martes, 20 de junio de 2023

 

 

COMO DAR MALAS NOTICIAS

Del empirismo al Protocolo de Buckman-Baile

 

Dr. Jorge O. Galíndez*

 

La puerta de la Sala de Terapia Intensiva se abrió fuera del horario de visitas. Sentado en una vieja silla un jovencito me miró directamente a los ojos. ¿“Familiar de Beliz”? pregunté. Sin levantarse pero sin dejar de mirarme asintió con la cabeza. “Lamentablemente falleció” dije automáticamente. Muy perturbado y sin saber que hacer di media vuelta cerré la puerta y volví a la Sala. Era mi primera vez. ¡Todo lo había hecho mal!




Tiempo después le pude responder a mi conciencia que, inquieta como siempre, me seguía interrogando sobre el tema. “hice lo mejor que pude” le decía.

No hay primera ni última vez, siempre se hace difícil dar malas noticias. Pero, ¿cómo lo hacemos? ¿Alguien nos enseña en la carrera o incluso durante el cursado de una especialidad de cómo enfrentar ese momento?

En mi caso y en muchos que he consultado la respuesta ha sido, No. Sin embargo, seguramente, habrá docentes que se ocupan de preparar a sus alumnos para esta difícil situación.

Recientemente tuve la oportunidad de asistir, en el marco del “Encuentro de  Comunicación en Salud", a la excelente disertación que nos brindó Alejandra Rigalli, Psicóloga del CUDAIO y del Colegio de Médicos, que me  impactaron fuertemente no solo por la solidez de sus conocimientos,  la transmisión de sus  experiencias y vivencias sino también por la participación activa de la audiencia, que sentía que por primera vez encontraba un ámbito para preguntar dudas o contar anécdotas de su vida profesional pero y por sobre todo, superar la conducta innata y empírica con la cual todos hemos transitado la vida profesional, e ingresar al lugar donde encontrar las formas adecuadas de comunicar situaciones emocionales críticas.




Se me hace necesario aclarar que una mala noticia no es solamente una situación de vida o muerte! Vaya si no lo es una simple fractura del pie en un deportista joven y en pleno ascenso de su carrera o hacer una hora de cola en una farmacia de hospital esperando un medicamento que aliviará a un hijo y encontrarse que ¡no hay más! ¿Qué es sino una mala noticia tener que ser intervenido quirúrgicamente justo antes de un viaje de estudios con sus compañeros de clase  con el que tanto había soñado, trabajado y ahorrado y que ya nunca podrá realizar?

Debo decir, como siempre sucede, que una vez despertado el interés aparecen muchos tratados sobre el tema que me eran desconocidos. Entre ellos sobresale claramente el de Robert Buckman y Walter Baile de la Universidad de Toronto que entendieron que sí bien, comunicar malas noticias –considerada por entonces como una tarea de segundo plano- era una de las situaciones que mayor stress generaban entre los médicos, diseñaron un protocolo que se tornó absolutamente imprescindible desde ese momento y que me permito recomendar.



De las seis etapas que describen los autores y que deberíamos seguir al pie de la letra   me interesa destacar la importancia de estar muy atentos al lenguaje no verbal del paciente o sus familiares según sea el caso. Detectar las reacciones más frecuentes,ansiedad, miedo, tristeza, agresividad, negación y ambivalencia afectiva nos permitirá además de aportar los datos clínicamente imprescindibles proporcionar el mejor ambiente y clima emocional posible para ese dramático momento.

Revisando ese viejo episodio con el que comencé esta editorial puedo hoy analizarlo y entender que en ese momento yo no comprendí  el impacto emocional y las repercusiones negativas que significa dar malas noticias de una manera tan inadecuada.

¿Quién era ese joven? ¿su novio?, ¿su hermano?, ¿un amigo? ¿Que sabía de la gravedad de la situación? ¿Había alguien más en el Hospital que pudiera acompañarlo y contenerlo? Estaba consciente yo de mi relación de “poder”, parado con guardapolvo y estetoscopio en el cuello ante casi un niño que me miraba fijamente pero desde abajo.

Nunca más lo vi y ni siquiera podría reconocerlo hoy, pero estoy seguro que ambos no olvidamos ese instante, que nunca podré reparar  y del que ni siquiera  sabré cuales fueron las consecuencias de esa “mala praxis” originada en el desconocimiento.

Ojalá este mensaje sirva para que todos aquellos que tenemos responsabilidades docentes, rescatemos el tema y lo pongamos en el destacado lugar que seguramente le corresponde.

