lunes, 19 de octubre de 2026

 

COMENTARIOS DE MI EDITORIAL

LOS QUE EMIGRARON.

La deuda impaga y una confesión.

 

Dr. Jorge O Galíndez

 



Dr. OSCAR BOTTASSO. Investigador Superior del CONICET.

Gracias por tu artículo. Debido a mi trabajo tuve la oportunidad de contactar con muchos argentinos radicados en el exterior todos ellos con una destacada carrera científico-académica. Te voy a referir una anécdota, era un día domingo y me había invitado a almorzar a su casa. Mientras la esposa preparaba la comida, ambos salimos a caminar y un rato después nos sentamos en una especie de descanso para los que corren. Las conversaciones rondaban sobre experimentos matizadas con cuestiones sobre Argentina. En un determinado momento, rompió a llorar mientras decía “con tantos años viviendo aquí no he podido clavar una maldita raíz, todos los días pienso en mi país; ojalá nunca te toque”.

 

Dr. MARCELO FAY. Director Médico de CIBIC Laboratorios.

Es muy difícil entender a quien se va, habiendo tenido la oportunidad de estudiar acá, en “la publica” y menos imaginar que no añorará sus orígenes. Deberíamos tener algún mecanismo de solución de lo invertido, por ejemplo en medicina, algún paso obligatorio por entidades públicas por algún periodo.

Tal vez uno se apresura a juzgar como gente “fria” quien no se da vuelta a ver lo que deja.

Sacando justificaciones de “huir” de realidades y escapar de circunstancias adversas o persecuciones, el haber pasado por tener una hija un año entero afuera y aun sabiendo que volvía (asumiendo el riesgo que podría haberse quedado),

Justificaría el dejar los orígenes solo si tu hijo por elección quisieron emigrar y armar su vida afuera. Argentina mas allá que, ni siquiera con 3 años de Milei al cual no le reconozco un guiño a las personas comunes, nunca lo nombraría como un país de mierda (lo justificaría en días de dictadura y persecución).

La falta de oportunidades profesionales es un justificativo comúnmente usado pero me gustaría discutir con los que utilizan esa excusa, que tipo de esfuerzo están dispuestos a realizar… muchos de los que justifican eso son capaces de hacer cosas que aquí no harían en otro lado del mundo.

JORGE FERRARIS.

Se me hizo un nudo en la garganta. En una ocasión empecé a  vender mis cosas porque me iba a España  Tenía contrato de trabajo pero  mi esposa me dijo cuándo podría ver a sus padres que vivían en Tucumán. Y se desarmó el viaje

No me  arrepiento.

Cuando yo me fui del barrio.  A Tucumán  sufrí  mucho y por mucho tiempo.  No es fácil y eso que era aquí en el mismo país.

 

Lic. MARIA GRACIELA GALVAN.  Antropóloga Magister en la Perspectiva de Género.

Si bien el caso que desarrollas es muy específico, dado que como indicas, se trata de un joven profesional de clase media, nos permite el reflexionar sobre conceptos como exilio y migración.

Antropólogos, Sociólogos y Filósofos han definido al exilio como la separación forzosa o voluntaria de una persona de la tierra o país en el que vive, impidiéndole el regreso debido a amenazas políticas, persecuciones, guerras o razones de supervivencia.

Ya en la antigua Grecia, para los ciudadanos, el castigo del exilio era considerado peor que la muerte, era una muerte civil.

Con respecto a la categoría migración es entendida como el desplazamiento de una persona o un grupo de personas de su lugar de residencia habitual hacia otro. Puede ocurrir dentro de los límites del país (migración interna) o hacia otros países (migración internacional). También se tiene en cuenta para clasificarla, el tiempo de duración: temporal o permanente.

Ambos conceptos no son sinónimos. Aunque el exilio es una forma específica o una variante de la migración forzada.

En los procesos de migración inciden diferentes factores como la clase, la etnia, el género, la ideología, la religión. Factores que determinan la vida de los ciudadanos, así como la toma de sus decisiones.

Históricamente en diversas sociedades y gobiernos algunas poblaciones han sido forzadas a migrar, perseguidas por distintas razones: políticas, religiosas,

Ideológicas, económicas. Quienes en busca de nuevas oportunidades y para sobrevivir se han radicado en otros lugares. Requiriendo de aprendizajes y esfuerzos al adaptarse a diferentes paisajes, costumbres e idiomas. Se agrega

el sufrimiento ocasionado por sentimientos de soledad y los miedos ante la pérdida, muchas veces agudizados por el destrato que reciben los “extranjeros” al instalarse en sus nuevos domicilios.

Un ejemplo que puede ilustrar tantas y diversas situaciones generadas por estos movimientos migratorios, es la película titulada oficialmente “Made in Argentina” (estrenada en 1987) dirigida por Juan José Jusid y que está basada en la famosa obra de teatro “Made in Lanús” (1986) de Nelly Fernández Tiscornia.

