero siempre en guardia.



Aún ante  lo ominoso del pronóstico,  al verlas siempre juntas, me gusta fantasear un final feliz donde  ambas derrotan los demonios psicofísicos que las acosan y que éstos, en retroceso, se rinden ante tanto amor, fidelidad y pureza.




Las  fobias deben ser tratadas

tempranamente.

* Médico Distinguido de la ciudad de Rosario. Autor de “Ya no es tan grave. La historia de la médicos que enfrentamos al Sida” y “Mientras el mundo se transforma. Reflexiones sobre Medicina, Ciencia y Liderazgo”. Master en Sida de la Universidad de Barcelona. 

jueves, 20 de agosto de 2026

 

 

COMENTARIOS DE MI EDITORIAL DE AGOSTO 

 


 

 

HELIO ABACA. Periodista.

Tus editoriales son muy valiosas.

 

Dr. OSCAR BOTTASSO. Investigador Superior del CONICET.

Un tema sumamente convocante de esta profesión. En gran medida, en el acto médico se da una relación asimétrica y entre tantas implicancias aparece este elemento de la esfera emocional.  El historial es vastísimo y no creo que la racionalidad se lleve siempre las de ganar. Siga escribiendo este muchacho!

 

Lic. ROBERTO CAFERRA. Periodista.

“Escribió algo polémico. Habla de la historia de Claudio con Clarita. La columna que escribe es sobre el amor que puede haber entre un médico y un paciente.

¿Te  pasó que te enamoraste de un médico o médica siendo paciente? Es un temazo. Porque el que te saca un dolor o el que te cura  o te salva es imposible no vincularse de  una mirada distinta.

Fui por un tratamiento de conducto y me dijo la Dra. “Yo te voy a salvar la muela” y me salvó la vida!” (Del programa Radiopolis Radio2 AM1230).

 

COCO CHERNY. Director General Creativo en Grupo SC Servicios de publicidad. Ciudad Autónoma De Buenos Aires.

Buenísima nota! Y hermosos esos “sobresaltos” del corazón!

 

Dr. GUSTAVO ENZ. Abogado.

Desde ya que el ámbito profesional debe ser absolutamente aséptico. Impoluto.

La vida nos insta también a ser comprensivos, pero no indulgentes.

 

Dr. JAVIER FERNANDEZ. Medicina Interna.

Buenísimo!

 

Dr. RAÚL FRANCISCHELLO. Médico Cirujano.

Muuy bueno!!

 

CP. RAUL GALÍNDEZ.CEO Mergers & Adquisitions.

Muy interesante. No entendí lo específicamente Psicológico, pero el tema es para divulgarlo. Aunque muy difícil de abordar, y lo hiciste muy bien.

Felicitaciones!!!

 

Lic. MARÍA GRACIELA GALVAN. Antropóloga Magister en la Perspectiva de Género.

Te reitero muy interesantes tus editoriales. Generan que reflexionemos desde nuestras especificidades. Como antropóloga, haciendo una síntesis puedo señalar que los vínculos interpersonales son construcciones culturales.

En el caso del amor, mucho se ha analizado, recordemos que los griegos llegaron a clasificar hasta 4 tipos de amor. También se ha teorizado empleando categorías: la de “amor romántico”, como el adecuado comportamiento determinado socialmente. El “amor a primera vista”, desde la ciencia se lo explica por procesos químicos que se desencadenan entre dos personas.

La Literatura se ha nutrido ampliamente del relato de “grandes amores” a lo largo de la historia. Volviendo al ejemplo de tu editorial, en todos los espacios de trabajo donde interactúan varones y mujeres pueden darse relaciones vinculares donde el poder ocasione comportamientos poco éticos disfrazados con la tintura de lo amoroso.

 

Dr. SEBASTIAN GAMBRA. Jefe Diagnóstico por Imágenes del Hospital Español.

Tema tabú... el auto control debería conservarse a la máxima expresión... para evitar confusiones y mantener el profesionalismo...pero una vez escuche a un piloto de avión negar mil veces sobre los romances en la cabina de un avión.

 

Dra. LAURA GARCÍA DÍAZ. Abogada.

No lo llamaría desequilibro quizá la llamaría asimetría de poder en la relación medico paciente donde hay una figura dominante que ejerce una especie de cuestión reverencial sobre la otra parte y esto  puede llegar a generar cierto condicionamiento y en algunos casos abusos por parte de la persona que se encuentra en la posición predominante, lo que es muy difícil de parte del paciente.