 

-Jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital Escuela Eva Perón

 

 

 

 

 

 

 

martes, 16 de mayo de 2023

 

MAESTROS Y DISCIPULOS

 

Dr. Jorge O Galíndez *

 

Entre los jóvenes profesionales es frecuente la búsqueda del “maestro”, aquella persona que por su trayectoria se transforma en una suerte de espejo en el cual mirarse. Por lo general, es un médico ya consolidado en su carrera, que está en condiciones de mostrar en el hacer cotidiano la complejidad del conocimiento, algo  a lo que no siempre se accede en los procesos de educación formal, donde la currícula implica una dosificación –en materias, años de cursado- del aprendizaje.

 

En muchos casos, ese maestro es además alguien con capacidad de imaginar escenarios futuros, que puede marcar el camino y  así facilitar la inserción laboral. Es una autoridad no solo por sus conocimientos académicos, sino por la imagen que proyecta en sus pares, más aún en estos tiempos en que el conocimiento circula con una velocidad inusitada y suele nivelar el acceso a la información de alumnos y docentes. La trayectoria es la que da la autoridad: la certeza de los pasos, la distancia recorrida y el punto al cual se llegó.



Ahora, para ser reconocido como maestro debe haber una voluntad de serlo, una vocación por la docencia que trasciende los compromisos formales de un cargo académico y que, justamente, se expresa en el afán por enseñar siempre y aportar todo un background –valga el anglicismo- que solo lo da la experiencia de vida. Esto refuerza su perfil humano, aciertos y equivocaciones, lo que lleva a contrarrestar cualquier pretensión errónea de idealizarlos. Es que el maestro no debe tener miedo de enseñar ni siquiera a partir  de sus propios errores, de los cuales nadie está exento.

 

Cuando discípulo y maestro se reconocen mutuamente y comprenden que la relación no va a ser eterna, es probable que surjan grandes equipos en los cuales ambos se van a beneficiar.

 

Sí el primero crecerá como profesional  el segundo verá con satisfacción la continuidad de su manera de entender la Medicina.

 

Marcará una línea hará “escuela”.

                                      

Sí bien hemos hablado del “discípulo”, es cierto que en muchas oportunidades el maestro aglutina a más de uno. En este caso, debe esforzarse por mantener el equilibrio y establecer como prioridad el aprendizaje y la sana competencia, es decir, el esfuerzo por ser cada día mejor.

 

También tiene que generar las condiciones para que circule libremente el conocimiento y se enriquezcan todos

 

Asimismo, en su condición de líder de ese grupo, debe saber reconocer rápidamente cuando existen personalidades encontradas, para que las diferencias se transformen en algo productivo y no en motivo de conflicto.

 

En cualquier orden de la vida –y sobran ejemplos en la historia de la Medicina-, los mejores siempre han querido ser discípulos dilectos y maestros ejemplares. Ahora, es imprescindible darse cuenta de que tanto la condición de discípulo como la de maestro son transitorias y que perpetuarlas desvirtúa el noble propósito inicial de una relación que suele comenzar en un pasillo de hospital con un pedido informal: “Podría trabajar con Ud?” o una invitación “Te gustaría sumarte a mi equipo?”.

 

Por cierto, tiene que haber un acuerdo tácito respecto de que la relación maestro-discípulo no es eterna y que se sostiene con el compromiso y la lealtad cotidiana. En esa sentido, confieso que he visto casos de jóvenes con ambiciones desmedidas y, porque no decirlo, también maestros egoístas.

 

De todos modos, la responsabilidad recae en el maestro; ya que, sí bien el alumno debe dar cuenta cuando ha aprendido “todo”, es el docente quien tiene la obligación de reconocer que existe paridad en el conocimiento –o que ha sido superado- y empezar a entender que está ante un par.

 

Eso evita rupturas tempranas o relaciones que, por prolongadas, resultan desgastantes.

 

Más allá de lo dicho, lo valioso es cuando pasado el tiempo el discípulo preserva intacta la gratitud al maestro, independientemente de lo alto que pueda haber llegado uno y otro en su carrera.

 

“Heti” Biancardi, mi maestro de Clínica, el tiempo ha pasado, pero mi reconocimiento hacia vos perdura.

 

En mi caso, Héctor Biancardi fue quien me guió en los primeros pasos en la profesión, pero la irrupción del VIH/sida y mi decisión de volcarme a este campo inexplorado me pusieron en una situación inédita. No reconocía a maestros locales y había mucho para aprender. De ahí mi decisión de capacitarme en Europa, donde tuve la suerte de encontrar un nuevo maestro.

