lunes, 2 de mayo de 2022

 

LIBERALISMO, JUSTICIA SOCIAL Y SALUD

Dr. Jorge Galindez*

 

La probabilidad de que en un plazo no  lejano  gobiernen en nuestro país y en la provincia coaliciones de corte liberal-neoliberal es sin dudas cada  vez mayor.

Ante esta eventualidad resulta interesante adentrarnos en la visión que se tiene sobre la protección de la salud pública y de la justicia social en la filosofía liberal.



Es cierto que hemos tenido una experiencia previa a nivel nacional y en la provincia de Buenos Aires  durante la administración de Cambiemos y que sí nos remitimos a esos años, “a fuer” de ser sincero, pocos cambios pudieron apreciarse respecto a los gobiernos que la precedieron respecto al abordaje del cuidado de la salud. La desaparición del Ministerio y la incorporación del sector dentro del ámbito de Desarrollo Social además de un grave error con alto costo político no produjeron acciones que mínimamente pudieran identificarse con políticas neoliberales.

Pues bien, a poco de adentrarnos en la teorización del tema  -liberalismo, salud y justicia social- vemos con nuestros ojos no entrenados es la filosofía pero sí en la realidad fáctica de la actividad hospitalaria y el cara a cara con los pacientes, que lejos de presentar una claridad conceptual como vemos en otras áreas, los argumentos centrales de las tesis libertarias son disímiles en temas fundamentales tales como la aceptación o el rechazo de la protección de la salud pública como un requisito de justicia social.

Autores como Rawls  o teóricos de la talla de Amartya  Sen y Martha Nussbaum lo exponen como una alternativa de protección del derecho y condición necesaria de justicia social.

Otras teorías más radicales consideran que sólo es obligación del estado la protección de los ciudadanos de los daños que otros pudieran provocarle y las hay incluso aquellas posiciones llamadas  hedonistas y utilitaristas que justifican la limitación del derecho o simplemente su  eliminación.

Robert Nozick, frecuentemente aludido en la actualidad, en su  ensayo “Anarquía, Estado y Utopía” propone un estado mínimo, donde este no interfiera en la vida de los ciudadanos, con excepción de un pedido expreso de estos o la existencia de un conflicto entre partes por lo cual sería ilegítimo repartir bienes sociales ya que no le pertenecen al estado sino que son propiedad de quienes lo producen. Como consecuencia esta posición expresa, en el tema que nos compete, la negación del derecho a la salud pública sustentándose en el principio de la libre elección individual de planes de vida.

Otros filósofos como R. Sade y T. Engelhart con diferencias, muchas veces profundas, avanzan sobre los mismos conceptos de negación al derecho a la salud por parte del estado concluyendo que el mercado es el mejor regulador posible, dado que es el único que respeta la facultad de no intervención en la instancia de libre de elección.

Sin embargo autores que comparten la misma visión liberal global mantienen posiciones más realistas por ejemplo   Charles Fried que considera que la salud “debe estar garantizada por un mínimo decente de asistencia sanitaria” fundamentando su posición en que la comunidad debe compartir de forma equitativa los recursos que genera.


 

En el terreno de la “vida real” considero impracticables en el momento actual una acción mínima del estado, sino por el contrario, que éste debe jugar un papel muy activo sin que ello signifique, como bien lo expresa Luis Fernando Gómez, mínimamente afectar  libertades individuales que son las fortalezas del pensamiento liberal pero firmemente rechazando la idea del  atomismo individual.

La asignación eficiente y efectiva de recursos en el área salud expresada en el pensamiento utilitario de la corriente liberal y tan descuidada por años, debe ser a mí entender el camino inicial correcto que contemple las actuales necesidades sanitarias de la población y que exprese un pensamiento liberal práctico, humanista,  doctrinario y no radicalizado, con fuerte realismo y muy cercano a las necesidades impostergables de los ciudadanos más necesitados.   

 

*Jefe del Servicio de Clínica Médica- Hospital Escuela Eva Perón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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