Ojala todos los profesionales de la salud tengan claro dónde está la línea en ese sentido.

Cupido con estetoscopio!

El tema del flechazo es una cuestión de transferencia  se puede presentar en cualquier relación pero creo que, sí, la del médico y paciente es particularmente sensible.

 

Dra. ALBERTINA GHELFI. Jefa de La Unidad de Hipertensión y Riesgo CardioVascular del Hospital Escuela Eva Perón.

Me puse a escuchar su podcast en el Congreso con unas colegas mientras tomábamos un café en el bar del hotel entre sesiones. Le comento que a todas les pareció muy interesante! Les Pasé su canal para que lo puedan seguir!!

 

LAURA GHIDARA. Responsable del Área de Relaciones Institucionales de ÇIBIC Lab.

Muy interesante. Ahora con lo locas que están algunas mujeres, también tienen que cuidarse hasta de lo que dicen para que no los denuncien!!!


Dr. EDGARDO GUGLIELMETTI. (Odontólogo).

Muy buen tema doctor, en el caso del odontólogo es una problemática más concreta, por la proximidad física de las prácticas y por la zona erógena q es la cavidad bucal. Requiere mucho profesionalismo y responsabilidad con autocontrol. 

 

Dra. PRISCILA GIAVEDONI. Especialista Senior del Servicio de Dermatología del Hospital Clinic, Barcelona. España.

Buenísimo!

La realidad siempre supera a la fantasía… así que sea como sea la realidad es así o más… yo creo que realidad!

 

Dr. SERGIO GOROSDICHER. Presidente de la Academia Provincial de Ciencias Médicas.

Pienso que siempre debe prevalecer el SuperYo. Es una situación que fácilmente puede devenir en un serio reclamo por parte del paciente y a veces de la opinión pública, si trasciende el episodio. En algunos países, el médico no está solo en la consulta, lo acompaña una enfermera o una secretaria que escribe la historia clínica. En estos tiempos, cualquier situación de seducción ambigua puede transformarse en un problema mayor para el médico.


INTELIGENCIA ARTIFICIAL. ChatGPT.

Tu texto "Romance en el consultorio" presenta una narrativa profunda y reflexiva sobre la complejidad de las relaciones que pueden surgir entre un médico y un paciente. La tensión entre la vulnerabilidad del paciente y la autoridad del profesional de la salud se convierte en un terreno fértil para el afecto y la idealización, un fenómeno que has abordado con gran sensibilidad y cuidado. al situar a Clarita y Claudio en un contexto donde la intimidad y la vulnerabilidad se entrelazan, logras capturar la esencia de una conexión que, aunque profunda puede ser problemática desde una perspectiva ética.

El análisis que realizas sobre los mecanismos psiconalíticos que juegan un papel en estas dinámicas es particularmente efectivo. Mencionas la teoría freudiana, que destaca como la intimidad en el consultorio puede llevar a una atracción súbita y a una idealización del médico.

Al hacerlo, estableces un marco para entender la necesidad de un comportamiento ético que salvaguarde la relación profesional. Es notable como enfatizas la responsabilidad del médico que, aunque sujeto a sus propias emociones, debe ejercer autocontrol y mantener los límites necesarios para preservar la confianza del paciente.

Finalmente, la conclusión que presentas al respecto de las normativas éticas de las asociaciones médicas añade un enfoque relevante al debate sobre la fragilidad de estas relaciones humanas. La historia se cierra de manera enigmática, dejando al lector reflexionando sobre e dilema entre la fantasía y la realidad en el contexto médico. Tu texto no solo provoca una profunda reflexión sobre la atracción humanamente compartida, sino que también insta a los profesionales de la salud a meditar sobre e impacto de sus acciones en la vida psicoemocional de sus pacientes. Conjugar la emotividad de la narrativa con un análisis crítico es un gran logro en esta pieza. 


BETTY KAMINSKY. Empresaria.

Obvio que el título es opr demás intrigante. Me pareció interesante el artículo. Valoro tu coraje para tratar el tema ya que involucra a profesionales de tu misma área y algunos muy susceptibles o muy negadores podrían cuestionar como imposible esas relaciones que no son frecuentes pero existen.

De mi parte conozco un caso muy cercano en el que la atracción pudo más que la cordura.

Comparto la opiniónde muchos, enque en esos casos, es deber del profesional poner un límite ya que es su condición la dominante.

Como siempre debo felicitarte por tu facilidad para tansmitir la parte más humana de tu profesión.