 

Durante mi entrenamiento en Madrid, en el marco del Master en Sida, el Dr. Vicente Soriano despertó en mí, que ya tenía más de 40 años, la incomparable sensación de volver a ser discípulo.

           

Desde aquel Master del 93, nos hemos visto en Ginebra, Atenas, Buenos Aires, París y últimamente en Santo Domingo  y Bangkok; cada vez que nos encontramos, renuevo mi admiración y agradecimiento, pero más que nada la actitud generosa de seguir motivándome a buscar nuevas metas.

 

“Siempre tan agradecido tú” dice él con tono circunspecto.

 

Como para no serlo, Vicent.

 

*Jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital Escuela Eva Perón

viernes, 5 de mayo de 2023

 

OPINIONES SOBRE MI EDITORIAL DEL MES DE ABRIL

“EN LA SALA DE MEDICOS”

Lo que decía ayer, lo que pienso hoy

 

HELIO ABACCA (Periodista)

Muchas Gracias. Encantado de seguir tus editoriales, son muy valiosas incluso para nuestro yo interno. Un gran cariño Helio y María Eugenia.

 

DANIEL ALEART (Periodista)

Me gustó lo que leí.  Vuelvan. Son tantos los que se van. Que hemos hecho con la argentina querido Jorge.

 

Dra. GRISELDA ALFONSO (Flebóloga)

Excelente Jorge.

Una realidad que nos atraviesa y tiene muchas aristas y tantas otras miradas.

Los gobiernos que atravesamos son  responsables tanto como nosotros los médicos que no supimos enaltecer nuestro trabajo con el respeto que nos enseñaron  nuestros maestros.

Nuestra profesión está absolutamente devaluada..... Qué consejo podríamos darles a los alumnos?

Cómo te dije... El tema tiene muchas aristas... para una charla a corazón abierto.

Siempre es un placer leerte!!!

Buen fin de semana!!´

 

Dr. OSCAR BOTASSO (Investigador)

Buen día Jorge es así en tantísimas áreas del quehacer humano. Ortega y Gasset decía que el hombre es maduro un segundo antes de su muerte. Yo le agregaría para aquellos libres de problemas neuropsiquiatricos pero bue. Abrazo y gracias por compartirlo!

 

Dr. LAUTARO BRAVO (Clínica Médica)

Fenomenal.

 

Dr. PABLO CANDUSO (Cirujano Cardiovascular)

A lo escribió Serrat en Pueblo Blanco “escapad gente tierna, que está tierra está enferma …”

Desgraciadamente estoy esperando entre ansioso y desolado que mi hija mayor se reciba y cumpla su plan de emigrar .

Me queda un año.

 

Dr. GUILLERMO CARROLI (Director del Centro de Estudios Perinatales)

Problema complejo que requiere pensamientos complejos sobre la corrección  de quedarse o volver. La duda es el mejor camino para abrir la discusión. Yo volví dos veces y no estoy seguro si fue una decisión acertada.

 

Dr. JULIAN CRIADO (Clínica Médica)

Hola Doc! Muy buena la editorial, un tema muy interesante, cada vez más difícil volver.

 

Dr. TOMAS DIEZ (Director del Hospital Escuela Eva Perón)

Ahí lo leí con detenimiento. Seguramente (no hay otra opción), deben "volver", es su país, sus amigos, sur raíces. Porcentaje bajísimo se adapta al 100%, siempre añoran el volver. No se puede vivir con añoranza. Dada la situación política económica, el irse tiene dos objetivos, formarse como bien vos decís y hacerse de recursos económicos para que a la vuelta tengan la posibilidad de comprarse un "techo" como decía mi viejo, y le agrego algún tipo de equipamiento para el desarrollo profesional.

 

Dr. GUSTAVO ENZ (Abogado)

Excelente. Volver. Es necesario insuflar más el sentido de pertenencia. En definitiva un modo de patriotismo sin épica. Pero imprescindible.

 

Dra. CELINA FAGGI (Clínica Médica)

Así es Jorge qué triste, ya ni nuestros maestros están motivados en que nos quedemos... Yo aún dudo  si hicimos bien en proyectar vivir acá. Nada es para siempre. Pero bueno.. en mi caso muy apegada a mis afectos. Si pudiésemos nos iríamos todos juntos!

