VIVIR MAS
DE 100 AÑOS
Los
avances en Biología Molecular y el desarrollo de fármacos que prolongarán la vida
Dr. Jorge O. Galíndez*
Cerca
de cumplir cien años Matilde Julia Victoria Peris, mi madre, murió
pacíficamente en su cama matrimonial. Tal como fue su expreso pedido, Raúl mi
hermano, y yo debíamos tomarla de cada una de sus manos en ese sublime momento
final y así lo hicimos. La escena contemplada en silencio por Sara, mi cuñada y
María Rosa, mi esposa está celosamente guardada en mi corazón.
Nacida
en los inicios del siglo XX tuvo una vida típica de “chica de barrio” para esos
tiempos. Se casó joven, tuvo hijos, enviudó y siempre, hasta el final fue ama
de casa.
Gordita,
coqueta y de buen comer, sus escasas salidas del hogar eran para jugar al chin-chon o a la canasta con amigas en
su misma situación. Nunca realizó actividad física alguna y sus únicas
caminatas, ocasionales por cierto, eran el lujo “de ir a
mirar vidrieras al centro”.
Sobre
el fin de año en una reunión organizada por Cre-Lab en la Fundación Libertad escuché
al Presidente del INSSPJ decir que en el padrón de afiliados del PAMI ya había
más de 5000 personas que superaban los cien años alcanzando un inédito record
de longevidad y que en todo el país se estimaba que el número era de entre 8400
y 9200 personas.
Más relevante aún es que según
distintas fuentes oficiales y registros del RENAPER actualizados a 2025/2026 ya son alrededor de 220.000 los que han
superado los noventa años, lo que representa una duplicación de este
grupo etario en comparación con el censo de la década anterior manteniéndose en ellos, además, un
crecimiento sostenido con una marcada feminización de la vejez
avanzada.
La
pregunta que nos hacemos es ¿Cómo debemos interpretar correctamente los datos
atentos a las enormes variables que deben
confluir para arribar a ésos números?
Por
ejemplo ¿Qué grado de impacto han tenido los formidables avances de la medicina de los últimos años y como contrapartida, ¿cuánto tuvieron que ver
los cuidados especiales individuales de la dieta y el ejercicio?
¿Cómo
se explica que los deportistas de alto rendimiento no sólo no vivan más que
aquellos que no realizan ejercicios sino que su calidad de vida es
sensiblemente inferior, debido a las secuelas músculo esqueléticas y
articulares asociadas a la profesión a los que se suman con frecuencia trastornos cognitivos y
alteraciones en la salud mental?
Morten
Scheibye-Knusen Profesor Asociado de la Universidad de Copenhagen y Presidente
de la Nordic Aging Society ha centrado sus estudios en comprender el envejecimiento normal y
prematuro y la importancia del daño al
ADN en el proceso de envejecimiento. Además, es uno de los principales promotores
de la necesidad de profundizar la investigación
dirigida a desentrañar los misterios del envejecimiento más allá de los bien
intencionados consejos, hoy tan en boga, sobre las virtudes de la vida
saludable. Recomendaciones que, por muy loables, están muy lejos de explicar porque
este grupo de centenarios ancianos,
nacidos en los inicios del siglo pasado, donde poco se hablaba de alimentación
saludable y menos aún de la importancia del cuidado del cuerpo, nos desafían
con su presencia a develar el gran secreto.
La
respuesta a todos estos interrogantes vulgarmente es resumida en dos palabras “Es genético”! y aquí llegamos al tema:
¿Que tiene que decirnos la Biología Molecular?
La
complejidad de la respuesta me excede pero sólo con la intensión de despertar
la curiosidad de los estudiosos he de decirles que en la secuenciación del
genoma humano completo se reconocen:
Variantes
Genéticas: Protectoras, que reducen el riesgo de enfermedades relacionadas con
el envejecimiento y que existen también mecanismos moleculares claves, como la
reparación del ADN, que previenen mutaciones acumuladas con la edad.
Variantes
Epigenéticas: donde es posible observar
diferencias en más de 1700 genes que se expresan en forma distinta en
centenarios comparados con personas de menor edad así como también se
distinguen moléculas reguladoras únicas
que se heredan, menos frágiles, que posibilitan la reducción de patologías
frecuentes.
Ambas
variantes apoyan la predisposición que explica en buena parte el porqué de las
personas centenarias pero que, debe quedar claro, la respuesta definitiva está muy lejos de dilucidarse atentos a que no
se trata de un secreto único a descubrir sino de una complejísima red que convive
en una “galaxia de genes” y también de hábitos.
Como
no podía ser de otra manera, la industria farmacéutica ha tomado el tema con
gran interés y está promoviendo el desarrollo de fármacos que prolonguen la
vida. Y si bien este no es un tema muy difundido en la opinión pública, las
investigaciones son más que relevantes con resultados altamente promisorios.
Vayan
sólo como ejemplos los nuevos Senolíticos
que eliminan células dañadas que dejan de dividirse pero que no mueren; los Activadores de las Sirtuinas que reparan
el ADN, reducen la inflamación crónica y aumentando la supervivencia celular y
la NADPH Oxidasa (NOX) que modula la inflamación crónica asociada al
envejecimiento, entre muchos otros que asoman con gran expectativa en este
tránsito por caminos hasta hace poco inimaginables.
Volviendo
a Matilde tengo la sensación que mientras lees este texto aparecerá representado
muchas personas de tu conocimiento que han vivido más de 90 años sin mayores
cuidados alimentarios y personales.
A no confundirse, no estamos
negando la mejor calidad de vida que indudablemente se disfruta cuidando el
estado físico y cumpliendo con una alimentación saludable, sino que nos estamos
enfocando en analizar su real injerencia en la longevidad de las personas.
Winston
Churchill, vivió hasta los 90 años, no
llegó a los 100, pero es un ejemplo clásico de longevidad a pesar de sus hábitos
"poco saludables" como fumar habanos sin parar, beber alcohol
abundantemente y no seguir dietas estrictas.
Su fina ironía, reconocida por todos
nos dejó, entre otras tantas frases, una memorable.
"Cada vez que siento la
necesidad de hacer ejercicio, me acuesto hasta que el sentimiento desaparece".
*Médico Distinguido de la ciudad de Rosario. Master en sida de la
Universidad de Barcelona. Autor de los libros “Ya no es tan grave, la historia de los médicos que enfrentamos
al sida” y “Mientras el mundo se transforma. Reflexiones sobre Medicina,
Ciencia y Liderazgo”.
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