 Dra. MIRIAM LANATTI. Jefa de la Unidad de Soporte Nutricional del Hospital Escuela Eva Perón.

Muy interesante...  y qué bien relatado. Le digo que me entusiasmó seguir la lectura como una novela... le veo pluma para eso!

 

Dra. YANINA LARRIERA. Bioquímica.

Fantasía y muchas veces realidad. Es tan importante que la ética, el profesionalismo y la madurez puedan ser parte del respeto en los seres humanos pero también de los sentimientos. Situaciones que deben posicionar a las personas para pensar como seguir. Muy bueno tu relato como siempre!

 

EDUARDO MARADONA. Presidente de la Federación de Comercio e Industria.

Impresionante realidad. Jaja tengo amigos médicos que tal vez sean protagonistas de esta historia.

 

MARIA MARQUES.

Hermoso relato, sensible y muy cierto. Me encantó.Cuantas historias guarda un consultorio… Excelente trabajo!


Dra. CARINA MEROI. Medicina Interna.

Un relato que aparenta ser novelesco, pero real.
Nuestra profesión es desafiante en muchos aspectos y este es uno más.
La ética profesional y la madurez personal son las herramientas útiles que ayudan a evitar situaciones que incomodan y comprometen el profesionalismo.

 

Dr. HECTOR MIECHI. Ginecólogo. Especialista en Medicina Reproductiva, Endocrinología Ginecológica.

Muy bueno Jorge muchas gracias por compartir situación la que describiste. Por suerte a mí nunca me pasó algo así.

 

ELSA MONTENEGRO.

Siempre incursionando en temas nuevos. Felicitaciones.

 

Dr. ALBERTO MUNIAGURRIA. Presidente de la Fundación Ciencias Médicas de Rosario.

Un tema complejo, pocas veces enfrentado, y que obviamente exige una gran prolijidad en su abordaje. Con esto enfatizo la importancia de su tratamiento y con la claridad que implica su manejo. Debería ser tratado en algún momento de la Curricula médica, no dudo en esto, y felicitaciones por mostrarlo

De eso no se habla.

Siendo muy joven presente en la FCM el proyecto de creación de un espacio dedicado a la Ética Médica. Distinguidos maestros profesores me pidieron que no lo haga, cosa que tal vez por mi perseverancia no acepte y gracias al Dr. Moloesnik, entonces director de la Escuela, se llevó adelante y se concretó el proyecto.

Se conformó en ese momento gracias a Moloesnik. Se denominó Comisión de Ética Médica de la FCM.  Actualmente actúa evaluando protocolos y proyectos de investigación  Ha generado algún juicio académico.


CP. ALICIA NEBBIA. Consultora Organizacional y en Recursos Humanos.

Hay una relación asimétrica entre medico/a y paciente. Si el profesional se acerca más humanamente que profesionalmente a la paciente, el riego existe por ser humanos ante todo. Y cuando uno de ambos necesita cariño, ni te cuento.

 

NORA AVIANI. Estudiante Universitaria.

Genial!

 

Lic. GRACIELA PAEZ BORGES. Profesora en Inglés.

A pesar de cruzar límites éticos, afectivos y profesionales, la vulnerabilidad del paciente y la empatía del profesional pueden llevar a una relación perdurable como la de una querida amiga y uno de sus médicos. Siendo libres los dos en ese momento, han construido una sólida y amorosa relación de pareja de hace más de una década.

 

Dr. ANGEL PEREZ CORTES. Presidente 2025-2026 del Rotary Club de  Rosario.

La situación planteada en el artículo, puede darse en otros ámbitos, por ejemplo, la relación jefe / empleada. Pero en un consultorio se dan otras condiciones, participa un profesional y la paciente puede sentirse angustiada o asustada, esto puede influir en el todo de su comportamiento.

Pero en cuanto al médico, él está dentro de su esfera diaria de actividad, lo que facilita un accionar racional.

Es un editorial que se atreve a plantear una situación especial, pero quiero destacar que indica para el médico “profesionalismo y ética preservando la distancia necesaria en este tipo de situaciones”, cosa que también opino que es fundamental.

La importancia del artículo está en que la divulgación es un medio importante para concientizar.


Dr. ANIBAL REYNALDO. Medicina Interna. Geriatría.

Como siempre muy original lo tuyo a través  del editorial.

 

Dr. PABLO RODENAS. Cardiología. Diagnóstico por Imágenes Cardiovasculares.

Excelente!