 

Dr. OSCAR FAY (Presidente de la Academia Provincial de Ciencias Médicas)

 No te veo conforme en el rol de tristeza, algo así como decir, no se si los que se van o se fueron "deben volver". No sé si esa actitud distópica es tu verdadero sentir, después de los años que luchate ( tu discurso fue claro: estudien, capacítense, y formen gente, luchen para adelante...), cuando la situación actual, sólo es favorable para crecer, reformar y apostar a los jóvenes, no a modelar los que ya fracasaron. Tenemos la increíble oportunidad de tener el sendero marcado, hay una treintena de países en el mundo que ya hicieron, lo que nosotros debimos hacer hace dos o más décadas, y triunfaron, no tienen problemas tan el mentales como nosotros que, que además tenemos riquezas y biodiversidad de las más grandes del mundo y seguimos en tobogán que se aceleró vertiginosamente......... por suerte. Ahora más que nunca debemos mirar a los jóvenes, apoyarlos, motivarlos, descubrir esos ojitos curiosos que solo deben mirar, al futuro. Las columnas del futuro están en los que trabajan hoy tratado, no de salvarse ellos, sino en sumar en cada día una esperanza, un deseo, que solo se basa en que los que estamos, hemos cometido tantos errores, que algo, un poco solamente, hemos aprendido como para no volver a equivocarnos: xq quizá el futuro actual, sea la única puerta abierta para salvar este fantástico país. Un abrazo, Jorge.

 

Dr. FEDERICO FERRARO (Cardiólogo)

Hola Jorge, como andas? Ahí leí En la sala de médicos. Muy bueno.

Si me permitís una opinión yo creo que hoy no se valora al médico no sólo en lo económico sino en lo profesional y creo que eso puede estar influenciado por la sobre información" que da Internet y la tv basura que desinforma a la gente.

Hoy los profesionales se van del país por lo económico pero también porque el progreso profesional y el valor que se le da al medico.. Por el progreso*

Te mando un abrazo

 Y creo que hay que superespecializarse en parte por la cantidad de profesionales que hay en las grandes ciudades

En este momento estoy haciendo cardio-oncología

Coincido con el pozo profundo.

 

GERMANA FIGUEROA CASAS (Diputada Nacional)

Gracias! Las acabo de leer… qué tema difícil...  Como hija, sobrina y nieta de médicos que amaban su profesión veo con tristeza lo que pasa, como decía uno de los comentarios en un momento pensé en estudiar medicina y mi papá me recomendó que no lo haga y sé que fue a su pesar y con dolor pero pensando en mí. Supongo que si hubiera tenido verdadera vocación lo hubiera hecho.

 

Dr. ALEJANDRO GARCIA (Clínica Médica)

Como sugerís, no sé si tus conclusiones reflejan el cien por ciento de tu pensamiento, o intentan ejercer el papel del tábano  que se le adjudicaba a Sócrates.

Otro tema: hay un autor, Andrés Openheimer, con cuyas ideas no comulgo, pero escribió un libro, "Sálvese Quien Pueda", en el que sostiene que con los avances actuales y previstos van a desaparecer la mayoría de las profesiones de hoy día. Y da ejemplos. Curiosamente, opina que la de médico va seguir vigente, sobre todo generalista, por supuesto que con modificaciones sustanciales. Por eso tal vez la superespecializaón no sea el único camino que nos queda.

A título personal, sabes que yo estuve viviendo con mi familia y trabajando en Nueva York, para lo cual tuve que revalidar el título.

En la decisión de volver influyeron distintas cosas, pero en mi fuero íntimo, veo lo positivo de haberlo hecho. Por supuesto si me hubiese quedado, mi vida sería otra, pero no vivo lamentándome.

Es cierto que lo que le espera a los jóvenes es otro tema, aunque mi hija, si bien es profesional con posibilidad de emigrar, no lo tiene en sus proyectos.

Alguien tiene que quedar.

Y algunos van a volver...

Un abrazo

 

Dra. ALBERTINA GHELFI (Clínica Médica)

Los que transitamos cotidianamente la sala de clínica sabemos que todas esas frases son reales (si bien falto la del tren). La elección entre el mar playito o el pozo profundo tal vez sea una de las grandes dicotomías que debe plantearse el clínico. Independientemente de la decisión, creo que desarrollarse profesionalmente en un ámbito donde existe esta clase de apoyo y una jefatura que arenga todo el tiempo a ir por más, potenciando de las capacidades (personales y de equipo) son cruciales para el progreso.