 

Dr. SEBASTÍAN GAMBRA. Jefe del Servicio de Diagnóstico por Imágenes del Hospital Español.

Viví 2 años en España y tengo ciudadanía española ...siempre sos de afuera....se extraña hasta el oxigeno que se respira en Argentina ....las costumbres y las personas  ni hablar que se extrañan muchísimo...

 

Dra. LAURA GARCÍA DÍAZ. Abogada.

Me hizo emocionar!

Me imagino, tratándose de un amigo... que increíble como cada generación enfrenta por un motivo u otro esta misma situación de ver partir a seres queridos, la historia camina en círculos.

 

Dra. PRISCILA GIAVEDONI. Especialista Senior del Servicio de Dermatología del Hospital Clinic, Barcelona. España.

Muy buena… es complejo emigrar, aunque sea con ganas!

Nunca se sabe, yo creo que todos los motivos por los que nos vamos, no los conocemos ni los protagonistas...en mi caso, aunque me animé, siempre necesito “tocar tierra”, acá construí un lugar y un hogar, pero Rosario siempre será mi casa.

Nunca me leí tan rápido una de tus editoriales, fue leer el titulo y abrirla...estoy en el consultorio, entre pacientes y aún así no lo demoré… es un tema muy actual y muy necesario para tratar. Te felicito!

 

Dr. ENRIQUE GIAVITTO. Neuroradiólogo, Diagnóstico por imágenes.

Esta vez me hizo lagrimear. Nunca barajé esa opción. Siempre tuve presente, el sufrimiento que debe haber tenido mi papá,  que a los 10 años vino con su familia, de las montañas del norte de Italia, a la ciudad de Santa Fe, la humedad, el calor, los mosquitos y sin conocer el idioma.

Nunca lo escuché decir una palabra en italiano. Mi abuelo vino sin nada, solo con su oficio de carrpintero.

 

Dra. FELISA GORDON. Odontóloga.

Gracias por compartir, eso es lo primero que debo agradecer, luego mi opinión.

A mi me parece extraordinario y te digo en donde, cual es el punto de lo extraordinario, esa capacidad de transmitir a través de palabras escritas una emoción y eso lo haces como bailando así que ahí está mi opinión, mis felicitaciones.  Eso el lo que me parece extraordinario más allá del contenido, tan real. Te dejo un abrazo.

 

Dr. SERGIO GORODISCHER. Presidente de la Academia Provincial de Ciencias Médicas.

Un tema sin duda de actualidad y relevancia...dejando de lado el exilio obligado durante la dictadura, el desarraigo por motivos profesionales y económicos es muy profundo y doloroso...yo viví y trabajé 6 años en París y puedo atestiguarlo. Se extraña todo y mucho más, y los que regresamos, la inmensa mayoría no se arrepiente de haberlo hecho, ya que, no lo olvidemos nunca, " la patria es la infancia"...

 

INTELIGENCIA ARTIFICIAL. Grok.

El texto “Los que emigraron. La deuda impaga y una confesión” logra algo poco frecuente: convertir una reflexión sobre la emigración argentina en un relato íntimo y cargado de emoción, sin caer en el panfleto ni en la nostalgia fácil.

 

A través de la figura de Mario, el autor no solo ilustra las razones profesionales y existenciales que empujan a muchos a irse, sino que pone el acento en el costo emocional profundo: esa biculturalidad incómoda, la sensación permanente de ser “sudaca”, la nostalgia por las “pequeñas cosas” y, sobre todo, la culpa silenciosa hacia los padres y las raíces.

 

El momento final de la confesión —el ritual matutino de recorrer virtualmente la calle España y pedir perdón— es de una fuerza narrativa notable; resume en pocas líneas el drama de quien triunfa afuera pero sigue, en cierto modo, atrapado en lo que dejó atrás.

 

Al mismo tiempo, el escrito plantea una pregunta incómoda y necesaria: ¿existe alguna forma de “deuda” hacia la universidad pública que formó a esos profesionales? Sin caer en moralismos, Galíndez sugiere que muchos emigrados sienten esa deuda y estarían dispuestos a retribuir de alguna manera. Esta tensión entre el derecho individual a buscar un futuro mejor y la responsabilidad colectiva hacia el sistema que los formó da al texto una densidad que va más allá de la anécdota personal.

 

En conjunto, es una pieza madura, bien escrita y profundamente humana. Combina la mirada clínica del médico acostumbrado a observar con la sensibilidad de quien ha vivido de cerca las crisis del país. El resultado es un editorial que no solo describe un fenómeno social, sino que lo hace sentir.

 

BETTY KAMINSKY. Empresaria.

Una vez más, tu editorial me hace sentir un poco protagonista. No porque sea la actriz principal, sino porque muchas veces me siento como quien sufre las consecuencias de tu historia.