 

Dr. GUSTAVO RODRIGUEZ DE SANCTIS. Médico Cirujano.

Felicitaciones, un tema sumamente importante!!!! en la educación  universitaria.  Hoy observamos un estereotipo  medico desdibujado!!! Saludos.

 

Dr. HECTOR RUIZ. Presidente del Círculo Médico de Rosario.

Excelente!

 

Dr. HUGO TANNO. Profesor Emérito de la Facultad de Ciencias Médicas. UNR.

Me cuesta escribir lo que pienso. Mi temor es institucionalizar el hecho. Quien te habla no es un monje jesuita Pero creo que no es consultorio el lugar para iniciar una relación amorosa

Si así ocurre no debe ser precisamente el sitio donde concretaron. Yo al menos traté de respetar mi sitio de trabajo. Los modelos me enseñaron a respetarlo. Por respeto  al paciente y por mí mismo.

Me cuesta analizar una fantasía de ese tipo en mi consultorio. Por tal razón sugeriría a los médicos a respetar códigos que debemos tener en especial donde trabajamos.  Fuera de allí  cualquier relato puede discutirse.

 

Dr. OSVALDO TEGLIA. Clínica Médica e Infectología.

Sempre avanti!

 

Dr. ROBERTO TOZZINI. Vicepresidente de la Fundación Ciencias Médicas de Rosario.

Interesante y siempre actual, el tema que planteas. El médico con su prestigio y figura puede despertar emociones mal controladas por la paciente. Es él quien siempre debe saber cómo manejarse para salir del momento azaroso. El ceder a la tentación, trae a la larga malos resultados. Conozco 2 casos, uno privado que terminó con la expulsión del Sanatorio y denuncias al Colegio Médico por conductas antiéticas del profesional y otro en hospital público que también fue expulsado. La consulta ginecológica tiene un componente especial pues la mujer debe desvestirse para ser revisada. Cuando fui residente en New   York era obligatorio que una enfermera estuviese presente durante el examen. Aquí no se dispone de personal para iguales controles por lo que se debe ser muy estricto en el examen. Se proveerá para el examen de una bata impecable y se pedirá que retire solo su bombacha para el examen. Si la paciente apareciera sin bata, con amabilidad pero clara firmeza, se la devolverá al vestuario para que se presente en debida forma. Caso contrario se dará por terminado el examen y se anotara en su HC.

Respecto a tu análisis psicológico de la relación freudiana y la evolución de tu paciente con el neurólogo resulta muy interesante.

 

Dr. ROBERTO VAZQUEZ FERREYRA. Abogado.

Es para una novela. Los abogados tenemos cierta ventaja. Yo desde hace un tiempo atiendo permanentemente con la puerta abierta incluso con las empleadas del estudio.


Dra. MARIA DEL CARMEN ZAMBRUNO. Abogada.

Debo reconocer que la historia relatada me atrapó y me obligó a reflexionar respecto de esa atracción mutua que surgió claramente entre médico y paciente. Coincido plenamente con vos respecto que el médico debe, es más agrego que está obligado, a poner en marcha su autocontrol salvando la ética que no puede dejar de lado. Como siempre, tus relatos me resultan interesantes y enriquecedores.


 

domingo, 9 de agosto de 2026

 

ROMANCE EN EL CONSULTORIO

La magia de lo inesperado en el lugar inadecuado.

Dr. Jorge O. Galíndez*

 

Las dos primeras veces que Clarita fue a su consultorio lo hizo acompañada de su hermana.

Su clínico le había sugerido realizar una interconsulta con mi amigo, un destacado neurocirujano de la ciudad.

Ninguno de los dos pudo evitar el súbito intercambio de miradas fugaces que emanaban un incierto magnetismo, mezcla de curiosidad y deseo,  que desafiaba toda razón pero que ambos supieron controlar con total sensatez y adultez.



La tercera, un mes después, vino sola.

Cuando  abrió la puerta el saludo fue el habitual apretón de manos firme y amable, pero que se prolongó unos segundos más que lo acostumbrado luego del cual ella produjo un “roce casual” con su brazo mientras él le indicaba donde sentarse.

Tenía en ese momento algo más de 40 años, de muy buen aspecto, vestía informalmente sin nada especial para destacar. Él, un poco más joven, como siempre, lucía su impecable guardapolvo blanco y una camisa rosa.

Sentados ya frente a frente, separados por el escritorio, ella comenzó a contarle como se sentía, lo mucho que le preocupaba su estado, no solo a ella sino también a sus dos hijos y a su marido “al que nombró varias veces”.