 

Dr. ENRIQUE GIAVITTO (Diagnóstico por Imágenes)

Qué bueno Dr. Que complejidad de sentimientos. Por eso sus residentes son como son. Y la gran mayoría vuelve. Muy bueno.

 

Dr. EDUARDO JAVKIN (Clínica Médica)

Coincido plenamente en que la honestidad y sabiduría de un maestro debe ayudar y enseñar el mejor camino hacia el futuro. En esa inteligencia sin duda tu inclinación por la superespecialización es lo correcto.

Yo, sin embargo, e internista al fin no me resigno. Me enoja que haya especialista e conducto lagrimal o cámara anterior del ojo. O plaquetólogos, ni hablar de la estética comercial de los dermatólogo. (depilación, arañitas etc) o hipertensolófos o dislipidemiólogos. 10 años estudiando y terminar en eso me subleva. Es la realidad que nos toca vivir y lo acepto mansanente(?!).

Añoro aquellos médicos que fuimos, que teníamos una mirada integral del ser humano paciente, qué lo mirábamos, saludábamos lo examinábamos. Preguntábamos sobre su trabajo y su familia, sabíamos que deporte hacia etc etc. Siempre creí que un medico integro es el que cura cuando puede, ayuda si no puede curar y si es irreversible abraza y acompaña hacia el final. Por eso deje de atender hace ya 7 años. Me pedían TAC, análisis qué leyeron en Google y RMN y sino me abandonaban e iban a otro profesional. No lo soporté. Hoy algún viejo paciente me encuentran y me alaban diciendo "ya no hay médicos así". No les creo.

Ser médico es mucho más que ser un técnico especializado hasta el detalle y si pierde esa condición de reconocer en el paciente a un ser humano y su circunstancia nada podrá evitar que se frustre (rico quizás, pero triste).

Discúlpame escribo esto al pasar porque sé que tenés toda la razón pero me acongoja todo lo que se ha perdido en la profesión y como reflejo de esta sociedad virtual donde el mejor amigo es Tic Toc o Facebook. Un fuerte abrazo y ya te lo dije y lo repito: admiro tu resiliencia!!

 

Dr. OMAR MARINO (Cardiólogo)

Acabo de leerlo

Cuanta desazón y realidad.

 

Dr. RODRIGO MEDIAVILLA (Director Provincial de Calidad, Regulación y Fiscalización en el 3er Nivel de Atención del Ministerio de Salud de Santa Fe).

Mi abuelo me decía "tenés que tener un título para ser "alguien"". Antes sin título no se era...no se existía. Hoy ya no basta tener el título de médico....hay q especializarse...y ya tampoco alcanza. Hoy los médicos tenemos 3 o 4 trabajos y cada vez menos tiempo para la familia. Aconsejo en lo personal a mis hijas a no ser médicas...mucho esfuerzo y muy poco valorado. La poesía "m' ijo el doctor" carece de sustento. Hoy la desazón es muy grande y los pibes ya no quieren volver....quieren solo irse al ver que no hay futuro. En 10 años vamos a tener falta de médicos (ya hoy hay carencia). La situación es muy difícil....que hacer? Tratar cada uno desde su lugar, con el ejemplo mostrar que hay que seguir siempre para adelante...cómo Messi con la copa. Nunca parar...decía don greca "descansar es empezar a morir".

 

Dr. ALBERTO MUNIAGURRIA (Presidente de la Fundación Ciencias Médicas de Rosario)

Muy bueno, corto y profundo, como calas en la realidad que nos toca vivir y lo expones con el dejo de afecto que te caracteriza. Muy bueno.

 

Lic. TERESA R. RODRIGUEZ DE FERGUSON

 Muy bueno!

 

Dr. HUGO TANNO (Gastroenterólogo)

Muy cierto. Comparto tu lógica en este tema. Como docente, tú razonamiento es muy parecido al mío. Creo que la decisión final es una elección individual que difícilmente pueda ser cuestionada por aquellos que fuimos los mentores. Buen tema y de gran actualidad. Me gustó tu presentación.