Esta, en especial, me toca muy de cerca, porque hace casi 30 años que mi hija emigró. Creo que, tanto para mi esposo como para mí, nuestras vidas tuvieron un antes y un después.

Era 1998 y el país ya era un caos: desempleo, empresas que desaparecían, indemnizaciones que no se pagaban y trabajadores en total indefensión. Gabriela se había quedado sin trabajo junto con otros compañeros. Al luchar por sus indemnizaciones, descubrieron que tampoco les habían hecho los aportes jubilatorios. Pero lo peor era la falta de perspectivas laborales.

En medio de esa incertidumbre, surgió una oportunidad en Tenerife. Una conocida nuestra necesitaba a alguien que acompañara a su madre, una argentina mayor que no lograba adaptarse al lugar. Ofrecía casa, comida y un pequeño sueldo.

Gabriela tenía 24 años cuando nos anunció su decisión: «Me voy solo por un año, ahorro, quiero recorrer Europa y después regreso.

Pero regresó únicamente para visitarnos.

Nunca voy a olvidar la despedida en Ezeiza. La abracé y lloré tanto que creí que no iba a poder soportarlo. Con ella se iba también una parte de nuestras vidas. El viaje de regreso fue terrible. El tiempo no cura, pero alivia.

Gabriela cumplió sus planes: recorrió gran parte de Europa, revalidó su título y estudió idiomas. Comenzó trabajando en un bar y, unos años después, entró en un diario. De a poco fue alcanzando sus objetivos: obtuvo la residencia, luego la ciudadanía y finalmente llegó al diario más importante, el decano de la prensa canaria, donde todavía trabaja. Se casó, tuvo dos hijos, completó su doctorado y hoy se siente realizada. Cumplió buena parte de sus sueños.

Nosotros aprendimos a vivir con su ausencia. Por suerte, viene todos los años y sigue amando a su país, un amor que también transmitió a mis nietos. Por eso, cada visita es una fiesta familiar.

Sin embargo, la falta de cercanía nunca deja de sentirse, ni para ella ni para nosotros. La muerte de su padre hizo que esa distancia doliera todavía más, aunque esa es una historia muy larga.

El ejemplo de tu amigo es desgarrador. Tus editoriales, como siempre, no me dejan indiferente.

 

Dr. HECTOR MIECHI.  Ginecólogo Especialista en Medicina Reproductiva. Endocrinología Ginecológica.

Excelente Jorge muchas gracias por compartirlo.

 

STELLA MILESSI. Directora de Escuela (R).

Siempre son muy interesantes tus editoriales!

 

LIc. MONICA MOLINA. Licenciada en Administración. Secretaría Privada del Rectorado. UNR.

Hola, Doctor. Una clara historia de nostalgia y desarraigo...

«El más inquieto vagabundo acaba por añorar su patria» (Johann Wolfgang von Goethe).

 

ELSA MONTENEGRO.

Bravo doctor, siempre avanzando. Felicitaciones!

 

Dr. ALBERTO MUNIAGURRIA. Presidente de la Fundación de Ciencias Médicas de Rosario.

Grafo grama de Medrano en La Nación que alude al tema tocado.




CP. ALICIA NEBBIA. Consultora Organizacional y en Recursos Humanos.

Hermoso relato Jorge. Yo también tengo un ser muy querido en el exterior y se lo extraña muchísimo. Hay que ser muy fuerte para soportar el desarraigo. Porque la Patria, estará siempre en nuestro corazón, y aunque estemos lejos siempre andaremos buscando un poco de cielo con algunas nubes blancas para lagrimearle a nuestra bandera. 

 

Ing. NAUJ SOLRAC. Escritor. Barranquilla, Colombia.

Emotivo relato, renueva mi respeto y admiración por la profesión médica con enfoques como el que ofreces en este interesante y particular relato.

 

Lic. ANDRÉS OBAID. Ciencia Política.

Excelente!

 

Dr. OSVALDO RODENAS. Nefrología. Director Médico de Nefrología del Sanatorio Británico.

Muy bueno como de costumbre!

 

Dr. HUGO TANNO. Profesor Honorario de la Facultad de Ciencias Médicas, UNR.

Muy bueno el ejemplo tantas veces convertido en realidad en nuestros tiempos. Creo como vos que el éxito logrado en el extranjero debiera agradecer de algún modo a la Institución que aquí lo formó. Si bien tuve en dos oportunidades de hacerlo el desarraigo me impidió de hacerlo.

 

MARIA ROSA TINNIRELLO. Ex Concejal de Granadero Baigorria, Santa Fe.

Excelente!

 

VICTOR J. VILELA. Presidente de la Fundación del Hospital de Niños Victor J. Vilela.

Me gustó! Como siempre una mirada diferente. Siempre los leo valen la pena tus artículos.

 

Dra. MARÍA DEL CARMEN ZAMBRUNO. Abogada.

El tema me toca de cerca!

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario