miércoles, 4 de marzo de 2026

 

VIVIR  MAS DE 100 AÑOS

Los avances en Biología Molecular y el desarrollo de fármacos que prolongarán la vida

 

Dr. Jorge O. Galíndez*

 

Cerca de cumplir cien años Matilde Julia Victoria Peris, mi madre, murió pacíficamente en su cama matrimonial. Tal como fue su expreso pedido, Raúl mi hermano, y yo debíamos tomarla de cada una de sus manos en ese sublime momento final y así lo hicimos. La escena contemplada en silencio por Sara, mi cuñada y María Rosa, mi esposa está celosamente guardada en mi corazón.

Nacida en los inicios del siglo XX tuvo una vida típica de “chica de barrio” para esos tiempos. Se casó joven, tuvo hijos, enviudó y siempre, hasta el final fue ama de casa.



Gordita, coqueta y de buen comer, sus escasas salidas del hogar eran para jugar al chin-chon o  a la canasta con amigas en su misma situación. Nunca realizó actividad física alguna y sus únicas caminatas, ocasionales por cierto, eran el lujo  “de ir a mirar vidrieras al centro”.

Sobre el fin de año en una reunión organizada por Cre-Lab en la Fundación Libertad escuché al Presidente del INSSPJ decir que en el padrón de afiliados del PAMI ya había más de 5000 personas que superaban los cien años alcanzando un inédito record de longevidad y que en todo el país se estimaba que el número era de entre 8400 y 9200 personas.

Más relevante aún es que según distintas fuentes oficiales y registros del RENAPER actualizados a 2025/2026 ya son alrededor de 220.000 los que han superado los noventa años, lo que representa una duplicación de este grupo etario en comparación con el censo de la década anterior manteniéndose en ellos, además, un crecimiento sostenido con una marcada feminización de la vejez avanzada.



La pregunta que nos hacemos es ¿Cómo debemos interpretar correctamente los datos atentos a las enormes variables que deben  confluir para arribar a ésos números?

Por ejemplo ¿Qué grado de impacto han tenido los formidables avances de la medicina de los últimos años y  como contrapartida, ¿cuánto tuvieron que ver los cuidados especiales individuales de la dieta y el ejercicio?



¿Cómo se explica que los deportistas de alto rendimiento no sólo no vivan más que aquellos que no realizan ejercicios sino que su calidad de vida es sensiblemente inferior, debido a las secuelas músculo esqueléticas y articulares asociadas a la profesión a los que se suman con  frecuencia trastornos cognitivos y alteraciones en la salud mental?



Morten Scheibye-Knusen Profesor Asociado de la Universidad de Copenhagen y Presidente de la Nordic Aging Society   ha centrado sus estudios en comprender el envejecimiento normal y prematuro y la importancia del  daño al ADN en el proceso de envejecimiento. Además, es uno de los principales promotores de  la necesidad de profundizar la investigación dirigida a desentrañar los misterios del envejecimiento más allá de los bien intencionados consejos, hoy tan en boga, sobre las virtudes de la vida saludable. Recomendaciones que, por muy loables, están muy lejos de explicar porque este grupo de centenarios ancianos, nacidos en los inicios del siglo pasado, donde poco se hablaba de alimentación saludable y menos aún de la importancia del cuidado del cuerpo, nos desafían con su presencia a develar el gran secreto.



La respuesta a todos estos interrogantes vulgarmente es resumida en dos palabras “Es genético”! y aquí llegamos al tema: ¿Que tiene que decirnos la Biología Molecular?

La complejidad de la respuesta me excede pero sólo con la intensión de despertar la curiosidad de los estudiosos he de decirles que en la secuenciación del genoma humano completo se reconocen:

Variantes Genéticas: Protectoras, que reducen el riesgo de enfermedades relacionadas con el envejecimiento y que existen también mecanismos moleculares claves, como la reparación del ADN, que previenen mutaciones acumuladas con la edad.

Variantes Epigenéticas: donde es posible observar  diferencias en más de 1700 genes que se expresan en forma distinta en centenarios comparados con personas de menor edad así como también se distinguen  moléculas reguladoras únicas que se heredan, menos frágiles, que posibilitan la reducción de patologías frecuentes.



Ambas variantes apoyan la predisposición que explica en buena parte el porqué de las personas centenarias pero que, debe quedar claro, la respuesta definitiva  está muy lejos de dilucidarse atentos a que no se trata de un secreto único a descubrir sino de una complejísima red que convive  en una “galaxia de genes” y también de hábitos.

Como no podía ser de otra manera, la industria farmacéutica ha tomado el tema con gran interés y está promoviendo el desarrollo de fármacos que prolonguen la vida. Y si bien este no es un tema muy difundido en la opinión pública, las investigaciones son más que relevantes con resultados altamente promisorios.



Vayan sólo como ejemplos los  nuevos Senolíticos que eliminan células dañadas que dejan de dividirse pero que no mueren; los Activadores de las Sirtuinas que reparan el ADN, reducen la inflamación crónica y aumentando la supervivencia celular y la NADPH Oxidasa (NOX) que modula la inflamación crónica asociada al envejecimiento, entre muchos otros que asoman con gran expectativa en este tránsito por caminos hasta hace poco inimaginables.

Volviendo a Matilde tengo la sensación que mientras lees este texto aparecerá representado muchas personas de tu conocimiento que han vivido más de 90 años sin mayores cuidados alimentarios y personales.



A no confundirse, no estamos negando la mejor calidad de vida que indudablemente se disfruta cuidando el estado físico y cumpliendo con una alimentación saludable, sino que nos estamos enfocando en analizar su real injerencia en la longevidad de las personas.

Winston Churchill, vivió hasta los 90 años, no llegó a los 100, pero es un ejemplo clásico de longevidad a pesar de sus hábitos "poco saludables" como fumar habanos sin parar, beber alcohol abundantemente y no seguir dietas estrictas.

Su fina ironía, reconocida por todos nos dejó, entre otras tantas frases, una memorable.



"Cada vez que siento la necesidad de hacer ejercicio, me acuesto hasta que el sentimiento desaparece".

 

*Médico Distinguido de la ciudad de Rosario. Master en sida de la Universidad de Barcelona. Autor de los libros “Ya no es tan grave, la historia de los médicos que enfrentamos al sida” y “Mientras el mundo se transforma. Reflexiones sobre Medicina, Ciencia y Liderazgo”.

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