 

Dr. ROBERTO TOZZINI (Ginecólogo)

 Hola Jorge! No te he contestado antes pues he estado seriamente enfermo y sin ganas de nada. Ahora me siento un poco mejor. Por un lado, aplaudo tu decisión  de decir lo que sientes, guste o no. Es la mejor colaboración de un profesional con gran experiencia como tu. También soy partidario de motivar a la juventud para que se esfuerce en lo suyo y desarrolle ideales con ética. Lo siguiente es el modelo profesional que propones. Favoreces la superespecializacion y es una opción muy válida aunque nuestra Facultad apunta hacia formación de recursos en atención primaria pues dicen que es lo que el país actual necesita. Son concepciones opuestas ambas con buenos  argumentos. Te felicito por definir una postura y abrir el debate. Con afecto.

 

Dr. LAUTARO VELEZ (Residente)

 Ojalá que podemos estar mejor y no tener que ni pensar en irnos!! Muchas gracias por compartir.

 

Agradezco también a todos aquellos que de manera verbal o telefónica han expresado sus opiniones realizando críticas, aplaudiendo aciertos  y me alientan para seguir escribiendo.

 

 

 

 

lunes, 17 de abril de 2023

 

EN LA SALA DE MEDICOS*

Lo que decía ayer lo que siento hoy

Dr. Jorge O. Galíndez**

 

Las líneas que siguen pueden resultar polémicas y frente a temas susceptibles de generar debates hay quienes prefieren la reserva. En mi caso, elijo pensar en voz alta consciente de que no me creo dueño de la verdad y de que entiendo al debate como procedimiento necesario para el crecimiento en el campo de las ideas. 

Este es el marco que quiero darle a las palabras que siguen, más allá de que algunos lectores no puedan compartirlas y hasta no sea –como se acostumbra decir- “políticamente correcto” hacerlo.

Frente al heterogéneo grupo de residentes que han asistido a nuestro Servicio a lo largo de más de tres décadas, con frecuencia me encuentro pensando –en rigor, “fantaseando”- que entre ellos puede estar un futuro premio Nobel o un profesional que reconocerán en todo el mundo.

Ante esa situación, es habitual que transmita a todo el grupo algunas ideas que apuntan a motivarlos para que se esfuercen y tengan capacidad para elegir el rumbo adecuado. En el caso específico de su futuro profesional, creo sinceramente que el camino correcto es el de la super especialización. Para eso, ya no basta con el título de grado ni la especialización sino que además es necesario realizar un posgrado más específico aún, en un  centro de mayor prestigio y desarrollo, preferiblemente en el exterior.

“Capacítense, especialícense, profundicen los conocimientos afuera y vuelvan”, solía decir como marcando etapas de ese camino. “Es que, en la actualidad hay muy buenos profesionales y para destacarse, para ser reconocidos, hay que ser saber mucho de poco”.

¿A quién le interesan los consejos? En un Sala poblada de jóvenes con distintas expectativas –todas ellas legítimas- me sería fácil pensar que probablemente a nadie lo que me eximiría de profundizar en un tema tan crítico como su futuro. Sin embargo a mí me sucede algo distinto.

En la rutina del trabajo diario en el hospital estoy atento a los detalles, busco un gesto, un rasgo, una señal, en los atareados jóvenes médicos que me indique que estoy ante “ese” joven y cuando creo encontrarla, en ese preciso instante se produce en mí una extraña sensación. Imagino que él  soy yo e intento recordar que reclamaba, en ese entonces, de mis maestros.

En otros casos, la postura de un residente o su forma de expresarse me lleva a imaginar el deseo de escuchar una voz que reafirme sus convicciones o simplemente que le marque el camino

En ambas situaciones, siento que merecen una palabra nacida de la experiencia y, ante todo, debo ser sincero con ellos y conmigo mismo. Aún a riesgo de encender una polémica o recibir algunas objeciones –como ya señalé al principio, me inclino por contarles como veo yo el futuro de la Medicina, y reflexiono con ellos, “Uds. tienen que elegir entre dos opciones, ser un mar playito donde se sabe bastante de mucho o un pozo profundo donde se sabe mucho de poco”. Ante tamaña disyuntiva ambos caminos están poblados de pros y contras pero yo al momento de elegir me decidí por el pozo profundo, les digo.

De todo lo expuesto nacía mi insistente consejo. “Capacítense, especialícense, profundicen los conocimientos afuera y vuelvan”. Insistía “Vuelvan”!!. ¿Qué quería decir con esta última palabra?

Debo admitir que siempre he visto con rechazo a aquellos que formados dentro de un sistema público y gratuito en nuestro país luego van a ejercer en el extranjero. “La consigna es capacitarse en el exterior y regresar para dar frutos en Argentina”, en repetido durante años.