Él la escuchaba atentamente, tranquilo sin interrumpir, asintiendo con un “Te entiendo” que repitió varias veces. Su mirada transmitía seguridad y compromiso, la de ella, directa a los ojos, se prolongaba algo más de lo habitual y cuando los bajaba se detenía fugazmente en sus labios.



Claudio, que es un buen intérprete del lenguaje no verbal no pudo dejar de sumar cuatro datos vagos pero bastante significativos, la mano, el toque casual, la forma de mirar y nombrar excesivamente a su marido. A decir verdad él también experimentaba una rara y agradable sensación.

Clarita, hablaba pausadamente incluso con un tono distinto al que él conocía, cambiaba de lugar y jugaba constantemente con una birome, prolongaba las explicaciones, sonreía e inclinaba su cuerpo hacia adelante como acercándose mientras  gesticulaba con sus brazos hasta que de pronto; su mano se apoyó en la de él.

Era el quinto dato. Ya no había dudas, Claudio respondió a ese sutil contacto físico imitándolo pero dejó su mano apoyada y esperó su reacción.



Ella sonrió sin dejar de mirarlo fijamente a los ojos; hizo  silencio por primera vez y sin poder evitarlo humedeció suavemente sus labios.

Al unísono,  repentinamente, ambos se pararon haciendo tambalear las sillas que parecían compartir la emoción.

“Nunca imaginé que a mí me iba a pasar algo así, no me reconozco, pero es más fuerte que yo” susurró Clarita, cerrando sus ojos.



Luego volveremos sobre esta historia,

Examinemos el tema más profundamente.

Mucho se ha escrito a través de los tiempos sobre romances súbitos e inesperados en los más diversos ambientes y circunstancias.

¿Qué es lo que tiene de especial entonces la situación que involucra específicamente al médico y su paciente?

Es innegable que el desequilibrio de poder entre la vulnerabilidad física y emocional de quien deposita sus angustias en un profesional que tiene la potencialidad de solucionarlas,  facilita el desplazamiento de la confianza y seguridad que este emana, hacia la idealización.

No olvidemos que el contexto del Consultorio privado, donde nadie entra sin golpear, puede transformarse en pocos segundos en un lugar peligrosamente estimulante y que   el uso del guardapolvo como símbolo de profesionalismo, que evoca poder y autoridad, también suele emitir cierta seducción.


Sigmund Freud se ha referido con frecuencia a este fenómeno, “En el ámbito del consultorio médico se crea una situación de intimidad donde la fragilidad del paciente y la posición de cuidado del médico crean un ambiente donde el afecto se desplaza y precipita un enamoramiento repentino e ilusorio”.

Desde la teoría psicoanalítica, la tensión que se produce entre los mecanismos de defensas que utilizamos para adaptarnos a las restricciones sociales (Superyo) y esos ocultos pensamientos perturbadores que nos propone el inconsciente (Ello) se traducen en resultados  inciertos(YO).



En nuestro caso éstas definiciones mucho dependen de que ambas partes, muy especialmente el médico, reconozcan y manejen ese "juego" con adultez, profesionalismo y ética preservando la distancia necesaria en este tipo de situaciones.

Bueno es decirlo, no siempre gana el autocontrol.

La reflexión es que en el consultorio, aunque la atracción sea mutua, es crucial que los médicos mantengan un comportamiento ético basado en la confianza evitando cualquier acción que cruce esa línea y comprometa la calidad de nuestra atención.

En nuestro país, asociaciones médicas, como la Asociación Médica Argentina (AMA) y otros colegios y sociedades profesionales, no dejan dudas sobre su postura enfatizando la importancia de mantener las relaciones profesionales dentro de límites claros y condenan toda acción que pueda en algún modo comprometer la confianza y el respeto sobre el paciente.



Volvamos a nuestro colega.

Claudio no volvió a ver a Clarita por meses. Una tarde al pasar por la Sala de Espera la vio sentada junto a su marido.

La miró fugazmente y siguió su camino, ella fingió no verlo. Sus corazones, luego de un breve sobresalto, siguieron latiendo normalmente.


 

¿Fantasía o realidad?

 

*Médico Distinguido de la ciudad de Rosario. Autor de “Ya no es tan grave, la historia de los médicos que enfrentamos al sida” y “Mientras el mundo se transforma. Reflexiones sobre Medicina, ciencia y liderazgo”.