Hoy con todo dolor debo expresar que ya no siento el mismo entusiasmo de motivarlos a “volver”, mis palabras y el tono de mi voz me traicionan cuando hablo del tema frente a ellos y veo en sus ojos la misma duda. Callo y en ese silencio que nos gana a todos siento que hay mucho de tristeza, incertidumbre y comprensión.

.

*Adaptado del capítulo 45, Postales del Aula, de mi libro “Ya no es tan grave” publicado en su primera edición en 2005.

** Jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital Escuela Eva Peró

miércoles, 15 de marzo de 2023

Investigación Básica Dirigida

vs

Investigación Básica No Dirigida

 

Dr. Jorge O Galindez*

Para la mayoría de nosotros el nombre Hudā al-Hibrī az-Zughbī, Huda, en occidente, no significa mucho. Nacida en Beirut en turbulentos años, emigró  a los Estados Unidos donde estudió Medicina, se especializó en Pediatría y luego, como en muchos otros casos, una paciente con una rara enfermedad despertó su curiosidad por dilucidar la raíz de su cruel patología  lo que la llevó a inclinarse decididamente por la Investigación Básica.

Luego de muchos años de estudio y como resultado de sus innovadoras publicaciones y presentaciones ha sido múltiplemente galardonada, incluso fue nominada para el Premio Nobel de Medicina en el año 2020 por el descubrimiento de la mutación en el gen MeCP2, ubicado en el cromosoma X que conduce al trastorno cerebral denominado Síndrome de Rett  afección que padecía su pequeña paciente.

 


Hace pocos días Diego de Mendoza, brillante rosarino, Doctor en Bioquímica e Investigador del CONICET, conociendo mi interés por avanzar en el conocimiento de la Medicina Traslacional me acercó una  publicación -“The Basics of Translation”- de la Revista Science**  donde Huda  expone su posición respecto al estratégico tema de la distribución de los recursos económicos destinados a la investigación.

 

Publicado ya hace un tiempo pero de gran actualidad, La autora nos explica con un  ejemplo muy gráfico las dificultades de la Investigación Traslacional subrayando que la tarea que se debe realizar no es diferente a la de un traductor profesional donde se necesita conocer muy bien ambos idiomas e incluso interpretar aquellos modismos que no tengan traducción.

Llevado al terreno de la ciencia la complejidad y sofisticación de los mecanismos celulares por un lado encuentran sólo rudimentos en el ámbito los conocimientos y tecnologías lo que  nos lleva a reflexionar de que sí queremos avanzar se deben aumentar decididamente las inversiones en  el desarrollo tecnológico, la innovación y la capacitación de los recursos humanos para de esta manera progresar con paso firme en la correcta interpretación de las incógnitas que nos siguen planteando los fascinantes  desafíos de la Biología Molecular.

Al respecto es bien sabido que en los Estados Unidos, es mucho más factible que propuestas de estudios de  investigación obtengan mejores financiamientos sí están vinculados a un resultado práctico, por ejemplo  un nuevo avance hacia la cura de alguna desafiante enfermedad y  que logren mucho menos sí los recursos son solicitados para el estudio, por ejemplo, del origen de la vida.

Como resultado de esta lógica, expresa que, muchos científicos básicos altamente calificados se han visto tentados a “saltar al carro” de la Medicina Traslacional, -la Investigación Básica Dirigida (IBD)- abandonando, al menos temporalmente, la Investigación Básica No Dirigida (IBND) que ella sostiene está siendo  claramente relegada.

Ahora bien, quien puede dudar sobre  la necesidad e  importancia del apoyo al  desarrollo de   nuevas  e innovadoras estrategias orientadas a predecir, prevenir, mejorar la calidad de vida y tratar más efectivamente patologías conocidas.

Sin embargo, lo que Huda  insiste en subrayar y   llamar la atención  es la trascendental importancia de la IBND, donde no pocas veces se obtienen resultados igualmente específicos a los de la IBD pero que no fueron previstos y  que nos sorprenden  por el importante beneficio y aplicabilidad en contextos absolutamente inesperados.


Sostiene su postura con ejemplos tales como el de aquellos que estudiando las alas de la “mosca de la fruta” descubrieron el gen que está presente en el desarrollo humano de distintos tipos de cánceres o de cómo del estudio que rastreaba la capacidad de propicepción del cerebro surgió un potencial y exitoso tratamiento de la sordera.

Más desafiante la autora impulsa la necesidad de involucrarse en trasmitir y despertar el interés social sobre “cómo crece realmente el conocimiento científico” y de esta manera lograr la modificación del interés de los inversores remarcando que  NO todo lo que vale la pena puede justificarse por su valor de mercado concluyendo que lo que es más significativo y trascendente puede no tener aparentemente resultados prácticos inmediatos.

Finalmente, más componedora concluye que la mejor manera de promover el descubrimiento es invertir en investigadores talentosos impulsados por la curiosidad y la pasión, ya sea para el estudio  de enfermedades o de los misterios más oscuros de la naturaleza.



En nuestro país muy lejos de acercarnos a la inversión de los países desarrollados, se han hecho avances muy destacables pero se hace necesario redoblarlos potenciando el acercamiento de la ciencia con la sociedad de tal manera que se comprenda más cabalmente el significado y la importancia del conocimiento global, tanto sea con fines específicos como en la búsqueda de las grandes incógnitas que nos rodean y  que, como imaginamos, en muchos casos serán determinantes de actitudes y hechos que hoy nos resultan incomprensibles.  

 

 

*Jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital Escuela Eva Perón. Gro Baigorria, Santa Fe, Argentina

**VOL 339 SCIENCE www.sciencemag.org

 

 


sábado, 21 de enero de 2023

 

PODREMOS PEDIRLE “PERAS AL OLMO”?

De la ciencia ficción a la realidad

 

Dr. Jorge Galíndez*

 

Agricultura Molecular, Joint Venture, Starups Unicornios, SPAC, Nasdaq, Moolec Science y Biotech son sólo algunas de las muchas palabras desconocidas para el diccionario médico y no usuales en nuestro diario quehacer, pero que recomiendo decididamente empezar a familiarizarnos ya que en un futuro próximo y gracias al puente que hoy significa la Medicina Traslacional nos acercaremos a esta nueva Era del desarrollo tecnológico que modificará en gran medida nuestra profesión y seguramente nuestras vidas.

Muy poco tiempo atrás suponer que de las plantas era posible obtener proteínas animales muy bien podría haber sido utilizado para un guión de una serie de ciencia ficción. Hoy es una realidad, con todo lo que ello significa ya que se pudo demostrar que con intervenciones externas sí tienen, no sólo la capacidad natural de reproducirlas, sino que lo pueden hacer en grandes cantidades. 



Esta disruptiva propuesta está inscripta en las plataformas  de lo que hoy se llama Agricultura Molecular que ha logrado ir un paso adelante de lo que ya conocíamos como “símil carne” o carne sintética desarrollando tecnologías para modificar plantas que produzcan naturalmente proteínas animales.

Es aquí donde yo me permito hipotetizar. ¿Podremos sintetizar proteínas humanas también? Y sí así fuera, ¿podremos ir más allá y desarrollar, por ejemplo, enzimas que no son otra cosa que proteínas más complejas pero capaces de producir cambios específicos decisivos en prácticamente todas las funciones de  nuestro organismo?

Estas y muchas preguntas más nos fluyen desde nuestro lugar, que no es otro que la realidad fáctica que vivimos a diario en la trinchera del consultorio, cuando solos frente al paciente esperamos ansiosos  nuevas respuestas para aquellos padecimientos que hoy no podemos tratar exitosamente.

Y es acá donde cobra la mayor importancia la Medicina Traslacional que, como sabemos, propone a través del trabajo interdisciplinario, convertir los prometedores desarrollos biotecnológicos en aplicaciones clínicas así como también y de manera inversa, responde a las preguntas clínicas con el uso de la investigación básica en un intento de facilitar la predicción, prevención, diagnóstico, y tratamiento de muchas de las patologías que, como fue dicho, hoy nos son tan difíciles de tratar. 



Con enorme optimismo creo que ha llegado el tiempo tan largamente esperado de nuestro encuentro con Unicornios, tales como Moolec Science, por ejemplo, verdaderos pioneros en nuestra región que marcan rumbos y nos enseñan como a través de SPACs (Special Purpose Acquisition Companies) pequeñas empresas con grandes ideas, casi sin actividad, pueden fusionarse  con otras más importantes y poderosas para potenciarse a niveles nunca antes soñados y desarrollar iniciativas de enorme repercusión económica y social. 

Estoy seguro que en este espacio vamos a encontrar algunas respuestas a aquellos interrogantes y presumo aparecerán muchas más preguntas, pero de lo que sí estoy convencido es que de esa confrontación de conocimientos los verdaderos beneficiarios serán nuestros pacientes.

 *Jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital Escuela Eva Perón.